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Suele ocurrir en algunas ocasiones que Marlyn, la directora y creadora de la revista cultural Atramentum, me envía un mensaje:
-A ver que te parece la imagen del texto.
La observo y pienso: Yo hubiera puesto una bandera, un mariachi o la foto de un motel. Pero no, ella ha tenido que ser más elegante, más mordaz y más llamativa.
-Me encanta, siempre me sorprendes. Gracias jefa -respondo pensando que es un redomada astuta con esto del diseño, un poco envidioso soy.
Y luego me he quemado con el café y me he ensuciado con la magdalena, porque en cuanto he visto lo bien que ha quedado, he sentido urgencia por venir a enlazar el artículo y comentarlo.
Así que ya está en Atramentum un ensayo sobre lo que aprendí y lo que concluí de mi estancia en México. Sobre la incredulidad de lo que estaba viviendo y que decidí no olvidar y guardar celosamente, todo lo malo y lo bueno, entre las hebras del papel.
Pero ante todo, es de lectura obligada, la nota final de Marlyn comentando la imagen (y no solo la imagen) usada para ilustrar el texto. Es breve pero tan explosiva y despiadada como una bala en la cabeza.
Gracias por ello, bella directora.
México querido, pero no lindo. En Atramentum.

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Una ofrenda a mis amigos mexicanos tan vivos

