
¿De verdad tiene tantos años? Las murallas deben durar, es lógico; pero es casi pornográfica la diferencia con la edad de los humanos.
Me gusta, es como un monumento a lo efímero de la vida.
Un tranquilo y eterno sarcasmo que se ríe de los que murieron y morirán.
Sé que se ríe de mí la muralla, pero me da igual.
Yo solo estoy aquí para fumar de paso.
No quisiera ser muralla y vivir tanto.
Sin sarcasmo.
Muralla del siglo XV
Publicado: 25 junio, 2016 en Absurdo, Conclusiones, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,
Pescadores y mirones
Publicado: 24 junio, 2016 en Absurdo, Conclusiones, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

Es cuanto menos curioso que los pescadores, parecen ser observados con cierto y aburrido interés por el pato, al que solo le falta fumar.
Y yo veo a los tres.
Me pregunto quien estará detrás mío mirando, porque me he rascado el culo con ganas y total desinhibición.
Cumple años Briana Blair
Publicado: 24 junio, 2016 en Chusma, Citas, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,
La belleza invencible
Publicado: 23 junio, 2016 en fotografía, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Naturaleza, flores, sol, amor, fuerza, foto, arte, Iconoclasta, Ultrajant, Pablo López Albadalejo,
Viejos animales
Publicado: 22 junio, 2016 en Conclusiones, fotografía, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

Los que vivimos sin sensación de pérdida de tiempo. No tenemos nada que hacer más que consumirnos.
Sin miedos, sin horarios, con la compañía ya inconsciente de la muerte.
No tengo nada que hacer, como el viejo caballo.
Tan solo morir libremente, sin nada que obedecer o cumplir.
Cuanto más cerca de la muerte, más libre soy.
Monstruos y villanos
Publicado: 21 junio, 2016 en Absurdo, Conclusiones, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

No creo en monstruos porque no los hay.
Desafortunadamente no existen vampiros u hombres-lobo.
No hay supervillanos, ni extraterrestres.
Las vida es infinitamente mucho más vulgar. Nada me da miedo.
Solo existe la envidia y los seres humanos despreciables. Y eso no me da temor, solo asco.
Asaz asco…
Son eternos, y en el caso de morir algunos tras una larguísima e inmerecida vida, seis nuevos ocupan su lugar.
Una náusea inconsolable siento cuando camino y pienso demasiado.
Mierda… Y encima hace calor.
Blasfemia en Sagrado
Publicado: 20 junio, 2016 en Amor cabrónEtiquetas:sexo, amor cabrón, antigüedad, sagrado, religión, ignorancia, pasión, blasfemia, esclavitud, libertad, paraíso, Iconoclasta, Ultrajan, Pablo López Albadalejo,

Piso la tierra y las ruinas que antes fueron sagradas, fumo y sudo entre centenarios muros. Y solo pienso en ti.
No tengo nostalgia ni respeto alguno por la historia, porque la historia es una sucesión de errores.
Yo soy la verdad y la hombría.
En mí no hay admiración por las piedras mal colocadas, solo hay una burla hacia tiempos de esclavitud moral .
De ser esclavos a cambio de un paraíso inexistente.
Porque solo concibo el paraíso entre tus piernas. Cargado de vida, de semen, de saliva goteando sobre ti.
Follarte entre los muros de sagrado. Quisiera tener el suficiente poder para comprar esa ruindad, toda esa miseria que huele a muerte, ignorancia y engaño.
Follarte en el altar roto de una ermita donde cagan los animales del bosque.
Encadenarte de cara al secular muro y metértela por detrás, ante los espíritus santos, ante las mentiras proclamadas miles de veces.
Que los muertos giren sus rostros sin ojos ante la vergüenza de mi polla reventando tu coño.
Seremos blasfemia ante los ojos de vivos y muertos, temerán y proclamarán mi castigo, nuestra condena; pero solo verán mi semen deslizándose por tus divinos muslos.
Y lameré el rastro que he dejado en ti susurrándote: «Perdóname mi puta, porque he pecado».
Fumo y observo rincones santos donde meter mis dedos bajo tu vestido e invadir tu coño, castigarte con placer ante los mentiras sagradas a las que somos inmunes.
Quisiera ser un cristo recién nacido chupando tus pezones hasta hacerte desesperar en el altar roto, donde las hostias se comían con hambre y con estupidez.
Donde se mantenía una pegajosa oblea en la boca pensando que ganaban un lugar en un paraíso.
No pienso en los muertos, en las gentes que un día asistieron con devoción lerda a una misa.
Pienso en el espacio duro, salvaje que es ahora; pienso en joderte donde los que ahora están muertos, propagaron la cobardía y prostituyeron su libertad y espacio a la falacia y la ambición.
Y todo para obtener más esclavitud.
Separaré tus piernas ante donde un día hubo una cruz y lamiendo tu coño, le diré a los que dejaron de existir que tu vagina goteante es el único cielo y que requiere vida y fuerza para acceder a él.
Requiere cojones y no oraciones.
Amarte y follarte no puede esperar a pasar a otra vida.
Te joderé en esta tierra entre estos muros. Aunque teman un castigo divino para mí.
El fluido de nuestra cópula regará el suelo y los cadáveres que un día creyeron en fantasías pueriles.
Quiero que me acusen de blasfemia con mi rabo duro en tu boca.
¿Has visto lo que es amarte?
Me haces salvaje e impío.
No hay nada en el planeta por lo que sienta más admiración que por tu piel y tu mente.
No hay nada que me inspire tanto fervor como besar tus cuatros labios.
Aquí lo afirmo, ante sagradas ruinas, ante una tierra donde unos creyeron en santos y pecadores.
Donde jamás nadie hubiera pensado que sería nuestro burdel del deseo más brutal y desinhibido.
Tú me absuelves y yo te la meto.
Pecadores, gozosos y carnales pecadores…
No hay pecado, solo tu carne, el auténtico paraíso.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta. Ermita de Sant Bartomeu, Ripoll.
Aristócratas
Publicado: 19 junio, 2016 en Conclusiones, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

