Lo platónico es muerte

Soy un torrente de sangre directo a ti.
Soy una consecuencia orgánica de tu existencia y mi piel se desprende buscando la tuya.
Hay cierto dolor pulsando bajo las frecuencias del cariño y el deseo. Es el ansia de joderte, de metértela.
Atroz deseo que pone en jaque la integridad de mi mente.
El amor es un dolor narcótico y adictivo que se aferra a todas las fibras sensibles del cuerpo.
El semen derramado que muere frío en mi vientre es un sacrificio cruento en tu honor, a tu amor.
Duele escupir ese deseo desesperado lejos de ti.
Y sueño que un día se deslice por tu piel cálida, muslos abajo.
Amar no puede ser platónico mientras haya un pene erecto y entumecido descontrolando las voluntades y anulando la razón.
Un amor platónico es un despojo, un resto, un cadáver de deseos e ilusiones.
No concibo amarte sin sentir el tacto de tu piel; jamás podría aceptar lo platónico con beatífica y romántica actitud, cuando toda mi naturaleza pide arrastrar mi bálano baboso y doliente entre tus pechos, indecentemente cerca de tu boca.
No puedo, es anatema disociar tu mente de tu cuerpo. Incurriría en pagana blasfemia.
No hay obscenidad, solo un carnal arrebato descontrolado por eyacular en los rincones más profundos y húmedos de tu cuerpo.
En todos, en toda tú.
¿Platónico? Tu coño no es platónico, ni tus manos empapadas de ti misma. Eres carne de deseo.
Incomprensible es como puedo respirar sometido a la gran presión de tu columna de amor y mi lascivo deseo de ti.
Si fuera creyente, si considerara siquiera la posibilidad de la existencia de un dios, le pediría a un sacerdote que intercediera por mí a su dios para que me otorgara follarte. Follarte la boca, el coño, el culo.
Follar tu pensamiento y poseerte toda, toda, toda…
Que dios te mantenga con tus piernas abiertas, derramándote de deseo con mi polla bombeando dentro de ti con la fuerza del odio y la muerte.
Amándote con la certeza de la extinción de la vida en el planeta.
Que no me jodan con lo platónico, porque eres de sangre y coño. Y tus pezones erectos agreden la tela que los cubre y a mi pensamiento.
Porque tu coño se abre dejando escapar una baba que hace temblar mi boca. Filamentos de deseo se desprenden de mi glande, haciendo de mí una bestia feroz acechándote entre la espesura de esta puta vida.
Lo platónico es muerte, fracaso, desesperanza y decepción.
Es no aceptar que sin cuerpo no hay mente.
Es asumir la derrota con cobardía e indolencia.
Puta…
Puta…
Puta…
No eres platónica, eres mi amor gimiente, desesperada. Abierta y desgarrada.
No serás de Platón, serás mía y será sometida tu mente y tu cuerpo a Mí.

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Iconoclasta

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Justicia ¿quién la quiere? Lo que es justo para uno es injusto para otro. Solo la verdad es lo que incomoda a ambos.
Y la verdad es una mala amiga, una zorra sedienta de hacer mierda al que la posee o intuye. No es necesaria, empeora notablemente la calidad de vida.
La ignorancia es lo único que da paz, ya lo decía aquel rey de locos y enfermos: benditos sean los idiotas, porque de ellos será el reino de los cielos.
Necesitan mano de obra barata…
Nadie es lo suficientemente bueno como para evadirse de explotar a los idiotas.
Es la verdad.

Un premio de vista def

Subes y duele.
El dolor cansa.
El cansancio te hace hostil.
Blasfemas con cada paso y la sonrisa no existe.
El sudor escalda los ojos.
Y el brazo duele de clavar el bastón en el suelo.
Llegas y obtienes el premio. Lo exiges enmarcado porque has dejado un rastro de lamentos en el ascenso.
Desciendes con el premio bajo el brazo, no hay alegría.
Solo un orgullo que solo servirá para dejar un digno cadáver.
Vomitas y enciendes un cigarro para que el humo cubra la fetidez de tu paladar seco.
Y concluyes que a pesar de todo, tienes suerte.
Y rompes el premio, porque al final, no ha salido retratado el coraje y los latidos acelerados del corazón.
O el sonido de los pulmones intentando acaparar todo el aire que puedan para, de alguna manera, asfixiar dolor y vergüenza.
Mañana más, como un Sísifo del dolor y el cansancio.

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Menos mal que no soy el único que se olvida de poner azúcar en el café y tras dar el primer trago de amargura, pensar en extinción y pandemias.
El alacrán no debería haber salido de su oscuridad, como yo no debería haber empezado el día con amargura. Mala suerte, chaval.
Y además, medio mundo (hijoputas), se ríe del otro medio.

Una mala mañana. Fuji. 201605151030

Aspira el olor de la muerte que se encuentra entre las sábanas. Porque dormir es un ensayo de morir.
Qué vida… Dormir es morir y vivir pudrirse.
Odio el primer sorbo de café cuando me he olvidado poner azúcar.
Blancanieves era una puta.

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Les sientan bien a las calles la lluvia. Resalta la vejez y la miseria del tiempo.
En cambio, a los humanos les da la prestancia de animales sin refugio.
Otra cosa es la humedad que hace brillar sus muslos, eso sí que es tener clase y carisma y erectarme todo.
No tengo arreglo. ¿Qué tiene que ver su coño con las viejas calles?
Me gusta divagar y volver a ella.