Era el uno de noviembre, sábado. Y día de muertos.
No creo en los muertos, hay muerte y todas las cosas se acaban, o retóricamente, fenecen.
Una vez muertos los humanos y los animales, no hay razón para dedicarles nada porque dejan de existir. No hay almas libres y flotantes en el mundo; pero ya se sabe que las gentes necesitan alicientes para vivir y no deprimirse, por ello se crean celebraciones que les haga olvidar por unos minutos su miserable vida esclava.
Los muertos también pueden ser un buen motivo para pillar una buena curda.
Yo no celebro nada de eso, porque nadie puede engañarme sobre mi mierda de vida, prefiero joderme de ira e insultar, a sonreír como si fuera idiota mientras me la meten por el culo sin mantequilla.
La Antorcha Humana hizo un arco en el cielo y sonreí al salir a la calle.
Así que de México me traje esa hermosa tradición de las ofrendas del día de muertos, solo que yo celebro el día de vivos, de mis queridos humanos que ríen y hablan y cantan y juegan.
Lo despreciable tiene también un recuerdo para no olvidar que hay mala gente, no soy tan estúpido de obviar lo repugnante en nombre de lo bueno. Las dos cosas conviven entrelazadas como la sangre y las heces del excremento de un enfermo.
Era un gran día el de los muertos del 2014, mi día escogido. Ansiadamente esperado para obtener la libertad y echar la podredumbre de mi lado. Tras más de dos años de lucha, por fin era el momento propicio para deshacerme de la rémora, ya no tenía el pretexto de sus hijos y un lugar para ellos y continuar su chantaje. Doy gracias a sus borracheras por ello.
Soy lo que rima con joya de rápido aprovechando las oportunidades (obsérvese que me soplo y froto las uñas de la mano en el pecho).
Así que mientras ella se tiraba al deficiente mental de su compañero de trabajo en el almacén (o en un motel de mal gusto, como otras veces y con tantos otros), ambos sacando la lengua y diciendo: “cuidado no nos vayamos a trompezar con las manderas, porque ya vistes: están deshordenadas”. Yo salía con un buen amigo al centro de la ciudad a desayunar unos tacos y ver tiendas de electrónica.
Bueno… Solo unos tacos no, mi amigo se comió un plato de fruta y helado que pensé que no se acabaría nunca (XXXL). Eructamos los dos al tiempo, a pesar de que yo no comí de aquella montaña de fruta y dulce; yo devoré un taco árabe con queso que aún me hace la boca agua al recordar aquellas buenas carnes.
Qué buen recuerdo… Empezó bien el día y yo sabía que seguiría así, tenía ese buen presentimiento de que el día de muertos sería a partir de entonces, especialmente festivo para mí.
Supermán surcó el cielo con los calzones por fuera, como siempre, contrastando contra un cielo gris.
Decidí celebrar mi particular día de muertos (por lo que iba a morir) ofrendándome una consola Nintendo con un juego de Super Mario Kart. Ya estaba saboreando mi futura libertad y tranquilidad.
Un sujeto con retraso mental (no patológico, sino adquirido con voluntad) y analfabetismo, no tiene futuro con alguien medio inteligente o un tanto informado. Así que es normal que se estuviera revolcando en mierda con un idiota mientras yo me gastaba una pasta en un buen desayuno y electrónica.
Hacía muy bien, porque ningún ser con ciertas inquietudes o ética puede permanecer demasiado tiempo al lado de alguien como aquella rémora sin sentir que está tirando su tiempo a la basura. Mejor que se quedara con el burro, porque era eso o nada.
Además, los idiotas se aburren si no tienen algo que llevarse a la boca, lo que sea.
Lo que sea por infectado o sucio que esté…
Los tontos con los tontos, es la única forma posible de que sean medianamente felices. Siempre están buscando entre la basura y encuentran algo todos los días: justo lo que yo desecho.
Hulk, con un rugido iracundo, le arrancó el motor a un coche que circulaba por Reforma porque invadió el paso de peatones mientras lo cruzaba.
Cuando vas bien acompañado o solo, el mundo se hace más interesante. Estaba contento aquel sábado, ya sin presión.
Así que tras llegar a casa y despedirme de mi amigo hasta la noche, en la que pasaríamos una velada de juego, charla y música acompañados de mi querida amiga, su esposa, me dediqué a conectar la consola esperando con impaciencia a que la “licenciada” llegara con su rótulo de neón en la frente que decía: he cogido con el tarado esta mañana y esta noche de muertos cojo con él y con otros.
Y me parecía bien, solo quería que desapareciera.
Borrarla con un par de palabras muy claras.
Esas ofrendas mexicanas, son hermosas, son entrañables; aunque no crea en el motivo por el que se hacen. Me encantaba el gusto y el cariño que ponen en crearlas, la cantidad de detalles que habían en aquellas mesas repletas de dulces, velas, papel picado y objetos de recuerdo, fotos, comida y flores.
