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Enemiga mía

Publicado: 30 julio, 2010 en Amor cabrón

Te cuento de un cansancio

que no es.

Te cuento de una guerra

que no es.

Enemiga mía,

no tengas piedad.

Que cansancio y guerra

es simple tragedia de amar.

Que en la mochila hay pertrechos,

proteínas y vitaminas

raciones individuales

de amor y deseo,

para el agotamiento.

Munición pesada de besos

de largo alcance y abrazos.

Bayonetas de agudos filos

untados de esperanza

de agónica espera.

Armas químicas de fluidos

de celos animales.

Ántrax de sexo convulso

infecta de pasiones caníbales.

Te cuento de lo impío

del ataque cruento al corazón

en trincheras solitarias

en la oscuridad y la humedad,

en un barro amasado

por sexos ávidos.

Enemiga mía

no me des tregua

no tengas piedad.

Porque no me rendiré nunca.

Serás mi botín de guerra

violada y esclavizada

herida profundamente

por una salvaje bayoneta

resbaladiza y obscena.

No esperes piedad, mi bella enemiga

yo no la espero de ti.

Desfilaré como un caído de amor

o apuntándote con mi fusil

bajo un arco del triunfo

con tu uniforme hecho jirones

hacia las galeras carnales.

En los campos del amor forzado

incineraremos en crematorios hornos

las penas y dolores rancios

de lo diario y vulgar.

Quemaremos el pasado doloroso

carbonizaremos el árido tiempo

de años de paz.

Enemiga mía,

no tengas una piedad

que no es.

Quiero perder contra ti

una batalla

que tampoco es.

Sucumbir ante ti,

mi bella enemiga,

en una trinchera del amor.

En tierra nuestra

y de nadie.

Iconoclasta

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AmorSexo 1.0

Publicado: 9 julio, 2010 en Amor cabrón

AmorSexo V1-I2

No puede mantener relaciones sexuales sin amor. Y quisiera ser un animal, un vulgar de tantos: pagas a una guarra para que te la chupe, te corres y luego te sientes el puto rey. Ligar en una discoteca, compartir unas copas, unas rayas de coca y metérsela en el aseo.

No es así, y está condenado por algún capricho de la genética a estar enamorado para poder disfrutar del sexo.

Tiene que pasar por todo el calvario de amor y dolerse durante años luz para disfrutar del placer puro y único.

Se masturba con su poderosa imaginación; pero sus pajas son tristes, es una leche cargada de frustración. Un semen frío y desleído en agua.

Es normal una momentánea confusión cuando los datos llegan a ocupar las tareas del procesador al límite de la avería fatal. De la fusión de su puto núcleo neuronal. Es por ese caos de amor que ahora lo invade y que resulta una nueva experiencia, por lo que llora con sequedad, sin espasmos, con los dedos goteando esperma en su pijama mientras en la habitación duerme una mujer que no ama. Está en la terraza, en la oscuridad de la noche sucia que cubre las estrellas y la luna.

Buscando la posibilidad de arrancarse de la cabeza ese maldito procesador y programa llamado AmorSexo 1.0 (V1-I2).

V1 significa que se encuentra en su primera versión, I2 es el segundo intento. No ha podido completar las subrutinas que conforman todo ese software cuántico-neuronal, el intento uno falló y es la que duerme ahora en una habitación que comparten sin ningún tipo de alegría.

No se puede ser alegre con todos esos comandos en la cabeza. Nunca lo ha sido. Contar chistes no se le da bien. Le es más fácil mantener un sano odio y una simpatía que marca distancias abismales entre él y el resto de sus congéneres.

Su cerebro tiene la construcción simple y lógica de un ordenador y unas rutinas que cumplir. Así se ve. Sus procesos mentales permiten el flujo del programa cuando toda su memoria se ha llenado de amor. Cuando la única variable es Ella.

La siguiente rutina consiste en enviar un caudal enorme de sangre a su pene para alimentar el deseo sexual. Hay momentos en los que deja de caminar y tiene que aferrarse el paquete genital pensando que se le escapa el semen.

Se podría pensar que siente picazón por una cuestión de falta de aseo. La gente es tan básica que es descorazonador conocerla.

Su cerebro transmite la orden para crear terabytes de proteínas y hormonas para la producción masiva de esperma.

Gloria y largos años de vida a su procesador neuronal. Hay momentos en los que la euforia de ser poseedor de un cerebro tan simple pero eficaz, le lleva a pensar en bendiciones y discretos y medidos optimismos. Es una reacción casi alérgica a una hiper-producción hormonal.

Tampoco hay alegría en un programa informático hasta que éste no se cumple. Sólo destellos de esperanza.

Y los destellos de esperanza sirven como emergencia cuando falla el papel higiénico. No le hace gracia, porque la verdad es que ni para eso le sirven.

¿Dónde está el paso entre él y lo vulgar? ¿Es otro eslabón perdido en la evolución?

Darwin se pegaría un tiro desesperado si lo conociera.

Eso piensa cuando camina bajo un sol abrasador y el resto del planeta lo hace bajo las sombras o bien ocupa asientos en lugares estratégicos donde el aire se mueve con más fuerza y frescura. Frente a las fuentes de agua turbia y sucia como la atmósfera que respira. Abrasarse lo distrae de todo ese cúmulo de necesidad, de la agonía de amar.

¿En qué momento decidió la naturaleza dotarle con un cerebro bio-informático y alimentarlo con esa angustiosa necesidad de encontrar a la bella que un día inundara sus neuronas con sus palabras y sentimientos? Si pudiera, retrocedería en el tiempo y nacería unos segundos más tarde o más pronto y que fuera otro el bendecido por la exclusividad de un cerebro potente y anómalo. Y evadirse así de amar, evadirse de la añoranza, de la trágica sensación de que la vida no tiene un final feliz.

Ni siquiera el camino es feliz.

¿Y si la felicidad es sólo para los idiotas? Es demasiado denigrante, prefiere sufrir.

Los años han pasado con la angustiosa sensación de que le faltaba algo, de que siempre había un seno vacío en su cerebro: un nicho de sinapsis apagadas, muertas. Una zona desértica sin luz ni color que debía ser rellenada.

Ha intentado con programas de mentiras piadosas, a rellenarlo con vidrios rotos y fibras minerales. Con carne podrida y con cadáveres por los que nunca sintió pena.

Pero no ha sido posible piratear el programa AmorSexo 1.0 y éste ha tenido que desarrollarse sin obviar uno solo de los tormentos que conlleva amar.

El cadáver del intento fallido de AmorSexo V1-I1, la que duerme en la habitación, apenas ocupa espacio en su mente. Ni siquiera los cadáveres sirven para llenar hueco en el poderoso port de amor.

No es viable la sonrisa con toda esa basura en su agujero negro.

Necesitaba un implante de amor que no existía. Que consideraba cuento, fantasía. Una necedad adolescente.

Con un sucedáneo de amor burdo y engaños malvivía.

Cualquier cosa servía para rellenar el hueco.

Sus ojos se mueven lentos enfocando con precisión los más mínimos detalles, los más mínimos dolores.

Porque los dolores se ven, tienen cuerpo y fuerza devastadora. A veces le doblan el alma con un gancho de derecha y escupe sangre de un labio partido.

En demasiadas ocasiones sus ojos brillan por el exceso de luz y de cosas examinadas. Todos sus sentidos están dedicados a la búsqueda y a la eliminación de esa angustia que se apodera de él al despertar cada día. Ahora la tristeza viene de un amor real que necesita abrazar al despertar y no tiene en todo momento. Antes la tristeza era su ropaje, cuando no podía siquiera imaginar que existía alguien semejante en el planeta. Sea como sea, sus ojos no descansan y hay sobrecarga sensorial en su cerebro simple.

La subrutina amor se ha ejecutado completamente, Ella ocupa su vacío. Todo está bien. Apareció en algún momento cuya fecha está enterrada entre miles de datos. No tiene tiempo ni fuerzas para recuperar bits de memoria. Sólo quiere amarla.

Oscila entre el amor y el vivir como buenamente puede, mientras su cerebro está inmerso en la creación de las bases de la rutina de sexo. Su seso simple y potente, desecha cualquier otra consideración que no sea amor y placer.

