Archivos de la categoría ‘Conclusiones’

Reflexiones redes 0 def

(Han pasado dos días y sigue siendo insoportable escuchar constantemente hablar de ellas)
En verdad, no son democráticas, son simplemente populacheras. Algo que distrae a la manada y le hace creer que participan en algo importante.
Porque vota hasta el que va con la jeringuilla clavada aún en la vena o el que su aliento apesta a licor o cerveza ya rancia. No jodas…
Como siempre, el resultado de las elecciones, es que han ganado casi todos. Los que han perdido han sido poquísimos. Es un aire fresco de optimismo que no me contagia hasta el punto de sentirme mínimamente identificado con sus alegrías inmaduras. No me ponen en absoluto nervioso con sus brindis y saltitos.
Especialmente emotivo me ha parecido el discurso del nuevo mesías de «Jodemos», que al final, ha quedado en tercer lugar.
Y se ha confundido, porque hablaba como si fuera el presidente de toda Europa, alguien debería decirle que no va a ser coronado césar.
Siempre hay alguien que da la nota graciosa.
Porque otros ganadores y perdedores, han desarrollado su más absoluta y aburrida mediocridad. Nada nuevo bajo el sol.
Menos mal que no he perdido el tiempo votando.
Saber que mi voto no ha servido para ser contabilizado junto con el de los lerdos, me da tranquilidad.
Y mira que bien, que estas navidades, en lugar de uno, habrán nacido dos salvadores.
Aleluya…
Estoy «fragmentado» (no he podido resistir la tentación de usar el nuevo adjetivo que se ha puesto de moda).

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Se puede decir que si eres feliz, es porque estás en el momento y lugar oportunos.
Yo lo estoy, pero no me hace feliz.
Hay cosas que se arrastran por la vida que no son para permitirse la banalidad de ser feliz. Mi vida es demasiado importante como para resumirla con un ataque de estúpida euforia.
Jamás renunciaría a todo lo que sé, a mi absoluta seguridad en mí mismo.
Y eso no me hace sentir feliz, me hace sentir firme.
La infancia y la juventud fue una etapa que, desgraciadamente, tuve que experimentar. Si pudiera nacer de nuevo, quisiera nacer con esta edad, con este cuerpo y sobre todo con mi pensamiento cortante.
Cuando alguien dice ser feliz no suelo profundizar en el tema, me sentiría incómodo y un poco culpable de decirle lo que pienso. Porque ser feliz en este tiempo y lugar, podría ser el síntoma de una seria patología psicológica e incluso psiquiátrica.
Algo que no me importa demasiado porque la felicidad es una entelequia, un sofisma de frustrados. Y no encuentro ninguna razón para que en los demás sea cierta. Soy demasiado viejo para la candidez facilona.
A menos que se tenga una cantidad realmente pornográfica de dinero. El suficiente para comprar seres humanos. Eso es muy posible que me acercara a la felicidad.
Ahora me conformo con la tranquilidad de mi certero pensamiento como máxima consecución de un estado de equilibrio mental y absoluta certeza de lo que es y ha sido el mundo.
Si me dijeran que apretando un botón el mundo desaparecería, no me causaría ningún trauma sopesar la posibilidad de presionarlo. Estoy seguro de que haría lo correcto y lo correcto es lo que deseo.

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Si sale vapor de la tierra es por un efecto termo-dinámico.
No es materia espiritual.
La orina no desprende un vapor místico.
Somos de una vulgaridad desesperante, los escritores deberían callar sus letras bellas que prometen trascendencia. No deberían crear ilusiones en los ingenuos.
Pero no son preocupantes los eufemismos cuando se tiene el conocimiento de la absoluta imprescindibilidad de los humanos.
La única forma de trascender es morir.
Y meterme en tu coño deseado.

Natasha Galkina

En Telegramas de Iconoclasta.

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Me han dicho muchas veces que soy inteligente.
Fantásticos amigos y familia que me quieren demasiado, no son parciales, solo buena gente que pretende consolarme de mí mismo.
Es mentira, es un engaño que rompo cada vez que puedo, porque cuando hurguen en mi cerebro más de diez minutos o tal vez menos, se darán cuenta que mi memoria es poco funcional y que las matemáticas provocan serias lesiones en mi tejido neuronal.
Solo soy voluntarioso, con ganas de aprender usando como buenamente puedo un cerebro demasiado pobre.
Siempre he prestado mucha atención por mi poca afortunada inteligencia. Y he adquirido conocimientos sobre la conducta del ser humano, cualquiera que sea su grado de idiocia.
Lo que he aprendido es que no hay genios, solo estulticia en una amplia gama de potencias, formas, colores y sonidos. Y que los idiotas suelen tener una suerte que no es tal, simplemente se congregan, hacen clubs donde se reúnen los iguales y ya se sabe que en el reino de los cielos, el tuerto rey.
O el ciego que más idioteces dice por segundo.
Sencillamente, de la misma forma que de pequeñitos se ponían uno al lado del otro para mear y competir quién hacia el arco más amplio, ahora lo mismo hacen al follar, aunque sea con la misma puta. La meten todos en el mismo sitio o todas se meten la misma tranca. De ahí lo peligroso de esta endogamia, la diversidad genética se va a la mierda.
Como soy voluntarioso, no me meto en esos selectos círculos y voy por libre, ya que tengo que optimizar mi cerebro continuamente ante su poca operatividad. Y eso requiere cierta disciplina y concentración: elegir muy bien con quien hablas y a quien envías a un planeta libre de oxígeno para que le hable a las frecuencias perdidas del universo.
Este voluntarioso método de gestión de mi mini-cerebro es aplicable a todos los grupos de idiotas de la sociedad, sean políticos, militares, empresarios, religiosos o filósofos.
Es tan eficaz como cosmopolita.
Porque la estupidez no conoce clases, razas, ni religiones.
Nada nuevo bajo el sol. Viajar te instruye quieras que no.
Gracias por lo de inteligente, mi gente, pero os aseguro que si tuviera un mínimo de inteligencia, estaría viviendo en otro planeta y en otra dimensión lejos de ésta.