Y su olor…
Aquella hermosa pequeña queriéndose comer los dulces, montando guardia para hacerse con uno. Como la echo de menos…
Y así, a las cuatro de la tarde apareció con su impecable hipocresía y olor a macho idiota impregnado en la piel y en la ropa; envanecida como una “Reina Midas”, solo que lo que toca lo convierte en mierda.
Bugs Bunny me preguntó royendo una zanahoria: ¿Qué hay de nuevo, viejo?
Y ambos la miramos con una media sonrisa.
A las cuatro y media, configurando la consola, comiendo unas croquetas y sin apenas mirarla a la cara, la envié a la mierda, literalmente. Tras llorar un poco porque a partir de ese momento tendría que pagarse ella solita el plan de su celular, se largó con ese aroma rancio de las cogidas reproductoras, conejiles y recientes en moteles y cuchitriles sucios.
La ordinaria cerró la puerta tras de sí y ya no volvería a verla nunca más. Cerré los ojos por fin descansado, fumando sin ser consciente.
Me duché para quitarme ese aroma que dejó en el aire y empecé a pensar en maletas, viajes y apartamentos, en nuevas ciudades y en acabar de configurar la consola para empezar a jugar.
La mañana siguiente fue una mañana de claridad y de paz, de liberación.
El gran día de muertos fue mi día de vivos.
Y todo empezó a ir bien, a la semana siguiente en el cine vi una gran película de ciencia ficción y viajes tristes: Interstellar, mi primer y agradable recuerdo de mi ansiada soledad y libertad. Maravilloso. La primera experiencia que barrió los años de sordidez con aquel burro a mi lado.
Cada día el aire era más limpio, los amaneceres de cafés y música tranquila. Las mañanas y las tardes de chocolates helados y paseos.
Y mi piel más limpia, ya no había rastro de la rémora.
Encontré un paraje precioso para vivir y poner kilómetros de por medio entre aquella y yo; sabía que cuando necesitara dinero, haría lo posible por ensuciar mi vida de nuevo.
Cuando vives al lado de algo podrido, te salpica continuamente, te lo has de quitar de encima y alejarte para no enfermar. Tiene el coste de dejar lo que quieres, nada es perfecto.
Y por ello, por mis amigos, me traje el cariño de las ofrendas, para recordarlos siempre: cigarros, inquietudes, charlas y risas…
Elegí aquel día de muertos a conciencia, con frialdad. No me importaba esperar semana más o menos; me di el gusto de que fuera en ese día tan especial en México.
Día de muertos: una metáfora y una realidad.
Quedaría un entrañable recuerdo de aquellas ofrendas que ya no volvería a ver en mucho tiempo, me dejarían un dulce sabor de la añoranza de un lugar y una gente hermosa: mis amigos que combatían con su presencia la miseria que aquella tipa arrastraba tras de sí cuando entraba en la casa.
Y así ofrendo a lo vivo, a lo que quiero, en este día de muertos.
Tengo una ofrenda de cariños con rummys, juguetes, cartas, canciones, dulces, refrescos, cerveza, botanas, paletas, helados y letras de amor y amistad. Cierro los ojos escuchando la película de Matilda, con mi pequeña amada amiga comiendo cacahuates muy pegada a mí en el sillón. Conservo el calor de su cabecita en mi brazo.
El Capitán América vuela sobre su escudo y rompe una farola. Es espectacular la libertad, te deja ver cosas que antes estaban oscuras. No tener que soportar la miseria de otro ser.
Jugamos al rummy los amigos mientras nos contamos los más increíbles chismes y chistes en noches musicales y nebulosas de placenteros cigarrillos.
Un charco de agua de hielo deshecho en el suelo y risas a la madrugada.
Y tomamos gigantescos cafés y raciones de pastel durante horas de charla, llenando ceniceros.
Risas “jamonas”…
Y ofrendo a lo malo, a lo podrido, para que jamás vuelva. Para no olvidar que existe la ponzoña. Una ofrenda con un cochecito verde y uno gris con gusanos dentro, metidos en un zapato sucio de tacón que reposa en dos tangas sucios y apelmazados. Y un vestidito corto negro, barato y sucio de manchas blanquecinas y vómito. Esa ofrenda la tengo al lado del cubo de la basura.
Yo no ofrendo a los muertos, ofrendo a los amigos siempre vivos, a la libertad que conseguí aquel día, a las mañanas libres y frescas. En mi casa no entrarán muertos, solo acepto cariños y sonrisas en una ofrenda para sonreír al pensar en ellos.
Y tengo ese monumento al asco que me hace suspirar aliviado al recordar que un día como hoy, un uno de noviembre, pude arrancarlo de mi vida. (http://ultrajant.blogspot.com.es/2015/03/adios-putilla-adios.html)
Queridos amigos mexicanos, si un día nos encontramos de nuevo, que sea un uno de noviembre, que es el día (mío) de mis mejores amigos y momentos. Por mucho que digan que es de muertos.
Feliz día grandes y pequeñas amigas y amigos, no os olvido.
Sois tantos, que sois innombrables, vosotros sabéis que os quiero. Eso es lo que importa.
Hasta pronto.