Y así la rutina Amor V1-I2 ha sido cumplida, se han seguido todos los pasos necesarios y el hueco ha sido llenado. Ha pasado por largos meses de retorcerse entre sus propios brazos intentando hacerla corpórea. Se angustia de amor con algo concreto, se aferra a su dolor y lo acuna como a un hijo al que cuidar. Es su bit de amor.

Se aproxima el contacto, lo necesita. Todo su cuerpo está pendiente del momento.

Lleva meses en los que las erecciones son cada vez más potentes y sus calzoncillos huelen demasiado fuerte a mitad del día. Sin darse cuenta, se acaricia distraídamente la dureza húmeda que crea mil pequeños placeres con cada paso. Hasta la tos provoca un vergonzoso placer en su entrepierna. O cuando viaja en metro y los cuerpos presionan y desearía que fuera Ella quien lo hiciera, se siente tentado de aferrar el pene y tirar de él y castigar su obsesiva dureza.

Ahora una subrutina, atiende a la conservación del amor, mientras el poderoso programa Sexo V1-I2 lo lleva directo a la brutalidad del placer.

Pero son demasiadas variables, es el momento crítico. Los primeros momentos del amor siempre son agradecidos. Pero los cálculos de probabilidad de que pueda mantener su área de amor intacta, indican un claro riesgo a ser rechazado cuanto más tiempo pase. Tal vez, no llegue al sexo. Pero el programa no puede hacer un break ni volver a una función goto o retorno a una línea anterior.

Los caminos del dolor y del placer siguen la misma dirección, y están superpuestos. No se puede caminar sin pisar ambos. Es una trampa cosmogónica.

El comando amar, es inexorable y provoca ceguera. No podrá ver el fracaso hasta que sienta sangrar el alma.

Como en la vida, no hay segunda oportunidad y los amores nos dicen adiós tristemente con una mano, mientras son arrastrados al espacio profundo y mueren congelados o vaporizados por algún sol.

El tiempo se lo come a él, se come los programas, se come el ánimo y se come el amor que una vez acumuló.

Siempre aparece alguien que vale más, siempre aparece alguien más simpático, más querido. Y el programa no puede con ello. Ahora siente ganas de llorar, iba todo tan bien…

Lo siente doler en su cabeza, el mecanismo de una bomba autodestructiva pulsa en las sienes donde las venas se hinchan desmesuradamente para dar mayor caudal sanguíneo y refrigerar los procesadores de amor y sexo que funcionan al límite de su capacidad. Hay que evitar derrames, si pudiera ser.

El amor se está corrompiendo, conoce tan bien esa sensación que desearía morir ahora mismo antes que pasar por ello otra vez. La sonrisa que le dedicó hace un par de semanas… Ella ha sonreído de esa forma que los desconocidos usan para ser amigables. Le pareció una sonrisa extraña en ella; pero la amaba, su programa es potente.Imparable. Pero el programa AmorSexo 1.0 (V1-I)2 posee una potente base de datos y ha catalogado esa sonrisa, ha sido un bit 0 de amor. La ha perdido. Ese ha sido el resultado de un examen exhaustivo de la sonrisa. Las señales a veces requieren un tiempo inverosímilmente largo para ser cotejadas y hacerse patentes. Es la lucha que mantiene el amor cegador contra el instinto. El bit de desamor acaba de subir a su córtex, hiriente como una puñalada. La desesperación se le viene encima como un alud de nieve.

Amor V1-I2 será destruido en apenas unos segundos y la bomba informática-biológica, comenzará a extender el comando Olvido por todas sus neuronas hasta barrer cualquier recuerdo de amor y vaciar completamente el eterno agujero en su cerebro.

Pierde el ritmo del corazón. El cerebro está demasiado colapsado para atender las emociones que se desintegran y el cuerpo al mismo tiempo. Durante dos latidos la sangre se ha detenido y el mundo gira veloz a su alrededor.

Una hemorragia de sangre entre uña y carne certifica el eminente shock traumático psico-somático.

La vida se ha convertido en el Festival del Dolor 9000.1

Es todo dolor.

Cuando se muerde las uñas y tira de ellas, es que un dato se ha pervertido.

Ella se pierde, como un astronauta que se ha desprendido de su cordón umbilical y se aleja de su nave. Le dice adiós con lágrimas congeladas. Con la sonrisa del desamor aún formada en sus labios.

Es así de repentino, como una aceleración en una nave espacial.

La derrota ya ha empezado a corromper el tejido neuronal Amor. El hueco se ha roto como una presa por una detonación. Ella se aleja, se va. Nunca existió.

El programa inicia el formateo de la zona negra. Y ahí es donde cree que no sobrevivirá, duele infinito. Duele el universo entero perderla. Los gusanos que dejan el hueso pelado de carne no duelen. Pero cuando aún respiras, cualquier cosa que te devore, duele y da pavor.

Otra arcada deja sangre en el suelo, sus cuerdas vocales se han herido con la fuerza del llanto seco.

Se detiene bajo el sol, esperando arder. Aunque muriera durante horas, no sería tan devastador el dolor como el proceso de limpieza del amor muerto.

Vomita en el alcorque de un árbol y piensa el mundo que es un borracho más. Un yonqui con la vena hambrienta. Un tirado de la vida.

Su pene está blando, tal vez sea la única parte del fracaso que le otorga cierta relajación.

Ella no está, un día amó.

Bits de amor: 0

Bits de sexo: 0

Probabilidad de una nueva activación del programa AmorSexo V1-I3: 0,1 %, inferior a la esperanza de vida.

Alternativa al dolor: terminación de la vida.

Le duele el corazón.

———————————————-

AmorSexo V1-I3

Probabilidad de Amor y Sexo en este intento: es más probable morir.

Yo no puedo follar sin amar, necesito todo de Ella. Primero su mente, que ya es mía. Función completada: estoy tan metido en su alma, como Ella en la mía.

Hace meses me hundí en la miseria de una relación en la que fracasé, en la que no pude mantener mi valía ante Ella. No puedo luchar contra los que son mejores que yo, no quiero hacerlo. Tengo mi dignidad.

He vuelto a reincidir y ahora amo y soy amado. Una posibilidad entre un millón dada mi edad, dado mi ánimo.

No hay problema. El cadáver de amor que convive conmigo, no trasciende en mi pensamiento más allá de un saludo. Mi cerebro eficaz rechaza cualquier otra cosa que no sea Ella.

Todo es amor, no puedo respirar sin pensar en Ella. Es así de sencillo.

Informe semanal: Bit de amor: 1. Correcto.

Probabilidades de pasar a Sexo V1-I3: 90 %

Puedo joderla como una bestia porque al igual que su pensamiento está para ser invadido y absorbido, su cuerpo se formó para ser penetrado, chupado, arañado, salpicado de semen y saliva, mordidos los pezones…

Estatus de la rutina Sexo V1-I3, activada.

Segregando hormonas y semen a pleno rendimiento. Presión sanguínea en el falo: Alta con sobreesfuerzo.

La temperatura es fresca, aunque no hace demasiado frío. La ropa es liviana. Nos hemos besado desesperados en nuestra primera cita y he dejado mis dedos marcados en su espalda divina, en mitad de la calle, del mundo.

Un taxi nos traslada a la casa de campo, en el interior de la provincia, es un lugar lejano donde las noches son limpias y frías. Donde los cuerpos se abrazan de una forma natural.

De vez en cuando la naturaleza se equivoca y nos regala momentos hermosos.

La que no quiero, se ha querido convencer de que estoy en viaje de trabajo; pero sabe que es un cadáver de amor y yo carezco de piedad. Sigo escrupulosamente mi programación.

Durante el viaje, hemos hablado de cosas que mi banco de datos no recuerda, porque mi función principal es el placer.

Follar hablando en plata.

Ella se sabe amada, y yo soy amado. Ahora los cuerpos toman el mando y la piel es el alma que guiará la coreografía sexual.

Dejamos presurosamente las maletas a la entrada de la casa y en el rústico salón de mobiliario colonial, nos enfrentamos cara a cara, los ojos sonríen, los labios se humedecen con la lengua y los pechos respiran agitados.

Nos dirigimos a la habitación.

El control break (el paro de emergencia de mi cerebro) es un revólver del calibre 357, en el caso de corrupción del programa, de que se malogre, me volaré la tapa de los sesos y a la mierda mi programa y mi vida. No puedo soportar más dolor, se acabó mi tiempo y mi ánimo.

