Los ecos de los muertos
Publicado: 16 junio, 2016 en fotografía, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:fotografía, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Realidades truncadas, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant,
Siete campanadas
Publicado: 14 junio, 2016 en ReflexionesEtiquetas:Ensayo, reflexión, campanas, religión, superstición, ignorancia, mentira, ruina, foto, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Ultrajant,

Está tan presente la superstición, la religiosidad… A todas las horas en punta, en las medias horas. Como si no tuvieran cosas interesantes que hacer y tocar las campanas fuera su gran cometido.
Es normal que cuando tañen las campanas, piense en todos esos mitos supersticiosos o religiosos.
Pienso en la posibilidad de que Cristo hubiera existido.
Y sus masturbaciones. Yo me hacía pajas, me las hago si me place. No veo porque Jesús no se las hubiera hecho.
Pienso en Jesús como líder de una secta y el sexo gratis que le proporcionaría.
Y yo pienso en lo que he follado y follaré y no veo distinción alguna con el mesías y conmigo respecto al deseo sexual.
También imagino a la virgen María y sus risas cuando pensaba que aquellos ignorantes creían que el niño Jesús no salió de su coño.
Jesucristo dejó de trabajar para vivir cómodamente, sin penurias de un trabajo esclavo. Como un telepredicador latinoamericano en estos tiempos.
Yo opté por trabajar como un hombre, llegar cansado a casa y metérsela a mi mujer por el culo.
Imagino a José el carpintero pusilánime, soportando el acre olor de la menstruación añeja y sin aseo de su mujer «virgen».
Y en los chiflados que aquellas leyendas propagaron creyéndolas ciertas.
Las campanas hacen pensar, hacen ser lógico.
Tengo una notoria intuición y un conocimiento exacto y profundo del ser humano.
Son las siete de la tarde y el viento arrastra hasta aquí los tañidos de tiempos oscuros e ignorantes.
La muerte del nazareno, desmontó la gran mentira del mesías, murió como cualquier hombre, rabiando de dolor.
Humillado. Si existió, fue un justo castigo a su timo, a sus pretensiones mesiánicas.
Y con él se derrumbaban como un castillo de naipes todos sus milagros y bondades.
Sus secuaces mal disfrazaron a uno de los suyos para que no se acabara el espectáculo, la fama y el dinero fácil; pero nadie conocía al resucitado, nadie sabía quien era aquel tipo. Lo dicen los evangelios como si trataran un misterio oscuro como la propia ignorancia.
No había tecnología digital para retocar mesías y hacer creíble la mentira.
¿Por quién doblan las campanas? Por todas las mentiras que quieren convertir en verdad.
Tañéndolas miles de veces.
Que el hombre no muere, pasa a mejor vida, como Cristo. Así que ora, labora y paga para ganarte tu parcela celestial.
Aparte de esto, pienso en follar y se me pone dura sorpresivamente, debido a alguna feromona que arrastra el aire.
Soy un animal sin amo ni dios.
No soy un místico y las campanas, al fin y al cabo tampoco son totalmente inofensivas. Inocuas, solo provocan divertidas divagaciones.
Tal vez las campanas doblen por las ruinas de la hipócrita y cobarde ambición.
Lo único que dejan dioses y enviados, son escombros por todas partes, en los lugares más recónditos.
El planeta no puede soportar tanta mentira y acaba desmoronándolas.
Las ermitas derruidas son mentiras viejas, la insostenible ignorancia.
Ego los absolvo porque no saben.
Porque no piensan, no pueden.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta, ermita de Sant Bartomeu de Ripoll.
Desapareciendo
Publicado: 13 junio, 2016 en Conclusiones, fotografía, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

El hijo se hace adulto y yo me desintegro lentamente en el tiempo, como si ya no tuviera razón de ser.
Los padres somos efímeros. El mío lo fue.
Y así observo a ese hombre desde las lejanas brumas de la desaparición.
Es su turno de juego y el mío de morir.
No hay drama, solo orgullo y una serena y melancólica constatación.
Aburrida
Publicado: 10 junio, 2016 en Absurdo, fotografía, Histéricas, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

A la vaca le pasa como a mí: está hasta las ubres de pastar con la manada y se ha separado de la mediocridad para fumarse un cigarro de la risa tranquilamente.
Yo no tengo ubres, pero los cojones se hinchan igual.
Cumple años Elizabeth Hurley
Publicado: 10 junio, 2016 en Citas, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,
El hambre de la vida
Publicado: 9 junio, 2016 en Sin categoríaEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

