No bebo, solo fumo. Lo que resulta sospechoso es que en las bebidas alcohólicas permitan imágenes llamativas que puedan captar la atención de los niños. El alcohol se tolera porque distrae del abuso al que son sometidas las clases bajas. El tabaco se veta porque da tiempo para pensar a esas mismas clases. Y que puedan reflexionar los pobres va contra el interés de los ricos y políticos.
Ron vs. tabaco
Publicado: 12 diciembre, 2013 en Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
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