
Eso de comer la carne de Cristo…
Si Jesucristo tuviera coño sería una posibilidad.
No soy un ambiguo sexual.
Siempre que piso una rama en forma de cruz, me escuece el pie y me da por la teología.

Eso de comer la carne de Cristo…
Si Jesucristo tuviera coño sería una posibilidad.
No soy un ambiguo sexual.
Siempre que piso una rama en forma de cruz, me escuece el pie y me da por la teología.

No sé como decirlo suave y educadamente.
Es que tengo prisa, imagina que me muero y me quedo con este ansia durante todo el infierno o eternidad.
La cuestión es que me la pones dura.
La insoportable conjunción de tu rostro, tus palabras, tus tetas y tu coño dios, me provoca una dolorosa y viscosa erección.
Filamentos densos penden de mis dedos cuando me toco pensando en ti.
No sé si me explico. Si he sido suficientemente claro.
Y basta ya de prolegómenos, es tarde.

En principio era una máscara de rojos labios de mujer y ojos cercados por purpurina dorada. De piel blanca de geisha.
Pero toda esa delicadeza y sofisticación no cuadra con lo que sé de la vida.
Compré acrílica negra y reparé el error.
Ha perdido en belleza; pero la contundencia de la verdad me da paz.
La belleza maquilla la mentira.
No puedo engañarme a mí mismo, no en mi guarida.

Vista así la piedra, parece un simpático animalito extraterrestre de una peli barata de ciencia- ficción.
No hay nada como la imaginación y un buen porro para evadirse de la mediocridad nuestra de cada día.
También masturbarse es una buena forma de pasar los ratos aburridos; pero hay que diversificarse.
Y dios es una cantimplora.

Observan como trabajan unos obreros en el río y piensan en la suerte que tienen de no estar ahí abajo.
Y lo que es más importante: ellos lo harían mejor.
Hay uno que tiembla de ansiedad para que un obrero lo mire y darle un consejo.
Si tuvieran alas los ociosos, estarían sentados en un cable eléctrico cagando aburridos.
Los obreros que soportan a los mirones piensan como yo: ¡Qué grises y tristes seres los ociosos mirones!
Mentira, los obreros no tienen semejante habilidad y diversidad en el lenguaje. Yo sí. En realidad pensamos: «¿Qué cojones miran esos idiotas toda la puta mañana? No tendrán huevos de bajar aquí a trabajar.
Lo de «grises y tristes» es retórica para lucir mi innata habilidad narrativa y dar un toque de dramatismo a la vulgaridad que por sí sola, no tiene ni pizca de gracia.
Aparte de esto, me gusta follar, quede claro que no me limito a mirar.
Benditos sean los hijos de p… hijos de los hombres en este convulso orbe (más lirismo).
Bye.

Me gustaría saber que le debió pasar a algún imbécil para que martes y 13 (o viernes 13 en otros lugares), se instalara en el ignorante imaginario de la gente como día gafe, aciago.
Porque todos los días son una mierda y afortunadamente, para el equilibrio demográfico del sistema, hay embarazos, abortos, nacimientos, muertos y accidentes.
Porque el saber popular viene a decir que martes 13 es peor que cualquier otro día. O sea, que todos los días que no son martes y 13 son menos malos (necesito ser muy preciso porque hay mucha gente que no entendería este párrafo aunque lo leyera un millón de veces si supiera leer).
Estoy seguro de que el león bebe al lado de la gacela y le dice muy afable él «Parece que hoy no va a llover».
No nací ayer.
Es que el refranero y las tradiciones populares forman el ideario de la cobardía y la ignorancia ilustradas.
Martes o viernes 13, me la pelan.
Y el saber popular, me la chupa.

Yo sí me chupo el dedo; pero que nadie se engañe con psicologías de feria.
No evoco infancia, no hay ingenuidad en mí. Solo un deseo atroz, obsceno y sucio por meter mis manos y mi lengua en lo más profundo de sus muslos y obligarla a que me ahogue en ellos.
Pienso en ella y en su coño, no hay más lecturas.
Soy simple y brutal.

Hoy, festividad o diada (político-fervorosa-patriótica) de Cataluña, he huido de tanto payaso y como mi vida es tan surreal, he encontrado una casa de enanitos. No me puedo librar de este circo aburrido. Si no son payasos, son enanos.
No he mirado por la mini-ventana, por si acaso el enano se la está metiendo duro a la enana; ya que si se enfadan los debería aplastar; pero se oían mini-jadeos y mini-chapoteos obscenos.
Son enanos gitanos, el emplazamiento tan sórdido de la mini-casa, los mini-delata.
Qué extrañas son mis diadas…
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