La amo demasiado para intentar respirar sin su amor.

Deslizo bajo la cama el revólver sin miedo, con frialdad, en un momento en el que Ella examina el armario.

Su rubia melena rizada y sus impactantes ojos oscuros, le otorgan una belleza felina. Mi falo se encabrita.

Y duele.

Me duele entre los pantalones, le falta espacio y presiona contra la tela, se rebela contra la oscuridad.

Es un baboso animal en celo.

Si la función Amor se ha cumplido, ahora soy un pene enorme que desea cubrirla y meterse dentro de ella.

El comando erección se transmite a la velocidad de la luz desde el port Amor y recorre pecho y vientre para enviar una descarga de placer a un glande húmedo y obscenamente henchido de sangre. Probabilidades de éxito en la ejecución completa del programa AmorSexo V1-I3: 80 %

Y eso ocurre porque ella también lo desea. Estoy sometido a sus deseos, entra en el lote de subrutinas de Amor-Pasión. Noto su excitación en cada una de mis terminaciones nerviosas.

Ella es una pantera acechando el placer, ofreciendo su cuerpo violentamente. Deseando ser sometida a mi falo y mi lengua, mis dientes y mis labios.

Mis brazos y mis uñas.

Ella desea hacer surcos con sus uñas en mi piel, acariciar mi glande dilatado y casi hemorrágico con su lengua salvaje. Trazará heridas de peligroso deseo en mi carne.

El amor es mutante, somos bestias con piel de amantes.

Cuando arranco su blusa y el sujetador de un rápido tirón, muestra en todo su esplendor unos pechos redondeados, pesados y plenos coronados por dos oscuros pezones que se erizan y contraen con un placer agónico en su ansia. Son dos cuentas de granito negro sobre porcelana blanca. Atraen mi mirada, y me hacen salivar abundantemente.

Me los ofrece sin recato, sin pudor alguno, exige el alivio de mis labios elevándolos con sus manos a mi rostro. Y mis labios hambrientos succionan los pezones haciéndolos resbalar por el filo de mis incisivos, hasta la difusa frontera que separa el placer del dolor. Responde con una respiración profunda y su cabeza se deja caer hacia atrás en un alarde de inusitado abandono, impactada por el placer líquido que inunda su organismo. Una marea caliente que eclipsa la razón.

No sé si existe la función amor ahora. No puedo respetar su cuerpo, he clavado los dedos en sus nalgas y la aprieto contra mí. Para que los pubis se fundan.

Activada la función de fuerza muscular extra. Hinchando venas para irrigar la mayor cantidad posible de músculos.

Intenta como puede liberar mi falo a través de la bragueta del pantalón; pero está demasiado duro, demasiado encajado entre la ropa. Sólo consigue arañarme con sus uñas, y la piel gime de placer ahí dentro, ahí abajo entre sus dedos. Mis jadeos son gruñidos.

Con brutal fuerza, tira de la cintura del pantalón y parece estallar el pantalón, el botón metálico repiquetea aún contra el suelo cuando Ella baja el elástico del slip y libera mi pene y mis testículos.

Es tan mínimo el espacio entre nosotros, que mi pene se encaja entre sus muslos tibios y mojados y siento la humedad de su vagina bañarme.

Ella separa los muslos para abrazar mi trozo de carne hirviendo. Me duele la presión en los conductos seminales.

Sus pezones ahora se han contraído tanto que parecen puntos, coge mi mano y la lleva a uno. Me obliga a presionarlo. Tengo miedo de hacerle daño; pero ella es firme y conduce con inusitada fuerza y violencia mis dedos para que pellizquen con más fuerza. Intento aflojar la presión pero es ella quien maneja mis dedos y ha tomado posesión de mi cuerpo. Siento su pezón aplastado entre los dedos, y mi glande parece latir como otro corazón aprisionado en sus muslos.

La presión es insoportable.

Activada la subrutina brutalidad controlada, músculos en tensión. Se deja en suspenso la actividad del lenguaje. Programa al 60 %. Probabilidades de éxito en su ejecución: 95 %.

Siento hervir mi sangre, me separo de ella y con la mano libre agarro su vagina con fuerza y la obligo a ponerse de puntillas. Nuestra respiración es ruidosa. El dedo corazón y anular la han penetrado. Sus pechos oscilan trémulos y siento el temblor del placer en sus muslos. Cierro con más fuerza mi mano en su sexo y se escurren sus fluidos calientes y viscosos. Mi visión es roja como la sangre. Beso y muerdo sus labios dejando una pequeña perla de sangre que recojo con la punta de la lengua.

Ella responde aferrando mi bálano con un rápido movimiento, retira el prepucio para atrás y siento una repentina frescura. Mis cojones están contraídos hasta el dolor. Me duelen por la presión, me duelen porque ella los trata sin cuidado. No me duelen y temo que si aprieta más, me derramaré en su mano.

Usa la resbaladiza cabeza amoratada para acariciar el vértice de su sexo y siento la dureza de su clítoris, lo frota y se me escapa un gruñido animal de placer.

Llevo una mano a su nuca, la acerco hasta mí con violencia.

– Puta -le susurro al oído.

Ella deja ir un gemido y su cuerpo se deja caer en mi mano. Los dedos siguen enterrados en ella.

Noto en mis dedos como su orgasmo se prepara, como se va creando con una presión creciente en algún lugar de su coño. Y me arrodillo para besarlo, mis dedos gotean su esencia y ella mantiene su vulva desflorada para que mi lengua lo ocupe todo. Lamo sus dedos, sus uñas y su coño sagrado.

Subrutina final: queda en estado de suspenso toda actividad intelectual. El amor queda bloqueado y aislado. Probabilidades de ejecución correcta del programa: 97 %.

Suspira al límite del orgasmo, como yo.

Con el sabor de su sexo en mi lengua y mis labios untados de su viscosidad, la empujo a la cama, se arrodilla y planta las manos en el colchón. Su sexo se ofrece indefenso ante mí.

Apoyo las manos en su cintura y clavo los dedos sin ningún cuidado. La penetro bruscamente, su vagina está tan lubricada que siento mis testículos aplastarse contra ella.

Eleva la cabeza arqueando la espalda cuando siente que todo mi miembro se ha enterrado en ella. Empuja con sus nalgas mi pubis para clavarse más profundamente.

Es salvaje en su belleza.

Salvaje en su deseo.

Cuando retrocedo para otra embestida, mi pene está recubierto de una suave crema blanca y enciende aún más mi deseo.

En la siguiente embestida los dos lanzamos un grito difícilmente contenido.

Y hay más embestidas, cada vez más cercanas al paroxismo. De la unión de nuestros sexos se desprenden gotas densas que forman breves hilos que se parten con las embestidas.

Ha llegado el momento, y me derramo dentro de Ella con empujones rápidos que provocan salpicones en sus nalgas. Cuando siente el calor de mi esperma, ella separa aún más las rodillas y planta los codos en el colchón. Su vientre se contrae y parece sucumbir a un desmayo. Pero mientras de su sexo gotea mi semen, cuando aún estoy penetrándola, se encoge repentinamente y se lleva una mano al pubis. Y allí intenta controlar el placer en vano. Su espalda es un espasmo continuo y yo mantengo mi pene dentro de ella, profundamente clavado. Dos, tres y a la cuarta contracción de su espalda, sus piernas desfallecen y se derrumba en la cama. Su cuerpo se agita tres veces más antes de relajarse respirando profundamente. Mi pene está aún erecto, goteando, con pequeños espasmos de placer.

Me siento cansado.

Fin del programa. En espera de estímulos y datos externos para los cálculos estadísticos.

Me acuesto a su lado, casi derrotado, ha sido mucho tiempo esperándolo. Mi brazo cuelga desde la cama y con la punta de los dedos siento el frío tacto del revólver.

No nos rozamos, estamos respirando con dificultad, intentando asimilar tanto placer.

Caigo en un profundo sueño.

Activado descanso por sobrecalentamiento de los procesadores neuronales.

Despierto, tanteo la cama. Ella no está a mi lado. Aún es de noche.

Se apodera de mí un miedo horrible, algo ha salido mal.

Mis dedos se cierran en la culata del revólver y presiono el gatillo a medio recorrido preparando el tiro en la sien. La vida no es viable sin ella.

