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Árboles pato

Publicado: 3 noviembre, 2015 en Absurdo, Conclusiones, Humor, Lecturas, Reflexiones
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La evolución ha de ser rápida, porque o aprenden a nadar para cuando crece el río o se transforman en algas.
Ellos tranquilos, solo dicen «cua-cua».
Como las libertinas gallinas de Jericó que aprendieron a nadar para chingarse a los patos…
Estoy a un paso de entrar en la dimensión desconocida.
Tiri-riri, tiri-riri…

El demiurgo
«…bueno, entonces agradezcamos al demiurgo por el reencuentro.
Y ahora sí me voy convenciendo que nunca es tarde para lograr lo que se quiere»

Nunca es tarde. Aún muerto buscaré la forma de lamer tu pensamiento y tus palabras, sólida e inextricablemente unidas a la piel y la carne que deseo .
No hay concepto de amor sin tu pensamiento, sin cada palabra que dices en el momento preciso, con la pasión segura, con la firmeza absoluta.
No basta la carne, lo quiero todo.
Podría haber agradecido a un dios el reencuentro, pero no sería específica, sería demasiado fácil. E infantil.
Y ella puede ser cualquier cosa, pero infantil sería una idea desconcertante, absurda.
El demiurgo en su connotación y en su fonética provoca una turbación atávica en la razón, hace banal al dios conceptual y universal.
Su idea es absolutamente efectiva y acertada, es tan inteligente la muy amada…
El demiurgo… El creador y administrador de un caos o el universo. Como si un idiota (dios usual) creara algo verdaderamente complicado y otro ente (el demiurgo) tuviera que dedicar su tiempo a darle coherencia y orden.
El demiurgo es más que un dios: la parte imbécil de la divinidad, la que crea cosas y seres por aburrimiento, con despreocupada crueldad. Y luego retoca.
Ergo, usa la inteligencia, se da cuenta de lo que mucho que se ha equivocado.
Cosa que explica tantas miserias: a veces sufre accesos de ira contra sí mismo.
A mí me ocurre.
El demiurgo es creador y responsable, un dios es solo un idiota con suerte.
Hay filósofos que llegan a la conclusión de que el demiurgo es el pensamiento humano y otros que es la maldad; pero lo cierto es que no hay maldad en el pensamiento humano, solo una falta de eficiencia intelectual.
Semánticamente dios y demiurgo es lo mismo: creadores.
La semántica me la paso por el culo, hay palabras que llevan encerradas sutiles y subliminales imágenes en su redacción y dicción. Lo culto es tentacular, no se conforma con la versión para dummys.
Me gusta creer en el demiurgo. Y en los centauros si ella los nombrara.
Agradecer al demiurgo el reencuentro…
Como si el demiurgo no tuviera cosas mejores que hacer.
Ella es el demiurgo y si es maldad, beberé maldad entre sus piernas, la sorberé de sus pechos y de sus labios.
Y la he imaginado desnuda, hermosa. Potente ordenando las cosas del universo, poniéndome frente a ella, donde debo, donde quiero estar.
Solo sé que es más inteligente que yo, y es privilegio para un ser de mis características, de mi cultivada brutalidad.
En cualquier caso, sea cuestión de azar o de la voluntad de una entidad divina y oscura, en este reencuentro yo gano y ella no tiene fortuna como yo.
Yo gano su amor, su pensamiento («no dejes de pensarme» me dice y yo siento que me hago jugo de vanidad), su belleza y su piel.
Ella solo gana algo como yo.
Pobre demiurgo cegato.
Necesita lentes.
Urgentemente.
Haré lo posible para que me adore desbocadamente, para que se sienta absolutamente amada, tanto que sentirá que soy lo mejor que ha creado. No tengo escrúpulos, creo en la mentira porque la verdad es mediocridad, desencanto y tedio; es absolutamente innecesaria mentarla. Las verdades existen para ser ignoradas, para estrellarme contra un muro pensando que no puedo morir. Es mi capricho y la verdad no tiene poder de convicción.
Quien sepa de la vida no necesita averiguar verdades, solo usarlas o desecharlas a su conveniencia. Los hay que nacemos enseñados y los hay inseguros que necesitan cantar sus verdades continua e hipócritamente, o buscarlas husmeando y envidiando vidas y espacios ajenos.
Las verdades son para los niños, los hombres solo buscamos el demiurgo y su cegata voluntad para lamer sus ingles deslizándose sin pausa hacia el eje de simetría de sus muslos.
Ordenando el universo a lengüetazos lentos y arrastrados.
Dejando mi vida en sus manos, que le dé sentido, que me haga útil.

