Archivos de la categoría ‘fotografía’

15056496_10211403478583700_1631155332650190298_n

Los tres estamos relajados, cada cual a un lado de una alambrada ridícula que podemos saltar cuando queramos.
No importa quien está dentro o quien fuera, es subjetivo.
Importa que nos oímos respirar, que nos observamos sin envidias ni frustraciones.
Importa que mañana nos encontraremos de nuevo. No puede hacer daño un asomo de optimismo.

.grandes-espacios-nov-2016-fuji

No entiendo, no puedo comprender como hay humanos que se sienten desamparados ante los grandes espacios. Como si tuvieran miedo al mismo cielo, a las llanuras y a las montañas.
Siempre he buscado los grandes espacios.
Los humanos llegan para pasar unas horas en libertad; pero después de un tiempo se agobian, deben retornar a sus cuatro paredes, bien cobijados.
Somos muy pocos los solitarios que cierran los ojos ante los grandes espacios y dejan que el frío viento de paz a un pensamiento ardiente.
Cuando me encuentro en espacios abiertos, es un pesar volver a la casa.
Soy muy primitivo, o he vivido demasiado tiempo en las granjas humanas, en las ciudades. Y en contra de lo establecido, en contra de todos esos afectos por el lugar donde siempre se ha vivido, he desarrollado una alergia emocional a los límites.
Mear en la tierra, los labios cortados por el frío, el calor agotador de una caminata…
No, no he nacido en el tiempo adecuado.
Ni en el lugar.

14976507_10211303596406708_7640536185149669211_o

Han llegado las nieves a las altas montañas. Y aunque lejos, al respirar profundo, los pulmones sienten la gélida hostilidad de la nieve.
Ese blanco suave es tramposo.
Ve con cuidado caminante, lo blanco puede ser tan letal como lo más oscuro.
De una forma u otra, la naturaleza pone a prueba los organismos que en ella viven y elimina los que no merecen semejante privilegio.
A los que han vivido demasiado según su ley.
Perfecto, me parece bien.
Vale la pena sacrificar vida por libertad.
Ya he paseado demasiado por calles y plazas reguladas por letreros y neones, por semáforos y vehículos que atropellaban mi libertad e inyectaban sangre negra en mi cerebro.
Mejor ser condenado por la naturaleza que por la mierda creada por los humanos.

sombras-y-hierros-nov-2016-iphone-def

Tranquiliza mirar por la ventana y encontrar toda esa decrepitud. El caos de sombras, hierros y cables que resalta un sol sesgado y cruel como una cuchilla separando uña y carne. Indiferente al dolor, a la humillación que ilumina y contrasta.
Mi pensamiento es como la fachada castigada, lleno de sombras y deterioros, de cables cruzados.
Cicatrices en las redes sinápticas.
Es un orgullo asomarse a la ventana y toparse con algo tan parecido a mi cerebro.
Porque he conseguido la misma decrepitud en mucho menos tiempo que el empleado por el planeta para arruinar la casa.
Soy un recordman de la decadencia.
Y luzco con los brazos en alto una copa oxidada con una sonrisa torcida.

valle-de-lagrimas

Alguien dijo poéticamente que la vida es un valle de lágrimas.
No es correcto, hay lágrimas; pero las lágrimas no son el problema.
El problema está cuando el valle se llena de hijos de puta, que son los catalizadores de la efusión lacrimógena.
Los valles por definición e idiosincrasia son bonitos y no son tristes.
Los idiotas son el problema number one del valle.
(Artículo extraído de la Iconopedia).
Creo firmemente en la precisión comunicativa, sea prosa, poesía o periodismo.
Es que ves algunos parajes y piensas: ¿Cuánto tardará un imbécil en llegar para joder la marrana?
Es precisa la reflexión y al mismo tiempo, jocosa. Así se escribe.
Mañana discutiremos de los que escriben «balle», en lugar de «valle». Que también provocan lágrimas de vergüenza y risa.

 

14883449_10211246761025859_4972573562170473594_o

Ella es indiferente a mí. Y yo indiferente a los de mi especie.

Vivimos y comemos sin importar a nadie. Sin necesidad de nadie por temor a la soledad.

El equilibrio es vivir independientemente de quien viva y quien muera.

No nos hemos saludado, las normas cívicas ahogan la libertad.

Y está bien, es correcto.

calabazas-oct-2016-fuji

Alguien debería hacer algo por la masacre de calabazas en esta fiesta cruenta de Halloween y sus muertos de mentira.
Muertos olvidados, que solo se recuerdan por orden folclórico-institucional como motivo de festividad en una hipocresía ya tan habitual, que pasa desapercibida para todo bicho viviente.
Pobrecillas, nacen entre todo ese caos, para luego ser destripadas y convertidas en máscaras ardientes.
¿Acaso os gustaría que os cortaran la cabeza, la vaciaran de ojos y cerebro y luego os metieran una vela dentro?
Stop al maltrato de las calabazas.
Son seres vivos que sienten, aunque retocen en el estiércol y otras impurezas.
Colabora donando 100 € con la ONG Calabazas Life para su protección y conservación.
O bien, apadrina una por 25 € al mes para que aprenda a leer, tener alimento y asistencia médica.
Mañana hablaremos de boniatos o camotes.
Y sobre todo, de las pobrecitas castañas.
Mierda… Estoy acabado…

14917289_10211210182471418_6436238711080691521_o
Es como un drama planetario que siempre me turba: la noche devora las montañas y siento la angustia de no saber si mañana estarán. Debería estar con ellas y cuidarlas, consolarlas cuando la noche las disuelve.
Que no les duela, es mi réquiem por ellas.

14882301_10211193179446353_680564140251505154_o

Un día dejaré de escribir y no pasará nada. Seguiréis viviendo.

No me intranquiliza, es esta manía mía de llenar el blanco con tinta.

 

 

14884585_10211185577696314_8840613517590125956_o
Antes de ocultarse, el Sol besa a su montaña más querida. La favorita de su inabarcable harén.
La besa hasta convertirla de oro.
Y si se presta atención, ella se estremece un poco vanidosa y caliente.
Maldita sea, estoy enfermo, siempre encuentro momentos y motivos para una erección.
Están locos los que escriben.