Ya no me queda tiempo. No puedo empezar otra vez. No quiero tanto dolor de nuevo.

Siento el vértigo doloroso de un nuevo borrado de mi memoria.

El revólver pesa y da alivio a mi tristeza.

-Mi amor… ¿Estás despierto? Eres bello durmiendo. ¿No decías que serías tú el que se mantendría despierto para verme dormir? -ríe con una belleza que me hace agua.

Es Ella…

Se acuesta a mi lado y acaricia mi espalda. Dejo caer el revólver bajo la cama y volteo hacia ella. La abrazo con un ansia milenaria. Agradezco a la noche que no deje ver mis lágrimas.

Programa AmorSexo V1-I3 completado al 100 %.

Inicio del programa Vida 1.0

Probabilidades de ejecución completa: 100 %.

Fin del informe.

Iconoclasta

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Pornógrafo del amor

Publicado: 28 junio, 2010 en Amor cabrón

A quien los dioses quieren destruir, primero le vuelven loco.

Eurípides, 425 a.C.

Que el amor es un sentimiento que nace directamente en los cojones, es algo que YO, el gran pornógrafo de la humanidad, ha clamado al tiempo y al espacio desde que tenía uso de razón.

Soy el Pornógrafo Errante, una amoralidad que respira. Y sólo tengo corazón para alimentar mi miembro. Soy lo que nadie debería ser, pero que todos envidian en la oscuridad de sus miserias. Aferrados a si mismos, rechinando los dientes entre orgasmos enfermizos. Soy un Cristo que os redimirá con el miembro erecto.

Yo no retengo lágrimas de angustia y soledad, yo no me retuerzo en la penumbra de la soledad enfocado por la luz de su amor.

Yo sólo eyaculo.

Mi pene es el pilar sobre el cual se asienta el universo. Soy el agujero negro que los coños atrae, que los llena, que los dilata con lengua y dedos.

Que parte en dos a la mujer que no amo.

Porque yo no amo, yo jodo.

Follo.

No quiero a nadie, sólo taladro.

No deseo nada, sólo invado.

Entrar, penetrar, calar, meter, clavar.

Rasgar.

Inundar.

Meo en los árboles de puntillas para marcar mi territorio más alto que nadie.

Y dejo clavada una navaja de filo embotado de sangre seca por si el hombre ha olvidado que es bestia; para quede claro como la sangre en las blancas bragas de la virgen que ahora gime clavada a mí.

No me preocupa que nadie vea cómo se desprende el semen residual de mi pene empapado de su coño. Me corro con un gruñido y saco mi bálano aún escupiendo ante ella para que ore a su dios.

No soy un hombre romántico.

No la quiero, maldita sea.

No tengo corazón.

Ni siquiera soy hombre.

Soy sólo polla. Quiero golpear por dentro, llegar al útero sin piedad, llenarte tanto que sientas la necesidad de aferrarte a tu vientre para retener-sosegar el placer que te enloquece y sentir mis embates furiosos.

Sin amor, coño.

No amo.

Yo no me doblo, no siento la náusea del vértigo del amor. No pienso en ella sin poder respirar. No pierdo mi preciso ritmo cardíaco ante sus palabras de amor, que no caen pesadas sobre mi espalda y sentir así que soporto el peso de todo el cochino planeta.

Soy un músculo cavernoso, soy sólo la pobre conciencia de un pene impío que se deshace en lácteas hemorragias.

Soy un perro que hunde la nariz entre sus piernas y lame sediento con el glande a punto de estallar.

Soy la maldita amoralidad que provoca las más obscenas masturbaciones de las mujeres en sus deseos, en su imaginación, en sus soledades. Soy la carne que desean meter en su boca y cobijar entre sus pechos con sus dedos obscenos acariciando las venas que pulsan para alimentar la dureza del universo.

Soy la pornografía de la vida, carezco de pensamiento racional.

No soy reproductor, sólo existo para el placer.

Soy una lágrima de leche.

Convierto el amor en semen en mis testículos pesados, me gusta que me los acaricien cuando mi vientre se tensa, mis piernas se estiran y lanzo mi pubis al cielo para que estalle en un caliente géiser de leche que salpique a dioses y cerdos.

Quiero manchar de semen la faz de las divinidades.

No respeto ni a Dios.

No amo, no beso, no soporto a mi lado a la mujer cuando me he vaciado y jadeo como un toro cansado con el semen enfriándose en mi vientre y en mi pubis. Entre los palpitantes muslos de la mujer que no amo.

Soy amoral, no puedo amar, no quiero amar. Soy el semen que se enfría entre sus dilatados labios, que cubre su perla de placer como una viscosa marea.

Es imposible que pueda amar, dicen que tengo una parte del cerebro muerto. Algo de nacimiento.

Yo digo que mi cerebro está concebido para mi naturaleza y que no le falta nada.

Soy la quijada en el puño de Caín, soy el cráneo roto de Abel. Soy castigo y reacción. Un instrumento que sólo es útil.

No pienso, no juzgo. Simplemente hago.

Y mi puño es voluntad, mi pene quijada.

Y como la quijada, golpeo. No hay sangre, sólo leche en mis dedos.

He confesado, ahora todos saben qué soy, ahora sabes que quiero sólo tu coño y tus pechos, quiero tus labios derramando obscenidades ante mi penetración brutal.

Ahora sabes que soy un cerdo.

Dime que te doy asco, libérame de ti. Porque no es vivir ahogarse cuando no estás para darme oxígeno.

No se puede respirar sin ti. ¿Es que no lo entiendes?

Huelo tu coño en el aire, no hay amor alguno.

Lo juro.

Te odio.

Llámame hijoputa y abofetéame.

No siempre podré vencer la necesidad de ti con la fuerza para ofenderte. Temo rendirme a tu sexo.

Reconoce que te doy asco, que mi semen descolgándose en mis dedos es repugnante. Que no puedes querer a la quijada que se manchó de sangre con la bondad que no ha existido jamás.

Soy puro pecado original lamiendo tu piel.

Soy la brutalidad babeante, el Dios penetrante.

Amarte es un dolor que enloquece, es un orgasmo que funde el corazón, que mina la libertad de mi pensamiento y lo ocupas todo tú.

Todo yo cuelgo de ti.

Ódiame y libérame de ti. Ya no puedo más.

¿No ves como me denigro? No soy nada ya sin ti.

Cuando me siento solo, cuando no estás, no soy.

Cuando no te encuentro, sufro como un animal roto. Como una serpiente con el espinazo roto.

Soy un pornógrafo que no te ama.

Ódiame, antes que te pida que me abraces, que no me dejes nunca.

Antes que mi semen se derrame en tus manos y no tenga valor para pedirte que me liberes.

Nunca te he querido, el pacto de amor eterno era sólo el medio de entrar en ti tan profundamente que me convertiría en tu creador.

Pero no pensé que pudiera ser al contrario.

Mírame con asco, me masturbo ante el sol, sudando. Mis manos están bronceadas, mi pene pálido. Mi glande amoratado de la sangre que intenta mezclarse con la tuya.

Ahora que me duelen hasta las pestañas, de amarte.

Sólo un mensaje ha de llegar claro: no te amo.

Soy entropía seminal.

Por favor…

Dilo, dilo. Dime que soy un cerdo, reconoce lo que soy y déjame respirar libre ya.

Porque las mentiras se me acaban, porque el amor no cesa y no puedo más, no quiero pedirte de nuevo aire, necesito respirar yo solo.

Sentirme completo.

Soy la polla que no cesa.

Un monumento a la amoralidad.

Un muñeco en tus manos.

Y el amor vuelve loco.

(Incoherencias de amor, acto un millón)

Iconoclasta

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Viejo animal enamorado

Publicado: 1 junio, 2010 en Amor cabrón

¿Por qué cojones tienes que enamorarte, animal?

¿Por qué buscas el dolor y el tormento?

¿No sabes ya, viejo animal, que el amor está en la última milla del mundo, allá donde tus viejos huesos apenas van a llegar?

Tus ojos secos y resecos, ni lágrimas brindan.

¿Era necesario enamorarse?

Cobarde. Hay lejías, hay venenos, hay cuchillas, hay alturas.

Hay pastillas del sueño eterno.

Cobarde animal enamorado.