Reflexiones redes 0 def

¿Puedes siquiera imaginar el tormento de una vida sin fin? Si hubiera un dios, debería estar muy jodido.
Cansado de sí mismo.
Eso explicaría lo inescrutable de sus designios (paranoias).
No le rezaría a ningún dios porque no tengo tiempo que perder como él.
Y soy muy breve.
Naturaleza ésta que me obliga a ser cuidadoso si no quiero morir enseguida.
Así que mejor no pierdo el tiempo en ritos. Que a los dioses los aplaquen los crédulos.
Tengo cigarros que fumar y pizzas que devorar.
Claro que, si le dedico el sacrificio de un buen habano, no podría hacer daño. Y dada la vanidad de los dioses, igual me congracio con alguno.

Milenarias piedras viejo muro

El hielo se aferra a vosotras como una enfermedad y no os preocupa porque sois inmortales. No ser, no sentir hace posible la eternidad.

Y tú, viejo muro tapizado de musgo. Herido por los dedos secos de las raíces que se agotaron penetrando la tierra, saliendo por tus resquicios en busca de luz.

A ti tampoco te contagia la vida, eres tenaz en tu muerte longeva.

¿Qué habrán visto tus piedras a lo largo de tantos años para que rechaces la vida una y otra y otra vez?

Yo podría ser muro, lo dice el tuétano de mis huesos, podría pasar eras geológicas sin sentir.

Hay sílex entre mis huesos. Lo sé porque cuando miro tus piedras, quisiera encajar.

Shhh… Silencio.

Lo hice mal, nunca debí dejar de ser piedra, nunca debí permitir que el hielo se derritiera con el calor de la vida.

Porque ahora soy un pétreo lamento entre la vida de los árboles y la imbatible muerte de las piedras, de los muros…

No puedes negar la fuerza de mi pensamiento, muro; por muy muerto que estés, tu musgo y tus raíces se mueven imperceptiblemente con las frecuencia de mi frustrante demencia.

Soy un fantasma, un alma en pena en el limbo que hay entre las piedras y la vida, un fósil que no cuaja.

Pesa tanto vivir.

Yo fui piedra…

Piedad.

 

ic666 firma

Iconoclasta

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Llevo siempre una brújula, como el reloj.
Me hace creer que soy aventurero, que soy libre de elegir el rumbo. Si el reloj indica el tiempo que me queda, la brújula dice adonde podría ir. Y ver su esfera y sus posibilidades, calma mi angustia.
La aguja temblorosa está cargada con el magnetismo de mi impaciencia vital.

