Archivos de la categoría ‘Maldito romanticismo’

Árbol mutante

Publicado: 30 septiembre, 2015 en Absurdo, Conclusiones, Humor, Lecturas, Maldito romanticismo, Reflexiones
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Retorcido, mutado, canceroso, y aún así, frondoso.
Exhuberante.
O tal vez sea un árbol que ha parasitado un cadáver. Tal vez, en el tiempo de los árboles esté gestando un alien.
Tal vez el alien murió al reventar a su anfitrión.
Tal vez sea una castaña mutante.
Tal vez… Sería una buena idea dejar de escribir pendejadas.

El mundo como me gusta

Publicado: 29 septiembre, 2015 en Conclusiones, Humor, Lecturas, Maldito romanticismo, Reflexiones
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El frío prende en el pelaje y el ánimo de los seres humanos. Llega como una limpieza periódica y necesaria, largamente esperada.
A veces, pocas, el mundo es como me gusta: casi vacío.

El papel vivo

Publicado: 26 septiembre, 2015 en Lecturas, Maldito romanticismo, Manuscritos, Reflexiones
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El papel vivo

Cuando el papel queda escrito adquiere un sonido crujiente, un peso y un relieve que provocan adicción de acariciar su superficie y pasar las hojas sin leer siquiera. El pensamiento se ha hecho sólido. Se puede acariciar, rasgar y llevar al pecho o las labios.
Las palabras son la vida de la hoja de papel de un cuaderno tan usado…
La tinta es su sangre y la mano que escribe su corazón convulso.
Siempre convulso…
Luego un teclado y una edición evitará que esas hojas de papel nos dejen desnudos e indefensos.
Aunque no es fácil prostituir el papel una vez ha cobrado vida.

Un niño muerto

Publicado: 13 septiembre, 2015 en Absurdo, Conclusiones, Lecturas, Maldito romanticismo, Reflexiones
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He visto pasar por detrás de mis ojos a un chiquillo contento que corría sonriendo.
Era yo.
Y he sentido un escalofrío de locura y una pena infinita por ese niño que juega feliz sin saber que está muerto.
No tengo párpados tras los ojos, no he podido cerrarlos y obviar así la pena.
Lo he visto reír tanto tiempo, que he dudado.
Tal vez el muerto soy yo.
Las infames lágrimas en mis mejillas han confirmado que es el niño el muerto.
Y quisiera ir con él; pero he girado los ojos al exterior y he visto que es tarde, que no tengo ánimo para jugar con él.
He recogido una lágrima salada en la comisura de mis labios con la lengua y he dicho: «nunca exististe, pequeño».
Lo he oído llorar.
He aspirado el humo del cigarrillo, soy un hijo de puta.

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La brújula me sitúa y guía en un punto del mapa de una geografía que no conozco. Sirve para no preguntar a nadie donde se encuentra mi destino. El que yo trazo y el que nadie puede dictar ni aconsejar. Y sobre todo evita que camine en círculos y transitar por lugares, tiempos y emociones ya pasadas. Es fascinante ver girar su limbo y caminar sin la injerencia de nadie. Me guía hasta a la muerte en rumbos directos como disparos al corazón.
Solo soy longitud norte y latitud este.

Llorar no es bueno

Publicado: 9 septiembre, 2015 en Absurdo, Humor, Lecturas, Maldito romanticismo, Reflexiones
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Iconotrapecios

¡Shh… Calla! No le digas a nadie que lloras, que nadie te vea.
O dejarás de ser invencible.
No hagas caso de lo que dicen: llorar es bueno.
Una mierda.
Porque cuando empiezas a llorar no acabas nunca. Los fuertes lo hacen todo desproporcionado: su dolor es fuerte, su llanto, su risa, el amor y el odio.
Tú no puedes permitirte llorar o estarás acabado, nada detendrá el llanto.
Y eres fuerte sin reservas porque has aguantado años y años de una frustración que ha cargado directamente en tus hombros. El fracaso es ejercicio puro.
Eres el strong man of the year del puto año.
Solo puedes alardear de fuerza, nada más. No eres inteligente, no eres simpático, no eres nadie.
No lo estropees, no estropees más cosas.
Los hombres lloran, tú no.
Hay filos, drogas y las vías de un tren para evitar que se derrame eso que no quiero volver a nombrar.
¿Entendido? Sé hostil y brutal Nada más, no naciste para lucir sensibilidades de llantos.

Morir amado

Publicado: 6 septiembre, 2015 en Amor cabrón, Lecturas, Maldito romanticismo, Reflexiones
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Solo la certeza de saber que moriré antes que ella me da paz; pero es terrible morir y que te amen.
Dejar todo ese dolor en quien amas…
Es el dolor del dolor, lo sé…
Quisiera saber el momento de mi muerte, para conseguir que me odie.
Tienes la responsabilidad de proteger a quien amas.
Porque no estoy seguro de poder morir sabiendo que voy a dejarle ese dolor desgarrador que siento solo con tratar de imaginar la vida sin ella.

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En Realidades Truncadas.

No necesitas oír a nadie, porque lo que ahora importa está ahí.
El tiempo y el agua corriendo juntos, arrastrando vida y restos.
La naturaleza te hace sentir justo lo que precisas.

Ella no habla, te deja solo contigo mismo.
Solo y absolutamente autónomo para hacer lo que debes.

Y lo que debes hacer y lo que se ha hecho, se irá con el agua, irreparable e irreversiblemente.
Las lágrimas y las risas no le importan al río, el arrastra lo que sea, sin piedad, fríamente.

Me dicen las ramas de los árboles que nunca se debe pedir clemencia o perdón porque es cobardía. El arrepentimiento y la cobardía con indignidad se paga.

No hay vuelta atrás, es estúpido alegrarse o entristecerse de nada. Se trata de seguir cometiendo actos, los que quiera, los que deba.
Tiro la colilla al río, estoy de acuerdo.

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Romántica no fue, se conformó con ser brutal y masiva. Ni aún ahora, pintada con grafittis y suciedad pasa desapercibida su rudeza. Es casi animal.
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