ic666 firma
Iconoclasta

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Una vez tienen la certeza de que los muertos están bien enterrados y no van a salir. Y que se ha desafiado a la muerte con licores y narcosis, creyéndose valientes, es la hora de que pese el ridículo.
Todo es un gran error y una farsa.
Lunes de mierda…

Una ofrenda a mis amigos mexicanos tan vivos

Era el uno de noviembre, sábado. Y día de muertos.
No creo en los muertos, hay muerte y todas las cosas se acaban, o retóricamente, fenecen.
Una vez muertos los humanos y los animales, no hay razón para dedicarles nada porque dejan de existir. No hay almas libres y flotantes en el mundo; pero ya se sabe que las gentes necesitan alicientes para vivir y no deprimirse, por ello se crean celebraciones que les haga olvidar por unos minutos su miserable vida esclava.
Los muertos también pueden ser un buen motivo para pillar una buena curda.
Yo no celebro nada de eso, porque nadie puede engañarme sobre mi mierda de vida, prefiero joderme de ira e insultar, a sonreír como si fuera idiota mientras me la meten por el culo sin mantequilla.
La Antorcha Humana hizo un arco en el cielo y sonreí al salir a la calle.
Así que de México me traje esa hermosa tradición de las ofrendas del día de muertos, solo que yo celebro el día de vivos, de mis queridos humanos que ríen y hablan y cantan y juegan.
Lo despreciable tiene también un recuerdo para no olvidar que hay mala gente, no soy tan estúpido de obviar lo repugnante en nombre de lo bueno. Las dos cosas conviven entrelazadas como la sangre y las heces del excremento de un enfermo.
Era un gran día el de los muertos del 2014, mi día escogido. Ansiadamente esperado para obtener la libertad y echar la podredumbre de mi lado. Tras más de dos años de lucha, por fin era el momento propicio para deshacerme de la rémora, ya no tenía el pretexto de sus hijos y un lugar para ellos y continuar su chantaje. Doy gracias a sus borracheras por ello.
Soy lo que rima con joya de rápido aprovechando las oportunidades (obsérvese que me soplo y froto las uñas de la mano en el pecho).
Así que mientras ella se tiraba al deficiente mental de su compañero de trabajo en el almacén (o en un motel de mal gusto, como otras veces y con tantos otros), ambos sacando la lengua y diciendo: «cuidado no nos vayamos a trompezar con las manderas, porque ya vistes: están deshordenadas». Yo salía con un buen amigo al centro de la ciudad a desayunar unos tacos y ver tiendas de electrónica.
Bueno… Solo unos tacos no, mi amigo se comió un plato de fruta y helado que pensé que no se acabaría nunca (XXXL). Eructamos los dos al tiempo, a pesar de que yo no comí de aquella montaña de fruta y dulce; yo devoré un taco árabe con queso que aún me hace la boca agua al recordar aquellas buenas carnes.
Qué buen recuerdo… Empezó bien el día y yo sabía que seguiría así, tenía ese buen presentimiento de que el día de muertos sería a partir de entonces, especialmente festivo para mí.
Supermán surcó el cielo con los calzones por fuera, como siempre, contrastando contra un cielo gris.
Decidí celebrar mi particular día de muertos (por lo que iba a morir) ofrendándome una consola Nintendo con un juego de Super Mario Kart. Ya estaba saboreando mi futura libertad y tranquilidad.
Un sujeto con retraso mental (no patológico, sino adquirido con voluntad) y analfabetismo, no tiene futuro con alguien medio inteligente o un tanto informado. Así que es normal que se estuviera revolcando en mierda con un idiota mientras yo me gastaba una pasta en un buen desayuno y electrónica.
Hacía muy bien, porque ningún ser con ciertas inquietudes o ética puede permanecer demasiado tiempo al lado de alguien como aquella rémora sin sentir que está tirando su tiempo a la basura. Mejor que se quedara con el burro, porque era eso o nada.
Además, los idiotas se aburren si no tienen algo que llevarse a la boca, lo que sea.
Lo que sea por infectado o sucio que esté…
Los tontos con los tontos, es la única forma posible de que sean medianamente felices. Siempre están buscando entre la basura y encuentran algo todos los días: justo lo que yo desecho.
Hulk, con un rugido iracundo, le arrancó el motor a un coche que circulaba por Reforma porque invadió el paso de peatones mientras lo cruzaba.
Cuando vas bien acompañado o solo, el mundo se hace más interesante. Estaba contento aquel sábado, ya sin presión.
Así que tras llegar a casa y despedirme de mi amigo hasta la noche, en la que pasaríamos una velada de juego, charla y música acompañados de mi querida amiga, su esposa, me dediqué a conectar la consola esperando con impaciencia a que la «licenciada» llegara con su rótulo de neón en la frente que decía: he cogido con el tarado esta mañana y esta noche de muertos cojo con él y con otros.
Y me parecía bien, solo quería que desapareciera.
Borrarla con un par de palabras muy claras.
