Archivos de la categoría ‘Conclusiones’

Lo que a mí me importa

Publicado: 25 octubre, 2015 en Conclusiones, Humor, Lecturas, Reflexiones
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Escribo cosas que me importan y todo lo que me importa es interesante.
He de reconocer que lo importante para la humanidad, no lo es precisamente para mí.
Por ejemplo, el hambre en el mundo no es mi hambre y el dolor de otros no es el mío. Nada que ver. Me importa su vientre porque conduce directamente a su coño y los enfermos y los que sufren no tienen derecho a estropear mi placer.
Mis cigarrillos son solo míos y mi pensamiento es invencible, absoluto, seguro y voraz.
Nunca creo, afirmo.
Afirmo que mis dedos resbalan sin control en su vagina.
La humanidad y sus errores, y yo y mis razones somos dos entes distintos que accidentalmente se yuxtaponen.
La humanidad tiene que soportarme de la misma forma que yo la soporto a ella.
Que se joda si no le gusta y mueran los que deban morir.
Tengo verdades más interesantes que inventar y cosas más hermosas que acariciar que los sueños de bondades inútiles.

Leproso del alma

Publicado: 24 octubre, 2015 en Conclusiones, Lecturas, Maldito romanticismo, Reflexiones
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Hay tristezas pulsantes en la temperatura y en la luz que se perciben a través de la piel.
Son los virus del alma (si la tuviera, si no la hubiera vendido) que entran por los poros.
Melancoagónicas mordidas, deliciosamente tóxicas. Añoranzas indefinibles, indefinidas de otros tiempos imposibles, impensables.
Y retienes ese virus como el tesoro que da testimonio de que vibra la vida en los vellos de la piel.
Das gracias por enfermar, por padecer en la intimidad de ti mismo ese ataque de emociones a las que no puedes dar forma ni ubicar en el tiempo y el espacio.
Soy un leproso del alma que lleva la mano al corazón.

Cuestión de cordura

Publicado: 21 octubre, 2015 en Conclusiones, Lecturas, Maldito romanticismo, Reflexiones
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La noche existe cuando no hay nadie, cuando eres lo único que camina por las calles. Entonces eres noche, te conviertes en algo de ella, o en ella misma. Y es donde debe estar, lo que debes ser: un apátrida de la luz y el calor.
No es cuestión de valor o miedo, de frío o calor. Solo es el filo de la cordura.

Unas muertes para un buen rato

Publicado: 20 octubre, 2015 en Conclusiones, Humor, Lecturas, Libros, Reflexiones
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Ahora sí que me lo voy a pasar en grande.
Unas muertes más o menos no pueden hacer daño. Incluso algunas son gozosas, literarias o no.
El poder del perro, chingado poder y chingona novela.
Ya nos valió madres.

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Y no es solo el aroma que sale de las chimeneas de las casas; pero me lleva a meditar de buen rollo, con una sonrisa feliz.
Es mi deseo inconsciente de que todo arda. No es que sea pirómano, pero el fuego es una buena solución para la superpoblación, el hambre y la enfermedad.
No me refiero a que ardan los hambrientos, los enfermos y los que están dándole duro todo el día que «te pego».
Hay quien debe arder para evitar la enfermedad, el hambre y el que no puedas pasear tranquilo por una calle sin captar el olor de los sobacos ajenos.
Y si arde algún inocente, no pasa nada, somos muchos. La cuestión es que hay jueces, presidentes y funcionarios que no tendrían que estar respirando. Una vez convertidos en vapor de sangre y carne, las cosas mejorarán.
Ya lo sé, a veces soy un tanto ingenuo, soy consciente de que los malos nunca se llevan su castigo y se descuartiza a los buenos; pero de vez en cuando va bien imaginar estas cosas o disfrutar de un cómic.

Dos buenos lugares

Publicado: 18 octubre, 2015 en Conclusiones, Lecturas, Maldito romanticismo, Reflexiones
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Quiero un mar en calma y un cielo oscuro y apocalíptico.
El mar en calma es mi sangre, la tormenta mi pensamiento.
La tierra es mi soporte a la vida.
Y el mar mi transporte a la muerte, porque me aterra su insondabilidad.
En cualquiera de los dos lugares, cuando caiga la noche y con ella la muerte, no temeré, la miraré a los ojos con curiosidad y pensaré: supongo que es el momento.
¡Bye!

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Siento un poco de envidia de los ojos de otros artistas; de esos que son capaces de ver cosas por las que cantar, pintar o escribir bellos versos.
Enamorados de su tierra y su tiempo.
Luchar está bien cuando el enemigo puede morir. El hastío, la monotonía, la mediocridad… Son cosas que no sangran, eternas como el sol y la luna. Siempre orbitan a mi alrededor.
No se puede luchar contra la genética humana y no cesan de reproducirse.
Solo queda una solución: escapar, de cualquier forma, a cualquier precio.
Y llega un momento en el que la vida es tan buena moneda para pagar el billete de salida como cualquier otra.

Cumple años Kenita Larraín

Publicado: 16 octubre, 2015 en Citas, Conclusiones, Humor, Lecturas, Reflexiones
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En Telegramas de Iconoclasta.

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En Realidades Truncadas.

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«Cuando veo a través del vaso, veo a través del tiempo.
Donde los sentidos se dislocan, donde los temores se evaporan.
Y aprovecho para desdoblarme»
(Caifanes: No dejes que)

Hay quien no resiste escuchar una canción porque le evoca malos momentos; como si le removiera una espina clavada que no ha tenido la habilidad, voluntad o valor de arrancar.
Yo no.
Yo escucho con placer todas las canciones que me han gustado en mi vida. Y si algunas he dejado de oírlas, ha sido por aburrimiento o porque mis gustos han evolucionado.
No soy supersticioso ni cobarde. Lo muerto, lo desechado y lo pasado se convirtieron en anécdotas. Los seres muertos o los que morirán sin que lo sepa o influya en mi ánimo, no tienen peso suficiente para amargar una canción o una película.
Ni yo soy tan cobarde o pusilánime para permitirlo.
Solo me alteraría que lo muerto resucitara o hallarme cerca de lo desechado. El olor a mierda me molesta (valga la metáfora para cosas y seres).
Y lo peor es esa sensación funesta de que hay gente que no muere nunca; pero al final, me sereno y me río muy zorro yo, con una sonrisa entrecortada y malévola: porque si existe un hecho inquebrantable, es que todo muere.
Y eso junto con todas mis canciones de todas mis épocas y lugares, me da paz.