Archivos de la categoría ‘Conclusiones’

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Si hace calor a quejarse y hablar constantemente de esperar la tarde.
Y si hace hielo a quedarse en casa con las pantunflas de osito.
El hielo está bien, aplaca la ira, la sangre hirviendo. A mí, por fin.

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Primeras nieves y las lágrimas congeladas por el frío.
Hay que llevar una navaja en el bolsillo para «secarse» las lágrimas. Que no son de emoción, sino de sueño. Al menos las de primera hora, porque a partir de ahí, todo empeora.
Creo que voy a santificar el día con unos chocolates calientes y llorar si fuera necesario. Soy la hostia puta de sensible y emotivo.

Nadine Velazquez

En Telegramas de Iconoclasta.

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Suele ocurrir en algunas ocasiones que Marlyn, la directora y creadora de la revista cultural Atramentum, me envía un mensaje:
-A ver que te parece la imagen del texto.
La observo y pienso: Yo hubiera puesto una bandera, un mariachi o la foto de un motel. Pero no, ella ha tenido que ser más elegante, más mordaz y más llamativa.
-Me encanta, siempre me sorprendes. Gracias jefa -respondo pensando que es un redomada astuta con esto del diseño, un poco envidioso soy.
Y luego me he quemado con el café y me he ensuciado con la magdalena, porque en cuanto he visto lo bien que ha quedado, he sentido urgencia por venir a enlazar el artículo y comentarlo.
Así que ya está en Atramentum un ensayo sobre lo que aprendí y lo que concluí de mi estancia en México. Sobre la incredulidad de lo que estaba viviendo y que decidí no olvidar y guardar celosamente, todo lo malo y lo bueno, entre las hebras del papel.
Pero ante todo, es de lectura obligada, la nota final de Marlyn comentando la imagen (y no solo la imagen) usada para ilustrar el texto. Es breve pero tan explosiva y despiadada como una bala en la cabeza.
Gracias por ello, bella directora.
México querido, pero no lindo. En Atramentum.

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Los muertos no se manifiestan nunca. Y es que parece absurdo decirlo; pero aquellos del gallinero no se han enterado: la muerte deroga todo derecho civil y la libertad de expresión en todas sus formas.
Ni hay manifestaciones, ni vasos que se arrastran por un tablero deletreando con jocosa torpeza, ni luces que se encienden o apagan.
Son cosas que se arreglan con tratamiento psiquiátrico o eliminando los narcóticos de la dieta diaria.
Vale la pena madurar, si se prolonga mucho tiempo el ridículo, hay riesgo de pasar sin retorno a la idiocia. Sé de casos.

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Tiene importancia cada una de tus risas y cada uno de tus disgustos. Porque cada cosa que conozco, en cada acto que te vivo, me acerco más a ti.
Te amaría si fueras genocida.
Soy cada día más tuyo con tristezas, iras y risas, mi amor.
Pero ya sabes aquello que se dice del remojo y de las barbas del vecino ¿verdad?
Yo también puedo ser voluble.
¡Cómo te quiero! Ríe, mi amor. No hay vecinos ni barbas, solo tú y yo.
Incluso trágicamente tú y yo, mi vida.

Muerte en el bosque

Publicado: 10 noviembre, 2015 en Citas, Conclusiones, Lecturas, Maldito romanticismo, Reflexiones
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Un sapo muerto 2

Cuando paseas por la naturaleza el suficiente tiempo para captar todas sus sutilezas, te das cuenta de que hay más cadáveres que seres vivos puedes ver.
Es una tragedia continua a la que te acostumbras, pisas la muerte y la respiras, muertes en miniatura, muertes que parecen estatuas, muertes dulces, muertes que parecen reposos.
Y luego, piensas que parece que nunca hayan estado vivos.
Eso te hace ver la muerte como un estado más.
Y te das cuenta de que no importa quien eres, que has hecho, si has sido merecedor de algo. Moriré como ellos, sin poder elegir el lugar ni el momento.
Y no habrá nada más, es la certeza más absoluta.
Cuando has visto cadáveres humanos y se hace cotidiana la muerte día a día, ya no es posible sostener las creencias de cobardes e ignorantes.
Tal vez, al igual que el sapo, intente parecer vivo, intente dar un paso más. Aunque no lo creo, porque al fin y al cabo, seré consciente de mi muerte.
El sapo no sabía que iba a morir, se quedó a medio salto de la vida. Con los ojos muy abiertos, esperando comer una última mosca.
Es hermosa la muerte en el bosque.
Parecemos héroes cuando morimos libres.

No hay para tanto

Publicado: 8 noviembre, 2015 en Conclusiones, Humor, Lecturas, Reflexiones
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Un humano mata a otro humano… ¿Y qué? No es un hecho extraordinario, por repetición ocurre lo mismo que con la mentira y la ignorancia: es tradición y no se debería considerar delito.
Eso sí: que el matador pague limpieza, recogida e incineración de la pieza que ha matado.
Que los cadáveres apestan cosa mala.

Niebla y tren

Publicado: 7 noviembre, 2015 en Absurdo, Conclusiones, Lecturas, Reflexiones
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Una mañana de niebla, a salvo de ella en el tren.
Seguro que hay una estación fantasma ahí fuera, o ahí dentro. No sé, los espacios se hacen absurdos cuando el sol parece una luna.

Si no comes te quedarás pequeño

Publicado: 5 noviembre, 2015 en Chusma, Conclusiones, Humor, Lecturas, Reflexiones
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Cuando eres pequeño no te preocupa, no importa ni se considera si algo es verdad o mentira. Simplemente se acepta: los juguetes son seres vivos, los monstruos habitan y llenan la oscuridad y somos los más valientes si hay luz.
Y poco a poco a los juguetes se les va la vida de sus plásticos ojos, lo que parecía el metal más duro del mundo y los rayos láser resultan patéticos y provocan indiferencia. La valentía se convierte en simple trabajo y repetición.
No hay memoria histórica en los humanos, hay un momento que les aqueja la idiotez, sobre todo cuando se hacen padres o madres. Automáticamente pasan a ser una especie de beatos y aconsejan a sus hijos e hijas que no follen, que no se emborrachen como ellos: «Haz lo que te diga, no lo que yo haga».
Quien hace caso a sus padres, está perdido. Se convierte en una extensión mediocre de ellos.
La maldita hipocresía extendiéndose como un manto de mierda generación tras generación.
Y por eso a los pequeños se les amenaza con quedarse pequeños cuando no comen, por esa subnormalidad que da la madurez a algunos.
Porque lo cierto es que quedarse pequeños, sería lo mejor que les podría pasar en esta sociedad tan sensiblera, repetitiva, ignorante y banal.