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Iconoclasta

Adiós putilla adiós

1/11/2014. No eres internacional por causa de descendencia paterna o materna. No te define ser mexicana, guatemalteca o chilena. Lo que te marca es Cuba, y no por esa admiración hacia el Che Guevara, uno de tus múltiples clítoris insertados en tu útero alegre. Eres de Cuba por ser la jinetera gratis para extranjeros y paisanos, eso sí, siempre y cuando estén ebrios y sean idiotas.

Estas cosas se saben de una forma natural. Tu hijo H. ya debe tener una idea aproximada de ti, el otro hijo M. ya lo debe intuir. Y la pequeña P. pronto sabrá lo que es su mamá.

Lo único internacional de ti son tus viejos tangas, tetas y vagina, que incluye el ano por aproximación y debido a la baja calidad de tus clientes (que no pagan, eres tú la que sueltas la plata por ser también idiota), confunden los agujeros.

No emplees tanto tiempo en convencer de que eres una madre abnegada, trabajadora y liberal. La gran mujer independiente y libre. Tu libertad se limita a antros, bares, moteles baratos, sanitarios y coches. A maleducar tus hijos con tu aberrante forma de ser y hacerlos neuróticos.

Si te crees otra cosa, es porque ni tú misma puedes asumir lo guarra y ambiciosa (sin muchas luces) que eres.

Tienes razón, porque Puebla y Cholula ya no son discretas, mejor te vas a Canadá, a ver si allí se te enfría el coño de tantas infecciones y un vicio mal sano que se lo traga todo, incluso la simpatía, la sinceridad, las amistades y el bienestar de tus hijos. Todo lo que tiene la mala suerte de estar cerca de ti.

Adiós, ahí te quedas con tu decadente añoranza de los tiempos en los que fuiste Miss Perra Borracha y Más Puta de la zona de antros bajo la pirámide del pueblo que tiene tantas iglesias como días el año. Tirándote ahora todo lo que se mueve en honor a aquellos tiempos de puta borracha.

Ahí te quedas con tu coño de puta marrana atesorando tiempos de borracheras y narcosis, esas borracheras que te ponían caliente y te hacían coger con quien fuera. Volvías en tu coche a casa, borracha, con el vestido lleno de vómito y el coño y la boca supurando semen de idiotas y borrachos. Con las rodillas embarradas… No usas medias porque no tienes clase ni dinero para pagar tantas que romperías.
Las serpientes no envenenan a las serpientes, por eso te cogían sin miedo.

Tu coño es portador de infecciones. Eres sucia de pensamiento, cómo no lo va a ser tu vagina…
Añoras aquella marranería, eres sucia por naturaleza, como los puercos.

Si un día me dijeran que has muerto, yo pensaría incrédulo: “Qué extraño, mala hierba nunca muere; pero está bien, pensé que no ocurriría nunca”. No es por odio, es por asco. Saber que no existes, hace el mundo más higiénico.
Vuelves a follar como una golfa subnormal cuando ves el paso del tiempo y la gloria de haber sido la puta más tirada y borracha de los antros. Combinas tus horarios de trabajo y te inventas visitas, pensando que el mundo es tan idiota como tú.

Pobre vieja perra… Golosa, guarra y gonorrera. Todo es g…

Añoras tus tiempos de coger con los idiotas y los tarados y buscas nuevos idiotas como el cerdo busca trufas; porque tú eres igual, solo que cuando no estás peda, se te da medio bien el engaño; que dura solo hasta que llegas con tu coño goteando leches de otros machos y la tanga del revés. Se aprecia cuando te agachas a dar el beso a tus hijos al llegar a casa.

Fumo y aún ahora, siento el asco de cuando subías las escaleras y tener que soportarte en nombre de tus hijos.

Tu madre no te deja las llaves de la casa por miedo a que entren los borrachos que te la meten cada vez que lo pides, también borracha y fumada. Tu padre era demasiado viejo para imaginar una hija tan sucia de alma y coño.

Adiós, sucia mujer cargada de hijos y de una vanidad injustificada. Nadie te soporta más allá de unos meses, cuando te han conocido.

Eres carne de antro, un polvo sórdido de fin de semana, una mamada en un carro que huele a cerveza rancia. Carne barata para borrachos e idiotas, como tú misma.

