bohemios
Se le achacan méritos y romanticismos exagerados y facilones a los que escriben, pintan o dicen algo ingenioso desde una bohemia comodidad. Desde un bienestar u holganza donde el sudor de la esclavitud laboral y su precariedad, no marca sus inspirados días.

Es fácil y poco meritorio ser intelectual y transgresor cuando eres un afortunado.

Soy adicto al combate, al dolor, la ira y el cansancio. Que se emborronen las palabras con el sudor y escupiendo rabia. O con los dedos mojados de un semen eyaculado con tristeza…

Y así sacar el in-genio de las venas de mis brazos.

De un pene inconsolable…

Bohemios y pensadores de vida fácil y resuelta…

Os enseñaré la verbigracia, el romanticismo y la irreverencia que contienen una gota de sudor y otra sangre. Y a falta de absenta, brindaré por toda la mierda de este mundo con un trago de agua turbia y recalentada.

Ebrio de agotamiento y rabia.

Narcotizado de frustraciones.

Bohemios y sabios de club…

No sabéis nada, ingenuos.

 

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Iconoclasta
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Un día dejaré de escribir y no pasará nada. Seguiréis viviendo.

No me intranquiliza, es esta manía mía de llenar el blanco con tinta.

 

 

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Imagen  —  Publicado: 29 octubre, 2016 en Absurdo, Conclusiones, Humor, Lecturas, Reflexiones
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la-manzana

Muerde la manzana, ansiada mía.
No te prometo sabiduría.
No habrá un conocimiento profundo.
Ni serás más hermosa.
No dormirás.
Muerde la manzana y que tus muslos tiemblen convulsos ante mi mano que los acaricia. Muérdela y perderás todo pudor a mi posesión ávida y feroz.
Muérdela para que tu alma sea mía y mi pene se haga enorme dentro de ti. Que te veas arrastrada a un placer demencial y grites narcotizada clavando de desesperación los dedos en tus pechos.
Soy un satanás que ama hasta lo más profundo de tu coño, que deja gotear su baba en él.
Soy una leche ardiendo que rezuma por nuestra cópula goteando la tierra lentamente desde tus nalgas.
No basta que me ames, quiero narcotizarte como nadie pudo imaginar.
Que sea yo lo único que exista en el universo y me tengas aprisionado en tu vagina hambrienta. Quiero estar clavado en ti, y que tu boca mame mis dedos mientras tu pelvis golpea con fuerza la mía.
Muerde la manzana, como si fuera mi rabo de glande empapado, viscoso… Y hazme daño, dame dolor para que me hunda contigo en lo más profundo de un deseo desintegrador.
Muérdela con tus dientes, besa la manzana en mi mano con los labios de tu coño inmenso.
Viaja conmigo al placer desatado, a la negación de todo lo que existe a nuestro alrededor.
Separa las piernas al morderla y ofrécete descarada como la puta más deseada.
Seré tu gusano, tu esclavo, tu polla cauterizante que tus labios sexuales lamerán hambrientos.
Muérdela y arráncame el puto corazón si así lo deseas.
Muérdela y el esclavo seré yo.
Soy un satanás goteando en tu boca, infame, impío.
Amándote hasta la desesperación.

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Antes de ocultarse, el Sol besa a su montaña más querida. La favorita de su inabarcable harén.
La besa hasta convertirla de oro.
Y si se presta atención, ella se estremece un poco vanidosa y caliente.
Maldita sea, estoy enfermo, siempre encuentro momentos y motivos para una erección.
Están locos los que escriben.

kety-pearl

En Telegramas de Iconoclasta.

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Porque no es lluvia lo que cae, es bendita soledad.

Cae en forma de caricia.

Casi con ternura…

Me hace entornar los ojos y ver un mundo difuso, sin bordes afilados que tanto me rasgan la piel y el alma si la tuviera.

Soledad pura y sensorial que es un goteo, un ritmo sordo que parece acompasar la respiración, los pasos y el rumor de las hojas muertas y vivas.

El que va por delante de mí, bien podría ser yo mismo en un futuro próximo.

Aunque hay tiempo de morir durante esos metros que quedan para el futuro.

