Archivos de la categoría ‘Conclusiones’

Reflexiones redes 0 def

Hay tanta soledad en algunos momentos, que llego a pensar que he perdido la voz.
Y sonrío muy astuto ante la posibilidad de un mutismo. Es liberador.
Va en contra de lo social y la comunicación, pero cuando has pasado las tres cuartas partes de la vida asintiendo a hipocresías y sandeces, se agradece la disfunción comunicativa.
A veces oigo a patos y cuervos discutir y pienso en qué momento los humanos perdieron las plumas.

Reflexiones redes 0 def

Una vez se han aprendido unas cuantas palabras raras (cuando se han dado cuenta de que los emoticonos no acaban de concretar sus simples ideas), pseudo-científicas, o simplemente inusuales, ya están preparados para escalar puestos en la sociedad, tanto en la índole laboral como en la político-religiosa-militar (sobre todo esta última).
Y es que no hay tiempo de enseñar al ignorante (es sabido que a todos los tontos se les aparece la virgen de forma sorpresiva). La injusta suerte que gozan es como el horizonte de eventos de un agujero negro, no hay marcha atrás y se traga la poca inteligencia que tenían en cuanto toman posesión de sus cargos, quedando solo un azar injusto con los que tienen algo de ética y cierta cultura de lectura.
Y es sabido que entre idiotas se besan el culo.
Seguirán teniendo toda la suerte del mundo silabeando con indecisión y soltando sus ignorancias en muchas conferencias, como es el caso de los presidentes eméritos.

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Caminar despacio es tener tiempo para ver la vida volar y arrastrarse, corretear, zumbar y desmembrarse en lluvias de hojas. Es ver la muerte cada día, en pequeños seres que apenas se dejan ver.
Con un escalofriante detalle de trillones de megapixels.
Seres que te das cuenta que existían por su cadáveres que inspiran una inusitada ternura. Pensaba de una forma instintiva, que la ternura y la inocencia están a salvo de morir.
No han hecho nada malo.
¿Por qué me parte el corazón la tierna muerte? La muerte tiene una delicadeza excepcional, debe amar mucho a quien se lleva en estas montañas.
Parece que están dormidos, que han muerto en un sueño sereno y feliz. Yo he visto la muerte en otros lugares y no es así. Es despiadada, es un golpe en la cabeza que te deja vivir el instante necesario para que sepas que es cuestión de segundos que se acabe todo pensamiento tuyo.
Pero aquí, entre las montañas, es como si se relajara, como si acariciara el lomo de los animales y les dijera: «Ven conmigo, pequeño, ya estás cansado. Ahora tienes que dormir».
Y sí, parecen dormiditos.
Quiero que haga eso conmigo cuando estoy cansado, cuando duele la vida, cuando hay esa tristeza por las pequeñas tragedias de todos los días.
Quiero que me diga: «¿Nos vamos ya? ¿Verdad que ya has tenido suficiente intensidad?» Y morir dulcemente también con un cigarrillo consumiéndose entre mis dedos.
Mientras llega el momento, no dejaré de pasear despacio asombrándome y emocionándome por trascendencias sutiles y peludas.
He aprendido a ver la vida y la muerte. A amarlas ambas, con admiración y ternura.
Tal vez yo sea el cortejo fúnebre con mi caminar lento y pesado, la plañidera de los seres muertos que son ignorados.
Es un oficio bonito, nunca pensé esa posibilidad.
La hermosa soledad con muerte se paga.
Es un precioso trato.

brooke adams

En Telegramas de Iconoclasta.

Gracioso

¿A que estoy gracioso con esas gafas?
Parezco realmente tonto con los dedos en la sien, jamás podrán disparar.
Soy tan cómico denigrándome yo mismo, destruyendo cualquier asomo de dignidad.
Nadie se podrá quejar cuando me ría de otros, de todos.
De todo .
Un día tendré los dedos cargados con gruesas balas, gitaré: ¡Bang! Y se destruirá este cráneo y las gafas de idiota que sostienen. Y se os congelará la risa en el rostro cuando los trozos de mi minúsculo cerebro imbécil os salpiquen.
Seré un póstumo sociópata.
Las quejas: a vuestros dioses de madera y escayola.
No es por vosotros mismos esta inquina, es por lo que representáis; ego os absolvo.
Seguramente, nacisteis buenos y la abulia os hizo malos y mediocres (es una forma de consuelo muy discutida por filósofos).
Detestar es un acto ignominioso en las redes sociales; pero es legal y necesaria en mi red sináptica cortocircuitada por tanta banalidad. Un arco voltaico que pondría de pie al jovencito Frankenstein en décimas de segundo. Sin llantos por parte de Gene Wilder «Fronkonstin».
Hay cosas por las que una vez reí…
Yo también puedo ser banal. Banal como la lágrima que dibujan en los rostros de los cristos crucificados de las iglesias.
No… No se acercarán ni remotamente a imaginar la masiva destrucción neuronal de mi tejido cerebral antes de que mis dedos dispararan.
Concluirán que era tonto. Bien, yo me lo he buscado, es maravilloso el libre albedrío de mierda.
Podría meterme un pepino culo, como hacen los suicidas depresivos de Kenzaburo Oé; pero la verdad, soy pudoroso, padre Demenciano.

Reflexiones redes 0 def

He despertado y Lobezno me ha mirado legañosamente en el espejo.
He apagado la luz y he meado a oscuras, un tanto deprimido con el humo de un cigarro que aún no sé cómo ni cuándo ha aparecido entre mis labios irritando mis preciosos ojos verdes.
He pensado en peluqueros y pilosidades.
Y que la elegancia al despertar es un mito.
El domingo se prepara jocosamente banal.
Joder.

Una mañana_01

Como cada mañana emerjo de un sueño que me resguarda de la realidad. Cada mañana me reconstruyo en un doloroso proceso de integración para que ocurra absolutamente nada.
Y volveré a esperar la noche y su onírica locura para volver a vivir.
Y desintegrarme de aquí de nuevo.

Jennifer O'Dell

En Telegramas  de Iconoclasta.

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El hielo hace bellas las cosas y la vida inanimada. A la piel y la carne les roba el color. Como si nos despreciara con la firme decisión de humillar los cadáveres.
El hielo es una bofetada a la vanidad, una risa sarcástica, la última.