Ya es tarde para aprender, no tenías que someter al cuerpo y a la mente a este juego. Tu cerebro lerdo y gastado no puede abarcar lo que ella ofrece. No te queda vida para tanta belleza.

¿No lo entiendes viejo carcamal? Eres patético.

¿No te enseñaron a cerrar los ojos, viejo y puto animal?

Jódete y traga todo ese amor, que te sangren las encías.

Cabrón…

Tira. Tira de esa alforja de amor, desgraciado.

Patético…

Toda la puta vida sin sentir más que un asomo de cariño si acaso, y ahora has clavado tus viejas rodillas en el barro del amor.

Porque el amor es un montón de tierra mojada de lágrimas.

Y ya no te quedan en los ojos.

Sólo orina en tu ridículo pene.

Los jóvenes amasan el barro, los viejos se hunden y nadie les da una rama donde asirse. Tampoco la verían.

Das pena, viejo animal.

Porque no tienes fuerza ni elegancia para levantarte.

Te crujen los huesos de tanto amor y tus pellejos se tensan en bolsas vacías.

Eres un triste boceto de una desleída acuarela. Una vieja tela manchada que quiere un marco hermoso.

Margaritas a los cerdos.

Y si fueras cerdo, lo entendería, un animal sano.

Pero eres un hombre gastado. ¿Qué coño te has creído, viejo animal?

¿Acaso esperas aplausos del respetable cuando tu pene cuelgue lacio y arrugado?

¿Quieres un espejo, viejo cabrón?

¿Quieres unas gafas, viejo miope?

¿Qué haces, viejo loco, usurpando edades que no te corresponden?

Sé hombre y no te enamores, ni lo pienses. Ya es tarde.

Tus putos dedos retorcidos tiemblan.

¿De verdad vas a hacer el ridículo?

Pobre viejo enfermo de amor.

Tanto tiempo vivido, tanta experiencia malgastada.

Tu perro es más inteligente, ese perro viejo como tú que ni al culo de las perras se acerca ya, tiene más dignidad.

Vamos viejo, que alguien te sacuda con una vara en tus viejas costillas porque eres un burro tirando de algo demasiado grande.

Una mula con la pata rota.

Una polla muerta.

Unos testículos enormes que cuelgan herniados.

¿Quieres que te siga denigrando, viejo loco enamorado?

Que te follen el alma, idiota.

Tarado.

Triste.

—————————————————————-

El hombre se lleva un cigarro a los labios, y lo enciende mirándose aún frente al espejo del recibidor. Aspira el humo deseando ser viejo, ser anciano.

Buscando razones válidas para no amar, para dejar de sentir esa ansiedad angustiosa.

A veces es necesario denigrarse uno mismo para recordar que la vida es una puta enferma que te contagia gonorreas y toda clase de mierdas.

Cuanto más te sonríe la vida, más has de desconfiar.

Sus músculos pectorales llenan la camiseta con la bocanada de humo.

Y con un rictus cínico de madurez, exhibe una sonrisa predadora.

-Viejo loco…

-Pero mi polla aún funciona.

-Y al planeta, que le den por culo, con todas su focas y pingüinos en peligro de extinción.

-Maldita envidia…

Acabado el entrenamiento de angustia existencial cierra la puerta con rabia tras de sí. Su bella le espera.

La ama incansablemente.

Denodadamente.

Iconoclasta

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¡Sálvame!

Publicado: 10 mayo, 2010 en Amor cabrón

Basado en hechos reales. En esperanzas y anhelos tan ciertos y vívidos, que el autor considera que es un ultraje a su intimidad. Aún así, vomita estos hechos porque hay cosas inevitables.

Porque escribir es una maldición. Y Ella es narcosis.

Entre arcada y arcada, consigue realizar su tarea no de escritor, sino de documentador. Porque toda esa sensibilidad, todo ese arte, está dentro de Ella. No ha podido inventar nada mejor. Todo ocurrió así, sin que nada pudiera evitar la conexión.

Era la tristeza de la necesidad, un momento extraño donde el sentimiento rasga las dimensiones y se hace fantasía o milagro en medio de toda la mediocridad.

Un momento de cansancio físico de ella, de calor. Un deseo de salir de allí.

Esta es la historia de un instante, tal y como aconteció y tal como se le explicó al documentador.

Tal vez, ahora se está repitiendo.

5 am de la madrugada, en un lugar de la Tierra.

"¡Sálvame! ¡Sálvame!"

Se despertó con la piel húmeda, con un embarazo que de tan avanzado era ya agotador. El calor, el ronquido del que yacía a su lado… Nada la invitaba a permanecer en la cama. En aquel lugar. En ese tiempo.

Una madrugada con un aire tan denso como el mole que sus espigados dedos preparan con una ternura y sensualidad que arrebata el alma.

Un cielo azul marino partido por una franja de plata amanecer la recibió en el patio de la casa cuando salió en busca de algo de frescor.

No lo consiguió.

Sus pupilas desmesuradamente abiertas, sus ojos oscuros como el zafiro, reflejaban el amanecer y un deseo de sentirse abrazada, de no sentirse tan sola. Su piel brillante de humedad, parecía fundirse con la madrugada.

Elevó la mirada al cielo para buscar a su amor; su niña se acomodó en el vientre con un suspiro. La madre suspiró también.

Buscaba, tal vez en un astro, el rumbo hacia quien amaba, un brillo que no aliviara el calor; pero confortara la piel.

Se sentía desamparada.

12 pm en otro lugar de la Tierra.

En ese mismo instante, el hombre sentado en un banco, con gafas de sol y un perro tumbado a sus pies, escribía en una libreta que apoyaba en una pierna cruzada. Con el bastón y el macuto de cuero componían un extraño bodegón de pasados tiempos. Absorto a todo, su ceño se fruncía concentrado ante cada idea que escribía. La gente pasaba lenta a su espalda, tal vez para ojear las palabras con las que ignoraba el universo que le rodeaba de una forma tan poco considerada, dado que era humano.

Había descubierto las palabras, la idea para razonar la mirada que un día lo turbó y enamoró.

Evocaba su rostro amado, escribía de su mirada en las fotos. Ella nunca miraba al objetivo, no sonreía al espectador. Sonreía a mundos mejores, sonreía a esperanzas.

Pero a pesar de su sonrisa, sus ojos permanecían expectantes e intensos, buscando algo más allá de las lentes y del ojo que la enfocaban. No era la misma sonrisa la de sus labios, que la de sus ojos. La verdad es que su mirada no sonreía aunque lo pareciera, era demasiado trascendente: transmitía una curiosidad, buscaba algo. Cosas, momentos y lugares que en aquel lado de la cámara desde la que miraba, no había. Algo no estaba bien a su alrededor.

Ella lanzaba sus preguntas con aquellos grandes ojos felinos: ¿Eres tú? ¿Me reconoces?

Ella no posa en las fotos. Busca algo intensamente con una mirada directa y feroz en su determinación de ignorar lo que a su alrededor se mueve, con la barbilla ligeramente adelantada para atisbar con más precisión. No hay errores, no es casual.

Es felina buscando, asomándose directamente al objetivo que la enfoca. Escudriñando posibilidades.

Nunca la ha visto en una foto mirar a nadie. Ella mira allá donde los sabores se pueden modelar y los olores llevarse a la boca. Donde los colores se pegan a la piel y visten fantasías en ella. Donde las pieles son de canela y piel de durazno.

Siempre mira más allá. Y cuando está sola, cierra los ojos y se deja llevar por su propia alma y así de extrañamente hermosa la capta el objetivo.

La primera vez que vio su imagen, aquellos ojos intensos que no miraban al espectador, si no que traspasaban los límites de lo real, sintió un tremendo impacto ante la trascendencia de su mirada. Temía enamorarse de algo inalcanzable; pero no pudo apartar sus ojos de ella.

Aquella mujer buscaba algo más a pesar de estar acompañada en aquella imagen, algo que su pensamiento sensible e inadaptado a este tiempo y lugar, pudiera aceptar sin sentirse extraña, ajena. Algo que no existía a su alrededor.

En todas las fotos, en todas las imágenes su amada pedía salir de allí, le decía que se ahogaba con una sonrisa en los labios, con una valentía que encogía el alma.

¡Sálvame! ¡Sálvame!