Con una sonrisa franca y sinceramente, no me fío de vivir ese tiempo, esa distancia. Soy cómplice de la soledad en mi propia muerte, en mis propios actos delictivos, subversivos y obscenos.

Toda esta soledad que gotea sobre mí, es un réquiem sin tristeza, sin amenaza. Es un salmo tranquilo, un final relajante.

Como si me diluyera…

Cierro el paraguas, para que la soledad me cale y se me dobla el cuello a un lado en un placer.

Sigo vivo, no importa.

Siempre hay tiempo para morir.

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– Ya he llegado.
– ¿A dónde?
– No lo sé, simplemente me he detenido.
– ¿Es una metáfora por muerte?
– Tal vez. Las cosas y los seres mueren; pero yo aún escribo.
– ¿Volverás pronto?
– Es tarde para volver, es pronto para saber los cuándos. No nos esperan ni esperamos. No tengo prisa por afeitarme.
– Estamos muy alejados de todo. No podríamos volver aunque no fuera tarde. Haces caminos sin retorno, es malo.
– Está bien, volver es un error, es fracaso. Más de lo mismo.
– ¿Y ahora qué hacemos?
– Respirar.
– Eso lo hacemos siempre.
– Ojalá que no.
– Va a ser muy larga la vida si solo respiramos.
– Bueno, también hay dolor. Estaremos entretenidos. Ya queda poca vida y estamos en lo mejor.
– ¿Y cómo lo sabes?
– Nos hemos detenido, las cosas ocurren por alguna razón.
– Y por azar, y por injerencias, y por errores…
– Solo estás preocupado, las conciencias sois siempre un tanto cobardes, dubitativas. Relájate.
– Saca un cigarro, necesitamos fumar.
– Por fin has acertado.
– Fumar y respirar…
– Mucho mejor que el dolor y el agobio. Lo hacemos bien.
– Sí.
– Oye, eso que ha caído y ha quedado atrás ¿no era una pierna?
– No te pases de optimista. Sigue ahí la muy puta.
– Era sarcasmo. La podríamos tirar al río, que la piquen los patos y los peces.
– Tendremos que morir con ella, como aquel que dicen murió con su cruz. Somos vanidosos los dioses, siempre más que nadie. Más dolor, más llanto, más carcajadas, más sudor, amar a tumba abierta…
– No somos dioses, no existen.
– Yo también soy sarcástico.
– Huele a tierra mojada.
– Y las tumbas también.
– Tienes razón, estaremos entretenidos en este dónde al que hemos llegado.
– Bien.
– Bien.
– ¿Otro cigarro?
– Claro, no importa un cáncer más o menos.
– No me hagas reír.
– No puede hacer daño.

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pensandote

Pensándote mientras me harta, me cansa y me duele el mundo.
Pensándote aspiro el humo de un cigarro en un ejercicio de ingenuidad, creyendo que es tu alma y yo soy el diablo que te la ha arrebatado. Y por ello el humo da calor y paz a mi vieja sangre y mis pulmones antiguos.
Pensándote sueño en posibilidades que me arrancan de esta realidad sin misterios ni magia que inocula aburrimiento en mi organismo.
Pensándote caigo en una trascendental desdicha.
Soy un romántico fuera de tiempo. Soy tragedia pura.
Por ello, pensándote, me tranquilizo al saber que moriré mucho antes que tú. Soy un F-1 desesperado por llegar a una meta letal.
Y sonrío al apagar el cigarro, porque toda esta cadena de pensamientos ha tenido un final feliz: no es viable el mundo sin ti.

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¿Has visto qué fuerza tiene el planeta, amor? Es precioso…

Podría ser perfecto si bajo el paraguas estuvieras tú conmigo.

Te diría que lo que hacen las nubes con las montañas, lo hago con tu piel.

Mojarlas, rozarlas, acariciarlas…

Es tiempo de lluvia; sin embargo, amarte es intemporal. Ni la lluvia ni el sol pueden evitar que te quiera repentina y violentamente; como si hubieras nacido sorpresivamente ante mí.

Cautivándome como si fueras planeta.
Y debiera tener frío, pero la dulce melancolía es cálida.

Camino sin cuidado, pisando charcos, escuchando mi propia respiración reverberar contra la cúpula negra de un paraguas vacío sin ti.
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