Posts etiquetados ‘Terror’

El arbol humano Portada libro

«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)

Para leer en:
http://issuu.com/alfilo15/docs/el___rbol_humano_libro
y
http://binibook.com/details.php?id=1656

El arbol humano Portada libro

«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)

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El arbol humano Portada libro

«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)

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El arbol humano Portada libro

«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)

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La luz de la desesperanza

El amor y sus imposibilidades pulsa en mis sienes y no veo remedio a esta locura que busca expandirse desde dentro hacia el aire, el que me rodea, el que me aplasta.
Un rayo de luz incidió entonces en mi espalda, calentándome, molestándome. Me di cuenta de la simpleza de la mecánica cuántica: la luz no tiene peso, no almacena dolores, no comprime ni es comprimida. No es gas.
Mierda… La solución por fin.
Ya apenas soy, como un ángel me convierto en luz.
Sin alegría.
No podría ser ángel con esta asepsia emocional. Aún no puedo evitar que se me deslicen entre los dedos palabras de sueños y belleza. Siempre he sido cándido.
El tiempo me arrastra y me desgasta de la mano del demonio, con el pacté. Y ahora me diluyo.
Él, el Cruel Sagrado no es como Dios, él cumple sus pactos.
Soy una mancha de lejía en el sucio vestido de esta ramera que es la humanidad. Quiso lavar el semen de un borracho y yo soy la obscena e impúdica cicatriz. Los hay que son rosas y gloria de mierda, a mí me toca ser lo mejor de lo peor.
Una vez tuve piel y me la arranqué desesperado; pero debajo había músculos, y sangre que no se acababa nunca.
Y huesos indestructibles.
No podía liberar mi alma.
No podía salir de aquí, de entre ellos.
Y allí estaba Él, el Podrido Corazón riéndose de mí.
«No podrás deshacerte tú mismo, necesitas ayuda, me necesitas a Mí. Pacta conmigo y te haré luz».
«Sácame la carne y los huesos».
«Trabajarás para mí».
«Vale».
Ya apenas queda nada de mí, ya apenas gravito sobre la tierra.
Fue doloroso y por ello, glorioso.
No es un castigo, es mentira eso que dicen de la condenación; solo es propaganda beata. Los pactos con el diablo siempre dan lo que buscas, siempre pagas lo que puedes.
Solo te pide que no te quejes, que no te arrepientas de lo que has perdido, de lo que has dejado. Que hagas tu trabajo y punto.
Él está muy ocupado, es razonable que exija esas cosas.
Yo no dejé nada más que tristeza.
Pacté no sonreír, no hablar, ser la falsa luz de la esperanza de los que agonizan; muy pronto seré una luz engañosa que los arrastrará a las fauces del Podrido Corazón.
Ya he firmado un documento con la última gota de sangre que me ha sacado, en la que me comprometo a ser La Iluminada Desesperanza de los Moribundos. Es largo, pero solo se firma una vez, es poco sacrificio, y mientras desaparezco no tengo otras cosas que hacer.
Él se ríe, dice que nunca debí nacer, que perdí el tiempo en una vida errónea.
Debí ser luz de muerte siempre, me dice.
«Alguien cometió un serio error con tu nacimiento en el planeta, Iconoclasta».
«Los que agonizan se darán de bofetadas por ir a ti ilusionados, como las polillas querrán ir a la luz.
Y haré de sus almas un manto de dolor y tristeza que viajará por el infinito creando universos angustiosos. Si lo haces bien, te nombraré director de una sucursal».
Y se ríe.
Pienso en la franquicia de la Iluminada Desesperanza. Suena bien.
He de reconocer que el Podrido Corazón sabe arrancar sonrisas además de la carne, la sangre y los huesos. Me río.
«Te he dicho que no puedes sonreír».
«No ante ellos».
«Está bien, pero no pierdas la concentración».
«Vale».
Ahora de mí queda una desleída transparencia.
Tal vez estas palabras, las duras palabras, las temibles palabras, las vergonzosas palabras, las putas palabras sean testimonio de que una vez tuve peso y por tanto piel.
Aunque poco me importa, siempre fui transparente a ojos de los demás, me confortaba…
Cuando estéis a punto de morir, nos veremos, ahora mando yo.

ic666 firma
Iconoclasta

Confesión extrema de amor

Publicado: 3 mayo, 2015 en Amor cabrón
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Confesión extrema de amor

Quisiera tener secretos verdaderos, temibles.