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¿Por qué esa mirada fija y seria?
¿Me lo parece a mí o es hostilidad?
¡Qué susceptible! Ni que fuera la reina o una infanta.
No me fio de su mirada.
Seguro que está deseando que me acerque para convertirme en muchiparapléjico de un testarazo.
Cabrona…
Yo lo haría si me fotografiaran pastando desnudo.
¿Dónde están las vacas de dulce mirada de los anuncios de chocolate (el de comer) y leche (de vaca, no me refiero al semen).
Peligro es mi apellido.

Sunny Leone

En Telegramas de Iconoclasta.

Incontinencia irresoluble

Somos problemas que nadie quiere resolver.
¡Oh…! Otra vez… Siento que se me va el alma entre el semen que brota sin fuerza, como las palabras de los que agonizan.
Tengo cosas que no hacer, tengo un amor desesperante oprimiendo mi corazón y un hambre que me vacía el cerebro. Soy atraído por las nubes y el frío me hace arder.
Y no sé si pienso o cometo actos.
Demasiados pensamientos…
Soy confusión.
Y estoy sometido al caos.
Tengo el glande tan húmedo que es un esfuerzo no meter la mano en la bragueta y acariciarlo, aquí en medio de todos, ante todos.
Tengo miedo de morir porque dicen que nos convertimos en gases que pululan entre los vivos, restos indefinidos que no viven, solo flotan como un deshecho en el mar.
Madre y padre están muertos, no existen, no son vapor. Es un hecho, no hay más allá. A su muerte me aferro para no tener miedo a seguir en el mismo lugar con otra forma y con la misma frustración.
Me tranquiliza la muerte de los seres que amo, su absoluta inexistencia en cualquier plano, en cualquier dimensión. Sonrío al tener la absoluta certeza de que moriré decentemente: dejaré de existir. No seguiré en este lugar, viendo lo mismo, soportando esta apestosidad una eternidad.
Morir es morir, no hay transición de mierda.
Por favor… Una mamada, cielo…
Se me sale de nuevo. Te lo ruego, monta en un rayo luz y llega a mí, arrodíllate hasta mi pene goteante y sonríeme mientras me acaricias y limpias con tus labios lo que podrían ser hijos tuyos.
Vivir con intensidad es estar sometido al cuerpo, al propio y al de ella.
Aunque temo que ya no es mi cuerpo.
Quiero decir, que sin cuerpo no hay polla ni coño. ¿Entonces qué gracia tiene para los crédulos creer que serán almas?
Ocurre que sin quererlo se me escapa el semen, como un accidente. Una gozosa incontinencia.
Lo preocupante, es que no siento vergüenza. Es un secreto placer que explota a la luz del día, en plena calle.
Mi pensamiento es un caos, un desorden, un absurdo de un pintor drogado y enfermo de gonorrea.
Explota secretamente ante niños, adultos y viejos. No es por ellos, nadie me importa más que ella.
Me derramo al evocarla, sin tocarme. Un enfermo que no controla su cuerpo.
Una extraña y paranoica incontinencia.
Su pensamiento tiene la frecuencia precisa que fibrila mi glande y los cojones. Como una descarga eléctrica me sumiría en la catatonia.
Ocurre tomando un café, observando el cielo y la miseria; esa crema que se me sale se extiende por los genitales imitando con su calidez, lo que su mano haría si estuviera dentro de mis calzoncillos.
Soy un misterio a quien nadie presta atención.
Pienso en la muerte y la humana miseria en vano intento para conjurar su pornográfico hechizo. No quiero visualizar su cabellera salpicada de mi esperma por una mamada que me aspira hasta el pensamiento; porque me corro otra vez.
Sus dedos acariciando mis cojones llenos, contraídos…
Otras veces al mear lanzo gordas gotas de esperma que doblan mis rodillas en un repentino acceso de placer, como si ante un altar blasfemo me encontrara. En un sórdido inodoro lleno de mierda, el blanco y denso amor causa un vomitivo contraste con los restos de seco excremento.
También vomito por la mezquindad, es fétida y mucho peor que lo que yo escupo por la polla.
Nada es perfecto salvo ella y su absoluta precisión para poseer mi cuerpo y mi alma.
El problema no es vivir, el problema es la longevidad: demasiado larga.
¿Qué ocurrirá cuando se me sequen los testículos? ¿Eyacularé sangre? ¿Escupiré mi cerebro por el pijo?
Será mi sacrificio ante ella, que con picardía me masturba con las piernas indecorosa y divinamente separadas para que mi semen impacte en la única buena creación de Dios: su coño hambriento.
Tenemos nuestros juegos.
Todo el mundo busca la felicidad y el amor, como si abundaran.
Como si tuvieran la obligación y el derecho de tener y disfrutar de semejantes cosas.
El amor no es esa banalidad que todos sueñan, el amor es mi pene en una continua y descontrolada hemorragia pornográfica.
Y es amor, un amor más fuerte que la muerte de millones de seres humanos.
A mí me importa una mierda si la humanidad disfruta o no; me bastan mis insanos placeres, mis pérfidas y secretas eyaculaciones.
Sin embargo, empiezan a ser preocupantes estas corridas extemporáneas.
Me aburre y me cansa el exceso de higiene que requiero.
Nada es perfecto, salvo ella y el amor que me arranca de los cojones.
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Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.

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Y también hay libros para hacerme pasar por intelectual y así no llevar vuestra atención hacia mi vulgar gusto decorativo.
Dijéramos que soy un tipo de cultura relajada y demasiado humilde como para invertir en Lladró o Swaroski.
Y bueno, me gustan los esqueletos.
Y también las tías buenas. No problem.