En México hay negocios dirigidos por un espíritu musical, alegre y desenfadado.
Y así se pasan tooooodo el puto día atronando un vulgar e irritante reguetón.
Yo digo que les va a comprar su puta madre y que no entiendo como el vendedor puede dormir sobre el mostrador aunque esté borracho.
No voy a hacer función «snooze» de radio reloj. Y no voy a gritar.
Y no soy licenciado en filosofía para sordomudos.
No acabo de adivinar si hay pobreza por estupidez, o si la estupidez lleva a la pobreza.
Es un tema complicado, porque conozco verdaderos y verdaderas imbéciles con demasiada suerte y dinero.
Los leones dejaron de comer humanos, seguramente optaron por dietas menos venenosas.
Negocios reguetoneros
Publicado: 12 febrero, 2015 en Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
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