Cosas horribles que contarte.

Confesarte que soy el peor ser del universo.

Confesártelo al oído oprimiendo y acariciándote un pecho impúdicamente.

Quisiera decirte en un susurro que es un jadeo en tu oído, que todo está mal, que he matado todo lo que se movía o respiraba. De lo más grande a lo más pequeño. De lo más viejo a lo más joven.

Y sentir en la palma mi mano, tu pezón oprimido, duro y erecto, ansioso por ser mamado. Como mi erección palpitante por tu cercanía.

Te confesaría que soy la maldad más pura del planeta y demostrarte así, que te amo por encima de los vivos y los muertos, por encima de dios y de mí mismo.

Eres lo único que quiero vivo, me mataría por no matarte.

No te ofrezco sangres, dolor y muertos, te ofrezco el mundo en exclusiva para ti.

Ellos eran hojarasca en el jardín.

ic666 firma
Iconoclasta

El árbol humano, una novela de Iconoclasta

Publicado: 30 abril, 2015 en Libros, Terror
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El arbol humano Portada libro

«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)

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El árbol humano, una novela de Iconoclasta

Publicado: 22 abril, 2015 en Libros, Terror
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«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
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El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)

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Hoja dominical

Publicado: 20 abril, 2015 en Terror
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666 relatos_01 def

Esa lluvia que cae sobre vuestras cabezas es la piel de Dios deshaciéndose por la vejez.
La sangre que corre por vuestras venas, es la misma que menstruaba la madre de Jesús, el bastardo de un carpintero.
Dios se deshace en lluvia furiosa por los remordimientos de sus errores creados.
Los truenos son mis estentóreas carcajadas.
Me río del patético cuarteto que se forma con el propio Dios, su paranoica virgen, el cornudo carpintero y Cristo el idiota predicando: «todas las mujeres son prostitutas ante Yahvé, menos mi madre que es una santa» (sic). Ellos inventaron un pastiche pseudo filosófico, aberrante y sectario. Solo apto para primates de escasas luces y cobardes hasta el vómito.
Yo lo vi.
El nazareno solo era el hijo de una degeneración endogámica, nació de una menstruación de María.
«—María, deberías hacerte una revisión, esos coágulos no son normales —díjole José». (sic)
«—No es un coágulo, es un hijo «. (sic)
«A lo que José respondiole:» (sic)
«—Puta». (sic)
(La verdad de 666, pag.: 4678, párrafo 15003)
José creyó firme e inocentemente que era enfermedad o basura aquello que expulsó su mujer por aquella vagina inviolada.
Y Dios reía con ganas, ante todo ese expresionismo en estado puro.
No lo creáis, Cristo no tuvo dignidad alguna cuando lo sodomizaron y luego crucificaron: chillaba como un marrano en el sacrificio. Blasfemó contra su madre, su padrastro y Dios.
«—¡Judíos de mierda! Que crucifiquen a vuestra puta madre y a vuestros hijos. Ojalá os coma la lepra a todos —gritaba ante la vergüenza de María, su madre». (sic)
(La verdad de 666, pág.: 7083, párrafo: 23134)
Hay que decir que en arameo sonaba mucho peor y más largo.
Esta es la verdad revelada, la auténtica que sostengo porque soy el eterno testigo del fraude y la misería. Por eso Dios se preocupa más en desacreditarme por medio de sus sacerdotes, que en proporcionaros paz y amor.
Dios y sus miserias…
Vosotros, deficientes creaciones, no podríais aceptar ni entender la verdad aunque os la metiera en el cerebro con un martillo y un clavo sucio de la sangre del crucificado.
Éste es mi sermón para todos los días de vuestra vida de crédulos, hasta vuestra muerte, necios.
Por mí como si usáis mi hoja dominical para limpiaros el culo.
Os mataré a todos, lo mataré todo.
Siempre sangriento: 666

ic666 firma
Iconoclasta

El árbol humano, una novela de Iconoclasta

Publicado: 16 abril, 2015 en Libros, Terror
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«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)

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