Se siente privilegiado, porque reconoce en alguna foto que a veces le dedica, la mirada para él. Ojalá estuviera equivocado y no sentir así el peso del amor en el corazón. Un diapasón que se detiene más tiempo de lo que sería conveniente cuando cierra los ojos y besa sus labios.

Cuando mira sus fotos todas, le responde: "Eres tú mi vida, por fin".

Sin darse cuenta dejó la pluma apoyada en el papel, inmóvil. Formando un manchón de tinta. Se quitó las gafas de sol y miró a un cielo ahora nublado.

Y quiso estar allí arriba, volando. Corriendo a abrazarla, a besarla.

Perdió un latido y escribió "te amo" a continuación del borrón.

Se meció durante una eternidad en la urgencia de su amada.

El perro ladró y le devolvió la respiración.

Supo que ella pensaba en él en aquel momento con una certeza que asustaba.

Tenía que ser así. Era una convicción, un ruego y una amenaza a las fuerzas del universo.

Y aunque se equivocara, no tenía más remedio que hacerlo. Los amantes no pueden evadirse de sentirse unidos, fundidos, clavados. En cada lugar, a cada momento.

No podía sentirse arrollado por tanta melancolía en aquel instante sin ninguna razón. Y se llevó la mano al pecho, encima del corazón y relajó los párpados "estoy contigo, con vosotras, mi amor".

En pleno día, con todos los ruidos del mundo intentado invadir su mente y doblegar su voluntad e ilusión, a pesar de la descorazonadora distancia, el universo no pudo vencer toda aquella melancolía de amor. Nada pudo romper la conexión que se formó desde el otro lugar de la Tierra.

Guardó la libreta en el macuto, cogió con fuerza el bastón y se levantó del asiento. Y como siempre, cuando cargó el peso en la pierna enferma, retuvo un gruñido de dolor.

El dolor le distrajo por un segundo de esa terrible melancolía que sentía por ella en aquel mismo instante. No lo suficiente para evitar una angustiosa lágrima que le obligó a ponerse las gafas de sol de nuevo sin que fuera necesario.

Es mejor que duela el cuerpo que el alma.

Y por primera vez en su vida, sintió frío en primavera.

5:10 am, en el otro lugar del corazón.

La mujer de ojos felinos, y piel brillante, posó una mano en su vientre.

-Mi amor, papá nos ama ¿lo sientes? ¿Vamos a dormir, cielo?

La niña se acomodó relajada en el interior de su madre y esta volvió la mirada al cielo con los ojos brillantes, sabiendo a donde iban sus pensamientos e ilusiones. Ya no buscaba, simplemente enviaba al aire sueños y esperanzas a quien correspondía. El los recibía. No sonrió, ya no era necesario engañar a una cámara.

Y hacía demasiado calor.

Iconoclasta

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Palabras de amor y sueño

Publicado: 1 mayo, 2010 en Amor cabrón

Nunca está todo dicho, siempre queda más amor por gritar cuando el sueño te vence y decapita la voluntad de la consciencia. En esa frontera difusa de la realidad y el sueño, el pensamiento no se engaña ni puede consolarse con el mañana. El amor es de una pureza absoluta. Y hiere el espíritu y la carne cada idea, cada palabra que debiera hacerse realidad y se queda dentro de mí.

Pienso que si no despertara tras el sueño, todas las expresiones de amor quedarían en mis labios fríos. Como tiras de piel. Un teletipo que nadie leerá cuando mi cadáver sea amortajado.

Sería la muerte más triste.

Yo quiero decirlo todo antes de dormir, quiero quedarme vacío, volcarle todo mi amor cada noche, no quiero morir con todo esto dentro de mí, necesito que lo sepa y que se sienta amada toda la vida. Que coja todas las palabras en sus brazos y se las eche por el rostro como una lluvia de pétalos de rosas.

Le digo tantas veces que la amo… Y no tengo bastante, ¿dónde está el límite?

No lo sé, pero el sueño me vence y ella aparta pesadillas como una heroína abriéndose paso entre la jungla. Porta luz y agua.

No quiero que la tristeza quede prendida en mis labios.

Ella domina el horizonte y está dentro de mí, y me pierdo en el sueño sin estar seguro de que le he dicho "te amo".

Que todas las palabras de amor, te lleguen. Que no mueran conmigo, que cuando el sueño se haga eterno, las palabras escapen de mis labios claras y directas a ti. Ellas no pueden descansar, no quiero que descansen en mis labios muertos. Tú las acogerás y se extenderán por tu rostro, por tu cabello, por tus pechos, por tu vientre, por tu sexo, por tu alma.

Y ahora, mi reina, cerraré los ojos pensando en mañana, en como y cuando te diré por enésima vez que te extraño, que te necesito como el aire, que te amo más a que a mi puta vida. Pero si algo pasara, si algo no saliera bien durante el sueño, aquí tienes todo mi amor, todas las palabras susurradas y gritadas ante ti como sueño, ante ti como cuerpo, ante ti como puro amor.

Ante el universo.

Cógelas, mi vida, no dejes que se enfríen entre mis labios, ni una. Son todas para ti, he vivido para ti. Sueño para ti.

Hasta mañana, mi amor, buenas noches cielo.

Hasta la eternidad si así tuviera que ser.

Iconoclasta

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Canto de amor y resolución

Publicado: 26 abril, 2010 en Amor cabrón

Estaremos, seremos, viviremos lo que por derecho nos pertenece.

Somos nuestros ad eternum.

Los labios no hablarán, besaremos la piel adorada y la silenciosa calma drenará las lágrimas acumuladas.

Ya está bien, mi amor, de toda esta espera.

La cuenta atrás comenzó cuando nos reconocimos en un sudor de nuestra piel, cuando unas palabras desatadas se escaparon por entre los labios, arrolladoras: Te amo.

Y todo fue descenso hacia nosotros.

La cuenta atrás apenas tiene ya que contar, se agota.

Vamos cielo, extiende la mano a la mía. Es firme, titánica en su deseo de abarcarte.

Nada puede pararnos.

Me llora el corazón de la emoción. Está empapado de ti.

¿Te das cuenta, mi reina, de que hasta el organismo sabe de lo inevitable de los besos?

Nos someteremos a nosotros mismos.

Lo hemos logrado.

Es hora de llorar alegría.

Ab imo pectore (desde el fondo de mi corazón).

Iconoclasta

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Salmos del no amor

Publicado: 10 abril, 2010 en Amor cabrón

Por Aragón e Iconoclasta

Salmo nº 1: Besaré hasta tu alma. Besaré tus labios entreabiertos con la única misión de beberte. No bajaré la presión en tu boca. Me ahogaré en ellos, no existe muerte más divina.

Salmo nº 2: Usaré mis dedos para reconocer los territorios de tu piel, trazare los límites de mi propiedad, marcare los rincones inhóspitos con caricias incandescentes. Seré conquistador incansable, imperdonable.

Salmo nº 3: Amasaré tu cuerpo, fundiré tu piel. Las manos jamás quietas encontrarán tu sexo y tus nalgas. Se cerrarán los dedos, se moverán ritmo con el que mi lengua lucha contra la tuya.

Salmo nº 4: Se inundarán los cuerpos de vapores hechos sudor con la simple provocación del encuentro de las miradas mientras sus sexos son tocados obscenamente.

Salmo nº 5: Lameré tu coño de arriba abajo, de izquierda a derecha.

Salmo nº 6: Con la lengua lacerante se crearán los surcos en tu piel rodeando los pezones, bebiendo de tu ombligo entre jadeos y cálidas respiraciones, descansaré en tu pubis, torturando con tu espera, la próxima estación de mi viaje.

Salmo nº 7: La ropa existe para ser desgarrada. Con un labio tuyo suavemente aprisionado en mis dientes, desgarraré la tela que cubra tu piel. Porque el amor es desgarrador. Tus pechos lujuria pura.

Salmo nº 8: El ardor de tu piel bajo las ropas da evidencia del castigo impuesto. Tu daga prisionera y palpitante pide libertad entre los tejidos. El amor no libera, somete sin piedad dejando los cuerpos con asfixia, con breves pausas del corazón.

Salmo nº 9: Castigaré tus pechos hasta que desfallezcan en su dureza. Dejaré tu boca para mamar tus endurecidos pezones. Sentiré tu necesidad, los maltrataré con mis labios y mis dedos sujetando tu cintura. No podrás caer. Me alimentaré de ti.