Son los más consentidos, los atletas del mundo animal. Los Señores del Rayo.
Su majestuosidad carece de vanidad.
Es absolutamente innata y natural.
Nubes de locura
Publicado: 17 junio, 2016 en TerrorEtiquetas:locura, asesinato, calor, frescor, enfermedad, amor, ternura, muerte, terror, relato, Iconoclasta, Ultrajant, Pablo López Albadalejo,

Sin ser consciente, a veces sonrío y saludo a una pequeña nube que ha tapado al hijo puta del Sol.
Y acto seguido siento vergüenza, porque no sé si he hablado en voz alta.
Y no quiero hacer el ridículo ante el planeta.
Y volverá a ocurrir porque soy un hombre agradecido a las nubes.
Al final, acabas haciendo amigos, sean nubes o sapos muertos.
Aprecio sobre todo a mis amigas las nubes aunque me pudieran partir con sus rayos.
Me provocan un dulce sopor cuando aportan el fresco consuelo de cubrir los rayos del sol.
Mis ojos se cierran y mi alma suspira.
Ella está a mi lado y apoya su cabeza en mi hombro.
Entreabro los ojos para besarla y los entrecierro metiendo la mano entre sus muslos, acariciando los húmedos labios de su coño con posesión. Es ternura infinita y un deseo feroz.
A veces no me entiendo.
Los árboles y el aire crean un rumor que parece un saludo, una conversación con alguna parte de mi cerebro a la que no tengo acceso; pero siento que está porque relaja mis nervios, mis ansias.
Temo cuando callan, cuando no hay sonidos y el calor aplasta mi cuerpo y el pensamiento.
Cuando el silencio es expectación, como si el bosque pidiera tragedia, pidiera sangre.
También cierro los ojos para intentar buscar consuelo en la oscuridad; pero ella está a mi lado. Y la quiero, la amo, la deseo, la necesito…
Me gustaría decirle que se aleje de mí, pero los rayos de sol han cerrado mis labios, los ha fundido como si fueran de cera.
Mi mano entre sus muslos lleva una navaja y la acaricia con brutalidad, con el filo.
Muchas veces…
Por sus muslos bajan ríos de sangre. No puede gritar porque en algún momento le he cortado el cuello.
La sangre es más fría que el aire que me asfixia, me llevo las manos empapadas a la cara y me froto.
No me gusta ese sueño, esa imagen me da miedo.
Miedo de mí mismo.
Temo cuando las nubes no tapan el sol y nada intercede por mí ante el abrasador calor que enturbia mi pensamiento.
Por eso estoy tan agradecido a las nubes; me cuidan.
Se merecen que les hable.
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El celador observa detenidamente a Jonás sentado en uno de los bancos del jardín del hospital psiquiátrico forense. El enfermo habla mirando al cielo con los ojos entrecerrados, con una ternura en su rostro que le sobrecoge.
Entre calada y calada de cigarro, se pregunta cómo es posible que un cerebro pueda estar tan podrido.
Tira la colilla al suelo y se dirige hacia el interno.
– Vamos adentro, Jonás, ya hace mucho calor y no te sienta bien.
Jonás se pone en pie y le sonríe.
-Gracias Álex, eres como una nube que me alivia de mí mismo -le agradece el loco antes de que cierre la puerta de su celda.
Y Álex siente alivio cuando le da la espalda a la locura. Se siente a salvo cuando toda esa letal demencia está encerrada.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta
Cumple años Chloe Jones (muerta)
Publicado: 17 junio, 2016 en Citas, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Humor, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, ultrajant