Jesucristo y los siete enanitos

AC DC

No es el nombre del grupo de rock heavy de los ochenta del siglo pasado. Me refiero a la forma de datar los tiempos de la historia según fuera antes y después de Cristo.
Esta forma de dividir las distintas épocas es una convención. Es el pago que tuvo que realizar la ciencia a la religión para poder enseñar y avanzar en conocimientos.
Porque si no fuera por esta división temporal, la iglesia hubiera quemado muchos herejes que no lo eran, como era su costumbre hacer hasta que las ciencias y la enseñanza comenzaron a estrangular la ciega fe.
Negar los progresos tan evidentes de las ciencias y las humanidades, cuando la capacidad de leer y escribir estuvo al alcance de los humildes, hubiera sido un camino directo hacia la rebeldía.
A Dionisio el Exiguo, un monje del siglo VI en el año 525, le ordenó el papa Juan I, poner fecha al nacimiento de Jesucristo. Y un fanático organizando la historia, es el peor negocio que pueda haber.
(Me gusta pensar con una sonrisa astuta, que el 525, es la fecha de creación de la biblia)
Jesucristo no existió, creer en él es un acto de fe. No hay documento alguno que lo nombre. Y los evangelios, son simples lecturas mitológicas (mucho más dulces que el antiguo testamento) como lo son las sagradas escrituras de Homero y Virgilio.
Así, que el antes y después del nazareno, es una convención como la de los colores de los semáforos: alguien eligió rojo para parar y verde para andar.
Nada más.
Sin embargo, esta datación mantiene la fe del ignorante con rango académico: hace creer a la gente sin demasiadas inquietudes intelectuales que Jesucristo tiene respaldo histórico, que es una figura verídica.
Es el más craso error.
El carbono 14 hace mucho que tumbó muchas mentiras, muchas reliquias y mucha ropa sucia.
Yo y los curas, sabemos muy bien que una mentira repetida mil veces se convierte en verdad a los ojos del rebaño.
Cuando falla la fe, siempre quedan los OVNIs para saciar las necesidades de esperanza de los seres humanos. La esperanza para escapar a una vida plana, llena de mediocridades e incomprensiones.
Y es que el intelecto se ha sobrevalorado mucho en la especie humana, por rarezas como Einsteins, Da Vincis, Miguel Ángeles, Hawkins y Galileos.
Ellos no representan la capacidad intelectual de la humanidad, son honrosas excepciones.
Por otra parte, la figura de Jesucristo, no se creó para salvar al hombre (redimirlo de su propia estupidez), cualquiera que haya leído la biblia con un mínimo de comprensión, sabrá que el viejo testamento es un compendio de amenazas y glorificación del asesinato, la exterminación, la ira y la esclavitud. Es el manual del perfecto dictador o tirano.
La biblia es clara y tajante, no tiene misterio alguno en su apología del miedo y la esclavitud. Tiene como fin la opresión y el sometimiento de un pueblo sobre otro.
Por eso es necesario que la lea un cura, que convierta esas afirmaciones y mandatos maquiavélicos en dulces eufimismos (en puras mentiras) para la ignorante masa humana.
Es deber del sacerdocio esconder el verdadero fin y propósito de las enseñanzas: que el esclavo respete al amo.
Porque «los hombres son de dura cerviz», dice tantas veces la biblia en nombre de Yahvé, el dios que se llama a sí mismo «celoso». Iracundo hasta el vómito.
Se necesitaba una figura que diera algo de bondad y dulcificara tanta miseria.
Así es como se inventó al personaje Jesucristo.
El día de navidad es una fiesta pagana, que celebraba el solsticio de invierno: indios coitando en las playas o frente a hogueras que los mantenga «calientitos» y embriagados con los hongos de sus regiones geográficas.
Como siempre han hecho todas las religiones, adaptaron las fechas clave de celebraciones populares para que el pueblo tuviera sus dosis periódicas de alegría. Las grandes religiones han gobernado el planeta durante miles de años, solo en época moderna se han constituido gobiernos laicos.
Es por así decirlo, como el tambor que alegra las horas al remero esclavo de las galeras.
Hoy además, están los deportes de masas y sus estrellas compitiendo con Jesucristo. Lo laico se va imponiendo poco a poco; pero en modo alguno van a ceder parte de su poder los privilegiados que nacieron con suerte.
Así que se puede decir que la clasificación en Antes y Después de Cristo, es una prostitución que tuvo que aceptar la ciencia para no ser aplastada por la religión, cuando en las manos de los curas, estaba el matar a cualquier ciudadano del mundo que no les besara el culo.
Hoy día hay referencias reales y precisas para datar la historia. La ciencia sigue arrastrando la miseria de la fe ciega y los ciudadanos siguen pensando que si hay un antes y después de Cristo, es que existió semejante individuo, semejante cuento.
Siguen engañando a los niños con esas ridículas fechas.
Y así se eterniza la ignorancia y se alimenta esa mentira repetida durante tantos miles de años.
No es casualidad, que la iglesia gaste ingentes cantidades de dinero en excavaciones arqueológicas, buscando aunque sea un miserable rastro de la existencia del nazareno. Las ventas de las nuevas biblias, quintuplicarían los beneficios de las grandes multinacionales en dos semanas.
Si se repitiera mil veces que Cristo se crió con siete enanitos en una cabaña de un bosque, la chusma pondría los nombres de los enanitos de Disney a sus hijos.
Es todo tan previsible, es tan sencillo en su burda ejecución, que me parece imposible que pueda pisotearse lo obvio argumentando mentira sobre mentira y nadie le preste demasiada atención.
La mentira de hoy, son los trabajadores y docentes del mañana.
Y el oscurantismo está matemáticamente codificado en las sintonías de los programas de telebasura.

 

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Iconoclasta

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Viendo algunas indicaciones que nada tienen que ver conmigo (pero que es inevitable que tengan una reacción metafísica en mi mente compleja), dan ganas de ser el Correcaminos. O en su defecto, que me aten una sarta de latas de conservas vacías en el culo, a ver si me asusto al igual que los perros víctimas de los niños de lugares rurales y deprimidos; y conseguir así una velocidad de crucero decente.
Porque ser pobre no es garantía de ser buena persona. Por ejemplo yo, que mato ratas a bocados por pasar el rato, ya que no puedo batir récords ferroviarios.