Esas ofrendas mexicanas, son hermosas, son entrañables; aunque no crea en el motivo por el que se hacen. Me encantaba el gusto y el cariño que ponen en crearlas, la cantidad de detalles que habían en aquellas mesas repletas de dulces, velas, papel picado y objetos de recuerdo, fotos, comida y flores.
Y su olor…
Aquella hermosa pequeña queriéndose comer los dulces, montando guardia para hacerse con uno. Como la echo de menos…
Y así, a las cuatro de la tarde apareció con su impecable hipocresía y olor a macho idiota impregnado en la piel y en la ropa; envanecida como una «Reina Midas», solo que lo que toca lo convierte en mierda.
Bugs Bunny me preguntó royendo una zanahoria: ¿Qué hay de nuevo, viejo?
Y ambos la miramos con una media sonrisa.
A las cuatro y media, configurando la consola, comiendo unas croquetas y sin apenas mirarla a la cara, la envié a la mierda, literalmente. Tras llorar un poco porque a partir de ese momento tendría que pagarse ella solita el plan de su celular, se largó con ese aroma rancio de las cogidas reproductoras, conejiles y recientes en moteles y cuchitriles sucios.
La ordinaria cerró la puerta tras de sí y ya no volvería a verla nunca más. Cerré los ojos por fin descansado, fumando sin ser consciente.
Me duché para quitarme ese aroma que dejó en el aire y empecé a pensar en maletas, viajes y apartamentos, en nuevas ciudades y en acabar de configurar la consola para empezar a jugar.
La mañana siguiente fue una mañana de claridad y de paz, de liberación.
El gran día de muertos fue mi día de vivos.
Y todo empezó a ir bien, a la semana siguiente en el cine vi una gran película de ciencia ficción y viajes tristes: Interstellar, mi primer y agradable recuerdo de mi ansiada soledad y libertad. Maravilloso. La primera experiencia que barrió los años de sordidez con aquel burro a mi lado.
Cada día el aire era más limpio, los amaneceres de cafés y música tranquila. Las mañanas y las tardes de chocolates helados y paseos.
Y mi piel más limpia, ya no había rastro de la rémora.
Encontré un paraje precioso para vivir y poner kilómetros de por medio entre aquella y yo; sabía que cuando necesitara dinero, haría lo posible por ensuciar mi vida de nuevo.
Cuando vives al lado de algo podrido, te salpica continuamente, te lo has de quitar de encima y alejarte para no enfermar. Tiene el coste de dejar lo que quieres, nada es perfecto.
Y por ello, por mis amigos, me traje el cariño de las ofrendas, para recordarlos siempre: cigarros, inquietudes, charlas y risas…
Elegí aquel día de muertos a conciencia, con frialdad. No me importaba esperar semana más o menos; me di el gusto de que fuera en ese día tan especial en México.
Día de muertos: una metáfora y una realidad.
Quedaría un entrañable recuerdo de aquellas ofrendas que ya no volvería a ver en mucho tiempo, me dejarían un dulce sabor de la añoranza de un lugar y una gente hermosa: mis amigos que combatían con su presencia la miseria que aquella tipa arrastraba tras de sí cuando entraba en la casa.
Y así ofrendo a lo vivo, a lo que quiero, en este día de muertos.
Tengo una ofrenda de cariños con rummys, juguetes, cartas, canciones, dulces, refrescos, cerveza, botanas, paletas, helados y letras de amor y amistad. Cierro los ojos escuchando la película de Matilda, con mi pequeña amada amiga comiendo cacahuates muy pegada a mí en el sillón. Conservo el calor de su cabecita en mi brazo.
El Capitán América vuela sobre su escudo y rompe una farola. Es espectacular la libertad, te deja ver cosas que antes estaban oscuras. No tener que soportar la miseria de otro ser.
Jugamos al rummy los amigos mientras nos contamos los más increíbles chismes y chistes en noches musicales y nebulosas de placenteros cigarrillos.
Un charco de agua de hielo deshecho en el suelo y risas a la madrugada.
Y tomamos gigantescos cafés y raciones de pastel durante horas de charla, llenando ceniceros.
Risas «jamonas»…
Y ofrendo a lo malo, a lo podrido, para que jamás vuelva. Para no olvidar que existe la ponzoña. Una ofrenda con un cochecito verde y uno gris con gusanos dentro, metidos en un zapato sucio de tacón que reposa en dos tangas sucios y apelmazados. Y un vestidito corto negro, barato y sucio de manchas blanquecinas y vómito. Esa ofrenda la tengo al lado del cubo de la basura.
Yo no ofrendo a los muertos, ofrendo a los amigos siempre vivos, a la libertad que conseguí aquel día, a las mañanas libres y frescas. En mi casa no entrarán muertos, solo acepto cariños y sonrisas en una ofrenda para sonreír al pensar en ellos.
Y tengo ese monumento al asco que me hace suspirar aliviado al recordar que un día como hoy, un uno de noviembre, pude arrancarlo de mi vida. (http://ultrajant.blogspot.com.es/2015/03/adios-putilla-adios.html)
Queridos amigos mexicanos, si un día nos encontramos de nuevo, que sea un uno de noviembre, que es el día (mío) de mis mejores amigos y momentos. Por mucho que digan que es de muertos.
Feliz día grandes y pequeñas amigas y amigos, no os olvido.
Sois tantos, que sois innombrables, vosotros sabéis que os quiero. Eso es lo que importa.
Hasta pronto.

