Archivos de la categoría ‘Maldito romanticismo’
La belleza invencible
Publicado: 23 junio, 2016 en fotografía, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Naturaleza, flores, sol, amor, fuerza, foto, arte, Iconoclasta, Ultrajant, Pablo López Albadalejo,
Viejos animales
Publicado: 22 junio, 2016 en Conclusiones, fotografía, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

Los que vivimos sin sensación de pérdida de tiempo. No tenemos nada que hacer más que consumirnos.
Sin miedos, sin horarios, con la compañía ya inconsciente de la muerte.
No tengo nada que hacer, como el viejo caballo.
Tan solo morir libremente, sin nada que obedecer o cumplir.
Cuanto más cerca de la muerte, más libre soy.
Aristócratas
Publicado: 19 junio, 2016 en Conclusiones, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

Son los más consentidos, los atletas del mundo animal. Los Señores del Rayo.
Su majestuosidad carece de vanidad.
Es absolutamente innata y natural.
Los ecos de los muertos
Publicado: 16 junio, 2016 en fotografía, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:fotografía, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Realidades truncadas, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant,
Desapareciendo
Publicado: 13 junio, 2016 en Conclusiones, fotografía, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

El hijo se hace adulto y yo me desintegro lentamente en el tiempo, como si ya no tuviera razón de ser.
Los padres somos efímeros. El mío lo fue.
Y así observo a ese hombre desde las lejanas brumas de la desaparición.
Es su turno de juego y el mío de morir.
No hay drama, solo orgullo y una serena y melancólica constatación.
Un horizonte de libertad y amor
Publicado: 3 junio, 2016 en Amor cabrón, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:naturaleza, cielo, nubes, viento, amor, libertad, dolor, vida, melancolía, muerte, reflexiones, prosa dramática, Iconoclasta, Ultrajant, Pablo López Albadalejo,

No hay nadie que pueda estropear el momento diciendo que va a llover, que el cielo presagia muerte. Que hace viento…
Bendita la libertad de la soledad…
Cuando amenaza lluvia voy hacia las montañas, con psicótica ansiedad.
Cuando la gente se resguarda, yo emerjo.
Es el cielo que siempre soñé, es la fuerza que siempre quise sentir.
No ver un horizonte de tragedia ha sido la tristeza de cada día al despertar.
He estado a punto de no llegar; pero no le hice caso a nada ni a nadie.
Sigo el camino del dolor ignorándolo. La soledad es compañía y me lleva adentro de mí mismo, con cariño, con paciencia. Calmando mis náuseas por el vértigo de la vida que pasa doliente.
Y un fuerte viento me dice que todo está bien. Me hace sentir indómito, salvaje.
El viento que me forja, que me endurece.
Él serena toda mi frustración pasada, la melancolía de no haber nacido aquí, de llegar a este cielo cuando ya he gastado casi toda la vida.
Mis nubes grises y de un azul cobalto que parecen amenazar con aplastar a todos los seres que vivimos bajo ellas, me dan una libertad que se eleva por encima de las montañas.
Mis moléculas quisieran formar de ellas.
Las nubes tiran de mi piel para arrastrarme allá arriba.
Entrecierro los ojos ante el viento que refresca dolores y cansancios, como si me acariciara.
Y el viento se convierte en los lejanos besos de ella. Ella que me ve como si fuera un hombre completo. El aire es fresco como tienen que ser sus labios, dice que nos olvide el mundo durante los largos besos.
Sus palabras y el cielo denso y funesto. El decorado hermoso y preciso para un vida y una muerte.
Porque es un buen momento para morir con dignidad y amado.
Amando…
Antes de que estropee, por favor.
En el íntimo y solitario camino, el viento se torna ráfagas de amor que arrasan, que me arrancan de mi rostro todo lo que dolió, lo que duele y lo que dolerá. Lo que no gustó y lo que no gustará.
Cierro los ojos pensando en su boca y en las marcas de su biquini, en su culo… Y bajo las nubes que dejan ya caer gruesas gotas, tengo una erección salvaje y libre. Ella sonreiría y me besaría muy pegada a mí para sentir lo que provoca.
Yo sonrío al viento que es ella.
Ella desnuda.
Ella húmeda.
Ella pegada a mí.
No me he dado cuenta del tiempo y la distancia que he consumido y recorrido, estoy tan lejos que soy nube.
Ya nadie me distingue, soy de color azul cobalto para alguien que mire el horizonte.
Me basta con ese privilegio.
Ha valido la pena.
Ahora toca volver, para ello utilizaré medio cerebro para obligar a mis piernas a no quedarse bajo el cielo lo que me queda de vida.
La otra mitad del cerebro trabajará en combinar la palabras adecuadamente para intentar plasmar la belleza de la que soy víctima.
Soy víctima de ella, mi amor.
De las nubes y el viento, mi libertad, mi hombría.
Mi naturaleza salvaje tanto tiempo aplastada por los mediocres días se rebela y se expande, quiere ser vapor y trascender.
Mi muerte digna…
Nadie tendrá que incinerar mi cadáver, un rayo me desintegrará.

Iconoclasta
Foto de Iconoclasta.
Trozo de serpiente
Publicado: 30 mayo, 2016 en Conclusiones, fotografía, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

Unos instantes atrás, antes de que un tractor la rompiera, estaba viva. Su piel parece la del sueño; la muerte no tiene prisa por dejar su marca de obscena podredumbre.
Morir es tan habitual, que no comprendo cómo puede causar temor.
Irreconocible
Publicado: 23 mayo, 2016 en Absurdo, Conclusiones, fotografía, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

Ese tipo me mira con toda su vida grabada en la mirada.
Porque no soy lo que pienso, soy lo que queda después de todo.
No me hace gracia, es un tipo que me incomoda, la certeza de lo que no fue ni será, es un estigma en sus ojos.
Seguro que es un hijo de puta.
Trompetista en el limbo
Publicado: 21 mayo, 2016 en Absurdo, fotografía, Humor, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

A lo mejor no sabe que está muerto y toca para un limbo oscuro donde no hay nadie.
Tal vez, cuando tenía carne en los huesos, tocaba para un limbo de luz, donde tampoco había nadie.
Es un poco triste; pero elegimos y somos tenaces.