Salmo nº 10: No pondré control en mi equilibrio, dejaré caer el peso orgánico en tus manos y así liberar el peso del alma. Seré un manto secando tus sudores, absorbiendo tu licor, tragando mieles de vida, secando lágrimas no lloradas.

Salmo nº 11: No dejaré de mirarte. Los muertos cierran los ojos, yo los abro como mi boca para besar, lamer y sorber tu sexo con hambre voraz.

Salmo nº 12: Guiaré el camino de tu sexo al mío con dedos temblorosos de ansia. Colocaré al dragón en la cueva protectora. Bocanadas de fuego arderán en mi vientre incinerado. Llamaradas cálidas de vida inundarán desde mis adentros.

Salmo nº 13: Mi cuerpo obedece a ti. La sangre que me obligas a bombear es la única respuesta al deseo que me devora. El pene es bestial y cruento. Sólo existe porque existes tú. Sólo por ti se endurece, sus venas son pruebas de una posesión e invasión absolutas.

Salmo nº 14: Mi cuerpo exige de ti. Ya no hay corazón que de vida en mis adentros. Es necesidad pura de tus palpitaciones, de abrazar con mi vagina tus ritmos bestiales. Me coronas de orgasmos bañándome con mis brisas y tus mares.

Salmo nº 15: Ungirás mi miembro con tu agua sexual. Cuando mi miembro salga de ti, goteará tu ser. Es imposible no sentirse bañado en tu esencia. Penetrarte es caer y precipitarse sin freno en la más absoluta lujuria.

Salmo nº 16: Colapsaremos los cuerpos en un eclipse de sexo, llenando de vapor los entornos. No existe luz más que en la línea constante de la mirada. Arrancaremos con gruñidos las respiraciones. Las pieles proféticas temblarán involuntarias.

Salmo nº 17: Serás severamente castigada. Te castigaré por hacerme esto, por convertirme en esclavo. Serás mi puta. No hay piedad, bombeo en ti con el firme propósito de arrancarte un gemido que arquee tu cuerpo a pesar de lo que tendrás dentro: Yo.

Salmo nº 18: Serás severamente castigado. Aceptarás los castigos incomprendidos. Seré esclava y puta; hembra jadeante de ahogados ritmos. Serás un rey imperioso de carne entre tus dedos, de agua en la totalidad de tu piel. Gemirás tu victoria conquistada llenando tu piel de mis aromas por la eternidad.

Salmo nº 19: Jadearé sobre tu piel mi rocío cansado de saliva y sudor. Me obligo a pensar que estoy en La Tierra, porque tu vagina derramando mi semen es la puerta al paraíso.

Salmo nº 20: Lo carnal no es exclusivo de la humanidad. Los dioses desean obscenamente, con una intensa delicadeza, con pasión incomprensible y abrasante, con ultrajes de exquisita decencia. Usan al tiempo como un fragmento y al cosmos como un manto para tenderse desnudos bañados entre sus acuosas y eternas voracidades de no amor.

Autores: Aragón e Iconoclasta

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Tragos de tristeza y melancolía

Publicado: 29 marzo, 2010 en Amor cabrón

No hay nada más doloroso que tragar tristeza; es una baba que inunda la boca y no deja respirar.

Si fuera saliva…

A veces sacudiría las manos de lo que duele, como un crío que no puede dominar todo ese dolor.

Lo que en realidad trago es una lágrima que me esfuerzo en no llorar, o en llorarla por dentro. A veces se me escapa y la sorbo por la nariz, a veces cae directamente en los labios y los resquebraja.

La melancolía hace un desierto de mis labios.

O eso parece. Eso siento.

¡Cómo duele la lágrima! Aplasta la garganta, arrasa las cuerdas vocales y cae en el estómago como el mercurio.

Me esfuerzo en que la lágrima no me traicione al caer por fuera; pero es tan doloroso…

-A ti te pasa algo -dice una voz que no quiero, que dudo que en algún momento llegase a amar.

La lágrima me ha traicionado. Justo lo que no necesitaba.

No sé quien es, es un eco lejano. Es tan extraña como no querida.

Es todo tan ajeno a mí cuando mi pensamiento está lleno de ella…

La lágrima está contaminada de melancolía, de deseos y anhelos desesperantes, de distancias ominosas. De desamparo.

Yo no sabía, nunca hubiera imaginado lo que es llorarla, amarla y desearla tanto que su ausencia se convirtiera en un torrente de agua pesada y aplastante.

Vuelvo a tragar saliva y ruego porque nadie me hable, porque esa lágrima intra-llorada, ha aplastado la faringe y temo responder con un gemido.

Consigo tragármela respirando muy rápido, y a veces se me humedecen tanto los ojos que temo no haberlo conseguido.

-Tú estás triste -una velada acusación de la voz que no amo, que sé que nunca amé.

Hay una inflexión de alarma en esa afirmación y es prudente esa voz que jamás amé a la hora de ser demasiado categórica. La verdad da miedo y avergüenza.

Hay cosas que duelen. No sé cuales, son tantas que se mezclan en collage formando un grito estéril. Y las lágrimas que desbordan por dentro, crean un torbellino que arrastra todo.

Una cloaca de miserias.

Y nadie quiere estar cerca del de los ojos húmedos.

Parece tan contagioso…

¿Por qué siempre me hablan voces que no deseo? ¿Hice algo malo en otra vida que ahora deba pagar? No he sido especialmente malo.

Mi amor…

-Por favor, dime que no lloras como yo. Dime que este dolor que a veces siento, que esta opresión en mi alma, no me llega de ti. Que no estás triste, mi vida.

Júramelo. Porque todo duele más cuando te duele a ti.

Necesito saber que es locura.

Porque a veces creo que toda esta puta pena me viene de ti y necesito abrazarte y sentirme hombre. Ser tu salvador rastrear e interceptar penas. Destruirlas con misiles de besos.

Dime que estoy loco y que no siento tu desamparo, tu soledad bulliciosa que ni una intimidad te deja para verter una lágrima. Que no doblo el espinazo con una punzada en el vientre porque siento tu deseo de lanzar un gemido al viento y acariciar la pared-metáfora de la proximidad inalcanzable.

Dime que no estamos tan íntimamente conectados a través del tiempo y el espacio; que sólo estoy obsesionado y tus súplicas a la vida no son reales.

Que no te duela.

Tengo pánico a que ella sienta lo mismo. Y conteniendo mi dolor en un rincón de mi garganta para que no me lleve a la locura, le hablo, le grito con el alma cosida a puñaladas de añoranza.

– ¡No llores, mi vida! ¡No estés triste! Todo está bien cielo. Te estoy besando, te estoy amando. Te estoy abrazando y dando calor.

-Tengo frío – dice ella.

Y la lágrima se ha desbordado, ya no sé si lloro por dentro o por fuera.

Por favor, no…

A veces me dice que tiene frío. Yo me muero. Eso sólo lo confiesa quien te ama. Lo confiesas a quien amas. Porque son los únicos que pueden vencer esa gelidez que se enquista en el ánimo cuando la distancia es vertiginosa. Son ellos los que dejan helado el espacio que deberían ocupar.

Y me doblo…

Esto no es amar, es arrancarse el alma, es rasgarse la piel haciéndola jirones con las uñas. Es donar la vida entera. Ser de ella, ser suyo.

– Somos amor puro, mi bella. Es un privilegio. Sonríe, por favor. Que no te ocurra como a mí. Que tu angustiosa melancolía sea sólo un delirio de mi mente enferma. Que no exista ese nexo entre las almas que provoca descargas de súbita necesidad. De un deseo que arde bajo la piel a falta de que el amante lo sofoque.

De mi alma doliente.

– Ánimo, mi amor. Todo está bien…

Tengo horror a que mi saliva, esa lágrima que parece cerrar mi esófago con un paralizador dolor, sea una respuesta a la suya.

-Escucha, mi vida, estoy contigo, no importa el tiempo y el momento. ¿No ves que el dolor del uno duele en el otro? Nos amplificamos. Tranquila, preciosa… Shh… Duerme feliz, cielo. Estoy ahí.

Esta es mi letanía constante, la única que da alivio a la saliva que trago, a la lágrima que engaño y gestiono como puedo.

