Lo bueno, lo único bueno del día y lo que asienta la libertad y el libre albedrío del ser humano, es la capacidad de optar por estrellar el despertador contra el suelo o tu cónyuge, o rascarse el aparato genital y levantarse para ir a trabajar.
El vello que queda entre las uñas es el testimonio de que se es humano y libre de mierda.
Libre albedrío
Publicado: 20 enero, 2014 en Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
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