Es fascinante la vida, el abigarrado bosque…
Lo más bello es su mensaje salvaje y contundente, la impía verdad que esconde: necesita mucha muerte para alimentarse, para vivir.
Somos estratos generacionales de muerte al servicio del planeta. Un alimento al fin y al cabo.
Alguien andaba un tanto disperso pensando que el fin de la tierra es alimentarnos.
La ingenuidad y la humana e ignorante arrogancia confunde los términos.
Mi piel no me engaña, sé lo que soy y lo que es la humanidad, siento el aroma de la muerte entre los radicales de clorofila.
Y eso me hace brutal y libre.
Cuanto más cruel, cuanto más voraz, todo es más hermoso.
Tenías que existir
Publicado: 8 junio, 2016 en Amor cabrónEtiquetas:Amor cabrón, amor, pasión, cansancio, anhelo, tenacidad, dolor, prosa poética, Iconoclasta, Ultrajant, Pablo López Albadalejo,

Hay un cansancio, hay un dolor
y hay un estado nervioso alterado;
pero nada de eso evita que te impongas
a todo ello.
Que estés intrincadamente presente
entre mis redes neuronales
y mis conexiones sinápticas.
Eres superior a la angustia y a la fatiga.
Y entonces llega la gran pregunta:
¿Cómo he conseguido sobrevivir sin ti en el pasado?
Y yo digo que mi alma,
mi pensamiento,
sabía de tu existencia.
Tenías que existir…
Hay tantas palabras escritas al viento, al vacío…
Y ahora fibrilan tu corazón
y se meten obscenas
por tus muslos dioses.
Si antes debía localizarte
en algún lugar del planeta,
ahora tengo que llenarte de mí.
Que colmarme de ti
a pesar de los momentos
aciagos.
No soy incansable,
no tengo valentía.
No soy irrompible.
Solo soy suicidamente tenaz.
A veces sueño
que se me desprenden
las piernas del cuerpo
y continúo arrastrándome
para beber de ti,
aunque sea solo una vez.
Y si fueras el diablo,
te regalo mi alma
agotada.
Mi vida exhausta
a cambio de tres palabras
que me liberen por fin
de la angustia,
de la necesidad de tomarte:
«Llegaste, mi amor».
Te amo por encima de todo dolor
y miedo.
Fatigadamente.
Corto y cierro,
he de llorar en un rincón oscuro,
donde nadie me vea.
¡Shhh…!
Los hombres no lloran si no están hechos mierda.
Tengo secretos…

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.
Cantimplora quita sed
Publicado: 7 junio, 2016 en Absurdo, Histéricas, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

No quita la sed porque tiene agua; sino porque la llevo.
Y no tengo sed, ni una poca. Bebo porque la he traído, sin ningún tipo de alegría.
Pero si la olvido alguna vez en casa, me da una sed horrible.
Es un asco ser tan complicado.
La calle Perdida
Publicado: 5 junio, 2016 en Citas, Conclusiones, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

En el centro urbano e histórico de Ripoll (Girona, España) hay una calle llamada Perdida (carrer Perdut). La placa, en catalán, explica el posible origen del nombre.
«El carrer Perdut.
Según cuenta la tradición oral, el nombre de Perdido se remonta a mitad del siglo XVII.
La peste afectó a la población, y concretamente a esta calle el año 1651. Por ello se hizo tapiar los dos extremos como medida de prevención.
De esta manera, la calle quedó momentáneamente aislada respecto a la totalidad del tejido urbano de Ripoll».
El día que encontréis una calle que se llame Quemada, ya sabéis, aplicáis el cuento y con toda probabilidad morbosa, acertaréis.
El innecesario bastón
Publicado: 4 junio, 2016 en Absurdo, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

Yo no necesito bastón, lo llevo para caminar más deprisa, le cuelgo una zanahoria porque me conozco y sé que si no me ponen una golosina delante, me voy a nadar con los patos.
Chingada madre…
Yo no necesito un pinche bastón.
La zanahoria no está porque la alcancé y me la comí.
Soy rápido como un Correcaminos.
¡Bip-bip!
Bueno, el Coyote es lo suyo de rápido, pero los hijoputas de los guionistas siempre lo joden.
No tienen corazón y yo me quedé sin zanahoria, por rapidillo.
Yo no necesito bastón.

