Con estos ojos, mi gesto amable, mi belleza varonil (qué cabrón soy que cuanto más viejo, más guapo), mi barba blanca y el bigote rubio. Mi corte de pelo…
Tan hombre y tan erótico.
¿Y con este cuerpo y cara que me ha sido otorgado: por qué soy tan hijo puta?
Es que me parto el rabo de risa…
Tan guapo y tan cabrón
Publicado: 10 junio, 2014 en Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
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