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Iconoclasta

Como un café

Publicado: 30 octubre, 2015 en Absurdo, Conclusiones, Humor, Lecturas, Reflexiones
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La ira es tan buena como un café o un cigarrillo. Una vida sin rencores es como una escena del Principito. Demasiado tenue, demasiado casta.

Cumple años Cristina Pedroche

Publicado: 30 octubre, 2015 en Citas, Conclusiones, Humor, Lecturas, Reflexiones
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Cristina Pedroche

En Telegramas de Iconoclasta.

Bendita Winslow

Publicado: 29 octubre, 2015 en Conclusiones, Histéricas, Humor, Lecturas, Reflexiones
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Bendita Winslow

(Publicidad del jarabe de la Señora Winslow, preparado con morfina, s. XIX)

Hay veces que aciertan al decir que cualquier tiempo pasado fue mejor.
De haber nacido en el momento adecuado, la infancia de mi hijo hubiera sido muchísimo más sosegada y mi paternidad mucho más dulce y menos estresante.
Baste ver los ojitos del hijito sobando la teta de mamá.
Hubiéramos consumido, ambos, ingentes cantidades del portentoso jarabe amorfinado de la muy querida Señora Winslow.
Qué tiempos aquellos y qué tristes estos.
Mierda.

Y aquí una congregación de tranquilos y pacíficos ciudadanos, harto tranquilos y conformes con todo. Antes, sin drogas, pornografía y la internet, se vivía mejor. Mano dura es lo que hace falta…
Y también los hay que ven la tele, rezando lo mismo.

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El sol en su agonía iluminó una nube que hizo de oro y fuego. Y el cielo impío que trae la noche devoró el color y el calor, como una bestia que marca su territorio y su momento.
(Cuentos de los que estamos sometidos, de los bajitos).