Ayer pedí en el restaurante unas empanadillas de minions con salsa de minions y queso fundido minions. El hielo del refresco eran figuritas de minions y la servilleta decía: Soy Kevin Minion.
Luego me tomé un helado de yogurt con minions sabor mierda y les pagué con un billete de 20 minions.
La vida es una minions y luego te minions.
Festín de minions
Publicado: 12 julio, 2015 en Cine, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, música, Ultrajant
comentarios

Pues a mi en el fondo me gustan, son simpáticos.
Quizás si tuviesen pene me gustarían más.
Quien sabe.
Eres deliciosamente obscena.
A mí me divierten, pero el marketing es machacón y aparecen en todas partes, con lo que da lugar a divagar alegremente con ellos en todas las ocasiones.
Besos, Eva.