Debería instalarme un catéter en la vena del brazo y vaciarme de sangre cuando la presión es insostenible.

Soy fuerte ¿verdad? Dame tu dolor deshazte de él y lánzamelo con un beso, porque el mío lo puedo soportar; saber del tuyo me está matando. Dámelo por favor, te lo pido por puro egoísmo.

Dame la lágrima, me la tragaré, la sorberé, abrasaré mi corazón.

Porque si lloras, habré fracasado. Mi función es hacerte feliz.

Tengo que hacerte feliz, mi vida… Nací para eso, tú lo dices.

No me hagas esto, mi amor. Sonríe.

Quiero hacerlo todo bien contigo. No puedo fallarte.

Otra vez… Los párpados me tiemblan y un poco los labios, el estómago se me cierra. Estoy loco, te siento. Y envío las lágrimas adentro tragando saliva.

Le abriría mi pecho para mostrarle en esos instantes que toda la sangre se ha retirado hacia algún lugar recóndito. Vería el corazón azul como el de una vaca colgado en la barra de la casquería.

Colgando inerte dentro de mi pecho.

Eso ocurre cuando no estás.

– Estás pálido.

¿Por qué no se calla la que no quiero de una puta vez y deja que me muera de pena en paz?

¿No ve que dejó de existir?

Si ocurriera a cada momento no me preocuparía. Si estuviera todo el día angustiado, sería mera paranoia. Unos meses en el sanatorio, una sobredosis de liberador valium… Sería el síntoma de mi locura, me sentiría tranquilo de saberte a salvo de esta afección de amor.

Pero estaba riéndome de algo, sería una película y de repente… La lágrima se ha asomado al borde del párpado. Peligrosamente triste, saturando el color del iris como el otoño melancólico satura el cielo y el ocre de la tierra.

El silencio de mi dolor se ha extendido por las cosas y las personas, como un grito invasor de cadáveres boquiabiertos. Una onda de choque que aparta todo de mí y me conduce a ella por un túnel de amor y luz.

Y no puedo hacer otra cosa que llevarme la mano al corazón y decir que la amo, intentar apaciguar el ritmo desquiciado de este corazón que ya no es mío.

Hay ocasiones en las que tampoco puedo respirar.

Será una percepción producto de mi mente triste; pero me ahogo.

Sólo algo me salva: encontrarla.

Cuando la encuentro todo es luz, cuando le grito mi amor, no me duele la garganta y el llanto se hace sonrisa.

Cicatrizan los tejidos muertos.

Pero cuando te vas, mi alma se va tras de ti, y deja lágrimas detrás de los ojos que intentan bañar mi piel.

Otra vez.

Y todos me dejan sólo en mitad de mí, porque ese desamparo es una experiencia que nadie quiere sentir.

Soy un leproso infecto de amor.

Y aún así, mi vida, necesito este dolor, te amo y amo todo lo que tienes. Amo tu pena y tu tristeza como amo tu sonrisa y tu ánimo inquieto. Vale la pena sentir tu momento de desamparo y hacerme único en el universo. Ser el que recoge tu dolor es tanto como ser el único hombre en toda la capa de la tierra.

Otra vez…

Vamos cielo, coge mi mano, todo está bien. No llores, apóyate en mí, mi bella.

No tengas frío, mi reina.

Yo me bebo las copas de la melancolía y tú recoges mis lágrimas con tus labios.

Es un deseo…

Iconoclasta

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Padre bastardo

Publicado: 13 marzo, 2010 en Amor cabrón

Ojalá no lo fuera. Ojalá fuera un padre sencillo sin complicaciones. Un padre natural.

Pero soy tu padre bastardo. Es algo que ha ocurrido sin darme apenas cuenta.

Mamá es tremenda, crea cosas que jamás han existido. Cosas que nadie siquiera ha osado nombrar.

Ámala como yo, ámala infinito, mi pequeña.

Soy papá bastardo. Nadie ha renegado de mí, nadie me ha rechazado; pero llegué tarde, mi pequeño cielo. Fue sólo una cuestión de tiempo.

Una cuestión de lugar.

No tuve suerte, pequeña mía.

Lo importante, mi pequeña, es que te desarrollarás y nacerás entre unas fuertes corrientes de amor que te harán especial. Aunque por ser hija de mi bella (tu mami) ya naces especial.

Mamá es un poco bruta amando, es arrolladora. No te preocupes pequeña, aunque parezca violento el amor, es hermoso. Ya lo entenderás.

No sé si será bueno que ya de tan renacuaja sepas del amor y del deseo; pero no podemos ni queremos evitarlo. Hay bebés que nacen entre muerte y miseria.

No puede hacer daño que estés rodeada de amor.

Vivimos, bebemos y comemos nuestro amor. Mamá no puede evitar que yo ame cada fibra de su ser. Ni que yo considere que soy tu bastardo padre.

Perdona mi pequeñita, que grite tanto el amor por mamá. No puedo amarla en silencio, duerme pequeña, tranquila porque dos corazones laten por ti. Sólo son gritos de amor.

No es malo, cielo. Ser tu padre bastardo es una gracia que me ha otorgado mamá. Un privilegio, el acto más bello.

Tan bello como lo que un día escribió mami: "Si pudiera encontrarte para que lamieras sus primeros pasos, solo entonces valdría la pena abandonar la sabana eternamente."

¿Sabes, mi pequeña? Esa frase se me clavó como un sable en el corazón, no he leído jamás nada de tal belleza y ternura: "lamieras sus primeros pasos".

La repito, la imagino, la siento. Esas palabras son amor y ternura en su estado más puro y primario, mi pequeña. Obligan a amar con una fuerza desmedida. Y me sentí catapultado hacia el espacio y ser un cometa volando a vosotras.

Mi pequeña, lameré cuidaré y besaré cada uno de tus pasitos.

Un día muy cercano, mamá te abrazará y tendrá en su piel un aroma especial, la impregnaré de mí. Entonces abrázala, aprieta sus cachetes que son como los tuyos y cuando te dé besitos, aspira su aroma. Que será el mío también. La habré amado tanto que habrá rastros de mi piel en la suya.

Ese seré yo, mi pequeña.

Un padre bastardo del amor.

Un día me reconocerás y me darás la manita para llevarme hasta mami ¿va? Sería bellísimo.

Y aún que no has nacido hazme un favor: presta atención a los sueños de mamá y me verás. Me sentirás. ¿Podrías parecerte un poquito a mí? Aunque sea algo casual.

Una uña, un gesto, una mirada. Me gustaría tanto.

Sería un regalo para mamá también.

Que un día jugueteando con un lápiz, dibujes una letra que se parezca un poquito a la mía.

Es que cielo, ser un padre bastardo es precioso; pero a veces camino con los pies descalzos por una alfombra que impregna melancolía y tristeza.

A veces uno se siente inconsolablemente solo por mucho que te quieran.

¿Me harías ese favor? Si no puedes no pasará nada, te amaré igual, mi pequeña.

Aunque sólo sea un pelito. Es una sorpresa, un regalo para mamá.

¡Shhh…! Y sé discreta, que se te escapa la risa como a mamá cuando piensa en… Bueno, ya te contaré cuando seas mayor.

Tienes la inteligente y traviesa mirada de mamá.

Eres una princesa.

Os quiero.

En ningún momento te olvides de querer mucho, mucho a mamá.

Qué secreto más bonito, mi ángel. Un papá bastardo no lo tiene todo el mundo.

No te preocupes, aunque el tiempo y el espacio me hayan convertido en un padre remoto y oculto, sonrío feliz, pequeñita mía.

Estos arranques de tristeza no son desdicha ¿eh?

Papá bastardo es más feliz de lo que nunca fue ni creyó llegar a ser.

Y cuando llegue el día en el que papá bastardo se deshaga en el tiempo, se diluya y se agote como a todos nos pasa, esta carta aún seguirá en un rincón de tu cabeza y de una forma u otra, te daré un besito de buenas noches todos los días.

Y ahora te dejo tranquila, que tienes que desarrollarte y hacerte fuerte para crecer.

Y se suave cuando nazcas, mi pequeña; que mamá es flexible pero no de goma.

Duerme feliz pequeña, que mi mano es cálida en el vientre de mamá.

Os quiero.

Iconoclasta

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