Carne en barra de mala calidad que te metes en ese coño torpe e incapaz de gozar, si estás ebria no te enteras de que eres tan estúpida como para ser solo una raja donde correrse. Y cuando estás sobria hasta tú te das cuenta de tu torpeza. Metértela es un camino árido y aburrido.

Quieres que te follen los borrachos para que no sepan lo insípida que eres mamando y cogiendo. Con tus manos estúpidas que no saben manejar un prepucio siquiera.

Si fueras puta serías respetable.

Si te llamo puta es un eufemismo por ser mala como el veneno. No quiero faltar a las putas. Eres una mentira grapada a otra mentira y a otra mentira.

Si al menos tuvieras algo de cerebro, cobrarías, pero eres idiota hasta para eso. Eres imbécil hasta para no saber manejar el placer de tu coño.

Tu vagina está tan ennegrecida, dilatada y holgada por el exceso de vergas y parir, que necesitas horas que te bombeen para que te puedas correr.
Aburres.

No se puede gozar de un buen sexo contigo, solo sirves para que te la metan o para arrodillarte sobre orines y mal mamarla en los sanitarios de los antros o en cualquier coche que te grite “chichona” por la calle. Por eso buscas más, porque tu coño es torpe y no te da el placer que sabes que imaginas podrías tener.

Das un placer poco exigente y te crees la reina del sexo.
Esa vanidad tuya es absurda y vomitiva.

Putilla de antro, carne de idiotas, no puedes vivir con alguien noble, porque tu naturaleza guarra te posee y te hace aborrecible en pocas semanas, lo que se necesita para conocerte bien.

Es tu vanidad sucia la que te mueve a abrirte de patas.
Eres vulgar y tirada.

Con la vanidad compulsiva de un deficiente mental que se masturba loco sin saber por qué.

Putilla de antro de chocho infeccioso… Deberían meterte en una jaula de por vida y quitarte a tus hijos.
Ahí te quedas, sola con tus niños y tus chulos y padrones, con tus borrachos que mal te la meten.

Tienes de todo: idiotas de barba y gafas, idiotas como solo tú lo eres, retrasada mental. Prietos, hueros, barrigones, delgados…

Los que te chupan los dedos de los pies, porque tu coño es demasiado sucio para meter ahí la lengua.

Eres ambiciosa y avariciosa; hubieras tenido dinero si no fueras tan imbécil.

Eres resultona para ebrios y narcotizados, pero tu físico no aprueba el examen sobrio, el examen exigente para poder acceder a una vida plena.

Y tu carisma es tan banal, que eres un insulto para mi inteligencia. Solo ríes como un burro con tus iguales: endogámicos de escasas luces, de genética mediocre, de un follar rápido como un mear.

Una analfabeta con pretensiones…

Tus compadres son chulos de penes anodinos y una corte de fumados.

Tu ambición sería ser una gran actriz porno. Eres simple como una pelota.

Eres carne de gente de obra de baja estofa. No tienes clase ni un culo llamativo.

Gira la rueda de la fortuna, mientras tu coño babea muestras de semen de tarados en una camilla de un barracón de servicio médico. Y gimes como actriz de película porno un orgasmo que no sientes. Eres una putilla idiota, por una cuestión de vanidad que nadie sobrio puede entender.

Coleccionas tus títulos de Miss Puti MotayPorno en +Roma (consuelas jefes y amigos como solo puedes hacer, de rodillas o desflorando tu vagina lacia, fumada y con el coño caliente de ver videos pornos en los laptops de tus colegas que saben muy bien con quien tratan), Miss Putiruedadelafortunampoblana (el coño más internacional, con todas las infecciones alemanas, polacas y chicanas), Miss PutiHospital (zorra venida a menos, pero aún te conocen como puta, un lugar de encuentros, además, con antiguos compañeros una licenciatura que ni entiendes), Miss PutiCotiza (cada día más caliente en la oficina, con tu minifalda de puta barata esperas la hora de la comida y la de volver a casa para que te llenen tu chocho tonto), Miss PutiCerveza y Alitas de Pollo de Macarzysvergas (vuelves a tus orígenes, no salgas de ellos), y tu preferido Miss PutiMotelesalahoradelacomidaosalirdeltrabajo (y llegabas a casa con cara de santa subnormal y tu vagina idiota babeando aún; si te cortaran las piernas parecerías una babosa)… Y alguno más que otros conocen.

