Dicen que es dirección prohibida, dicen con una banderita en la mano que no puedo pasar porque están en obras. Me pitan los coches que vienen de frente y como soy bueno en esto de ignorar, llego a mi destino por donde YO quería.
Hace años que cuando me dicen que no vaya, voy.
Es incómodo y algo estresante; pero el carisma es lo que cuenta.
Unas cajetillas de tabaco justifican un accidente, como trescientos pesos justifican una comida de verga y luego darle una bofetada a la puta por guarra.
0