Y aquí una congregación de tranquilos y pacíficos ciudadanos, harto tranquilos y conformes con todo. Antes, sin drogas, pornografía y la internet, se vivía mejor. Mano dura es lo que hace falta…
Y también los hay que ven la tele, rezando lo mismo.
Y aquí una congregación de tranquilos y pacíficos ciudadanos, harto tranquilos y conformes con todo. Antes, sin drogas, pornografía y la internet, se vivía mejor. Mano dura es lo que hace falta…
Y también los hay que ven la tele, rezando lo mismo.
– ¿Sabes, cielo? Apartir del momento en el que empiece a besar tu vientre, lo que te haré rozará la ilegalidad.
Ella sonríe agitando los pechos brillantes de rastros de una lengua voraz, separando obscenamente las piernas ante leyes y decencias.
Hunde los dedos en su cabello y le obliga a beber todo asomo de moralidad y legalidad que se le derrama. El derecho no existe, solo la dictadura del deseo.
Y la sonrisa se convierte en gemido. Y el gemido, en una blasfemia de placer.
Escribo cosas que me importan y todo lo que me importa es interesante.
He de reconocer que lo importante para la humanidad, no lo es precisamente para mí.
Por ejemplo, el hambre en el mundo no es mi hambre y el dolor de otros no es el mío. Nada que ver. Me importa su vientre porque conduce directamente a su coño y los enfermos y los que sufren no tienen derecho a estropear mi placer.
Mis cigarrillos son solo míos y mi pensamiento es invencible, absoluto, seguro y voraz.
Nunca creo, afirmo.
Afirmo que mis dedos resbalan sin control en su vagina.
La humanidad y sus errores, y yo y mis razones somos dos entes distintos que accidentalmente se yuxtaponen.
La humanidad tiene que soportarme de la misma forma que yo la soporto a ella.
Que se joda si no le gusta y mueran los que deban morir.
Tengo verdades más interesantes que inventar y cosas más hermosas que acariciar que los sueños de bondades inútiles.
Cuando no se tiene brújula en el móvil, se puede descargar una APP que seguramente anunciará condones, viagra o rolex a precio de espinacas, pero como al final se acaba recurriendo al GPS y eso de la brújula tiene un absoluto misterio, yo os regalo la captura de pantalla y así podéis alardear de castores exploradores como los sobrinitos del Tío Gilito.
Necesito unas vacaciones de las vacaciones.
Bueno, ya que he hecho la foto, la usáis, coño.
Siempre será más divertida que una frase de Paulo Coelho.
Y no es solo el aroma que sale de las chimeneas de las casas; pero me lleva a meditar de buen rollo, con una sonrisa feliz.
Es mi deseo inconsciente de que todo arda. No es que sea pirómano, pero el fuego es una buena solución para la superpoblación, el hambre y la enfermedad.
No me refiero a que ardan los hambrientos, los enfermos y los que están dándole duro todo el día que «te pego».
Hay quien debe arder para evitar la enfermedad, el hambre y el que no puedas pasear tranquilo por una calle sin captar el olor de los sobacos ajenos.
Y si arde algún inocente, no pasa nada, somos muchos. La cuestión es que hay jueces, presidentes y funcionarios que no tendrían que estar respirando. Una vez convertidos en vapor de sangre y carne, las cosas mejorarán.
Ya lo sé, a veces soy un tanto ingenuo, soy consciente de que los malos nunca se llevan su castigo y se descuartiza a los buenos; pero de vez en cuando va bien imaginar estas cosas o disfrutar de un cómic.