Vistes minifalda cuando vas a coger en el trabajo con tus “proveedores”, no mames, imbécil. Eres previsible como un niño de dos años, puta sin cerebro.

Llegabas tarde a casa y además sucia, llena de semen y babas. Eres una marrana. Y todo por un polvo que duraba una meada, una mamada solo para demostrar que aún eres lo puta que eras de joven.
Das lástima, zorrita de antro.

Si te dicen licenciada se ríen con ganas, como aquellos que te reconocen y te gritan puta desde un coche cuando paseas por el centro de la ciudad.

Cantas si volverá la maldita primavera con cara de cursi idiota, pero tu coño te pica tanto…
Porque estás borracha como una puta cuba de vino.

Qué suerte que te cortaran las trompas y evitar así que regaras el mundo con más hijos.

A veces lloras, eres tan retrasada que no entiendes el por qué: por ser una fracasada en el follar y en el vivir.

Destruyes ilusiones y proyectos con tu coño de puta marrana. Haces mierda cuestiones de amor y cariño con tus tangas siempre manchados de un hambre que no se puede saciar.

Sucia, sucia, sucia…

Solo hay una sinceridad en ti, puta marrana: que eres madre, que menstruas públicamente con copa y que tus pedos huelen asquerosos, cerda.

Ahí te quedas con esa suciedad entre tus piernas y tu pensamiento podrido y enfermo. Con tus tetas de sabor salado de las babas de tus sementales estúpidos.

Con tus escuálidas piernas llenas de moratones de los dedos de los palurdos que mal te follan. Que te cogen “rico”. Decías que salían de la nada aquellos cardenales, la circulación…

No mames… Te veía jadeando en la camilla como una perra follada y tus tetas agitándose como flanes mientras el deficiente mental te bombeaba agarrándote fuerte las piernas. La circulación… Vete a tomar por culo, puta mentirosa.
Eres ridícula con tus mentiras de putón verbenero deficiente.

Fuiste estúpida hasta para engañar, tenías un hombre que sentía asco por ti en la casa. Tu puterío no te dio felicidad, ¿verdad idiota? Dos años para que te largaras, para poderte apartar de mi lado. Qué largo es el tiempo con una marrana cargada de hijos.
Se te acabó el negocio.

Vanidosa y tonta… Qué mala combinación, putilla barata de antro.

Ni siquiera como mala persona eres especial. Eres una de tantas, nada destacable, una golfa anodina que no acaba de entender qué ve en el espejo todas las mañanas al peinarse o alaciarse el cabello.

Ahí te quedas. Siento una pena por ti, la del caballo con la pata rota que relincha en el suelo.
Eres sacrificable.

Si mueres el planeta no lo notará. No eres especial, te lo aseguro.

Ojalá fueras puta de verdad, en pleno sentido de la palabra y la profesión, serías respetable. Pero no sirves para eso tampoco. Solo eres una alimaña ponzoñosa que se alimenta de vergas de los de su propia especie. Con tus muelas picadas de tanta mierda que has tragado, cuando ríes pareces un tiburón.

Me alegro de haberme sacado la rémora de encima. Me alegro de saber que no te veré envejecer y ver decaer más aún tu cerebro y tu coño tontos.
Hasta nunca, estúpida putilla de antro.
Fue un asco conocerte.

ic666 firma
Iconoclasta

Publicado originalmente el 20/03/2015 20:43