
Los puentes existen con el fin de ser cruzados o saltar desde ellos.
Y seré muchas cosas; pero acróbata no.
Para una salida digna están los gases domésticos y el monóxido.
Por otra parte, es un bonito puente sobre un río, mejor cruzarlo.

Los puentes existen con el fin de ser cruzados o saltar desde ellos.
Y seré muchas cosas; pero acróbata no.
Para una salida digna están los gases domésticos y el monóxido.
Por otra parte, es un bonito puente sobre un río, mejor cruzarlo.

Feria de ganado lanar. Ripoll. Oct. 2015.
La novela es buena; pero la pregunta en sí es toda una genialidad. Dan ganas de comprarse la novela para leer el título dos veces o más al día.
Si miramos a ovejas reales, es muy difícil imaginarlas con un cable en el culo por el cual recargar sus baterías.
Las ovejas son tan estoicas… Es improbable que un androide pudiera acudir a esta indiferente bestia para cultivar sus inquietudes oníricas.
Philip K. Dick, el autor de la jocosa y amoral pregunta (y de paso de la novela de ciencia ficción) debía de pasar por una crisis existencialista donde el mundo que lo rodeaba y contenía, le sugería semejante interés.
El mundo comenzó a balar con aburrimiento en sus oídos y pensó en que si fueran eléctricas las dichosas ovejas podría desconectarlas y si fuera robot, desconectarse él también.
O algo así, no sé. Yo sueño con leones que con aburrimiento desgarran carótidas. Es otra forma de desconectar lo que no me gusta.
Tan cientifista y tan rústico el amigo Dick…
Es pura envidia, porque yo me encuentro en un medio rural y no he llegado a ese grado de sofisticación filosófica.
Me dan una rabia los ocurrentes…

Existe el pensamiento, existe el sueño y existe la esperanza.
El pensamiento es la lógica, el comportamiento que permite interactuar con otros seres de la sociedad para sacar el beneficio que uno busca o parte de él o algo que se le asemeje remotamente. El pensamiento puede ser efectivo o inútil.
Depende del grado de ambición, arribismo y envidia de cada individuo.
El sueño son las imágenes e ideas que el pensamiento no ha sabido tratar cuando dormimos, imágenes reales que han pasado desapercibidas se transforman en cosas absurdas, intensas, interesantes y capaces de hacerte despertar moralmente hecho mierda.
Las espera o esperanzas son imágenes que se forman durante la ejecución del pensamiento. En plena consciencia. Las esperanzas son resoluciones piadosas cuando el pensamiento espera una reacción ante algún acto que ha llevado a cabo. Es soñar despierto y hacer una partida de ajedrez con movimientos aleatorios y con prisa.
Y ahora que lo tenemos claro, vamos a cantar la canción del 5 con el padre Abraham y sus pitufos (esto es solo narcosis).

Con astucia le he robado a la montaña un trocito de su bosque.
Y lo he metido en una bola de cristal para calmar mi angustia cuando las paredes y el dolor me aplastan y me asfixian.
Soy un mago, un triste brujo que se conforma con ver pulsar la vida en un cristal templado por el calor de mis manos.
Soy como ese tronco mutilado que insiste en vivir anónimo y secreto.
¡Sh…! Silencio…
Soy el ladrón de la montaña y hay cosas que ella no necesita saber.
No puede hacer daño, es un robo venial.

Me han dicho muchas veces que soy inteligente.
Fantásticos amigos y familia que me quieren demasiado, no son parciales, solo buena gente que pretende consolarme de mí mismo.
Es mentira, es un engaño que rompo cada vez que puedo, porque cuando hurguen en mi cerebro más de diez minutos o tal vez menos, se darán cuenta que mi memoria es poco funcional y que las matemáticas provocan serias lesiones en mi tejido neuronal.
Solo soy voluntarioso, con ganas de aprender usando como buenamente puedo un cerebro demasiado pobre.
Siempre he prestado mucha atención por mi poca afortunada inteligencia. Y he adquirido conocimientos sobre la conducta del ser humano, cualquiera que sea su grado de idiocia.
Lo que he aprendido es que no hay genios, solo estulticia en una amplia gama de potencias, formas, colores y sonidos. Y que los idiotas suelen tener una suerte que no es tal, simplemente se congregan, hacen clubs donde se reúnen los iguales y ya se sabe que en el reino de los cielos, el tuerto rey.
O el ciego que más idioteces dice por segundo.
Sencillamente, de la misma forma que de pequeñitos se ponían uno al lado del otro para mear y competir quién hacia el arco más amplio, ahora lo mismo hacen al follar, aunque sea con la misma puta. La meten todos en el mismo sitio o todas se meten la misma tranca. De ahí lo peligroso de esta endogamia, la diversidad genética se va a la mierda.
Como soy voluntarioso, no me meto en esos selectos círculos y voy por libre, ya que tengo que optimizar mi cerebro continuamente ante su poca operatividad. Y eso requiere cierta disciplina y concentración: elegir muy bien con quien hablas y a quien envías a un planeta libre de oxígeno para que le hable a las frecuencias perdidas del universo.
Este voluntarioso método de gestión de mi mini-cerebro es aplicable a todos los grupos de idiotas de la sociedad, sean políticos, militares, empresarios, religiosos o filósofos.
Es tan eficaz como cosmopolita.
Porque la estupidez no conoce clases, razas, ni religiones.
Nada nuevo bajo el sol. Viajar te instruye quieras que no.
Gracias por lo de inteligente, mi gente, pero os aseguro que si tuviera un mínimo de inteligencia, estaría viviendo en otro planeta y en otra dimensión lejos de ésta.

¿Puedes siquiera imaginar el tormento de una vida sin fin? Si hubiera un dios, debería estar muy jodido.
Cansado de sí mismo.
Eso explicaría lo inescrutable de sus designios (paranoias).
No le rezaría a ningún dios porque no tengo tiempo que perder como él.
Y soy muy breve.
Naturaleza ésta que me obliga a ser cuidadoso si no quiero morir enseguida.
Así que mejor no pierdo el tiempo en ritos. Que a los dioses los aplaquen los crédulos.
Tengo cigarros que fumar y pizzas que devorar.
Claro que, si le dedico el sacrificio de un buen habano, no podría hacer daño. Y dada la vanidad de los dioses, igual me congracio con alguno.

El hielo se aferra a vosotras como una enfermedad y no os preocupa porque sois inmortales. No ser, no sentir hace posible la eternidad.
Y tú, viejo muro tapizado de musgo. Herido por los dedos secos de las raíces que se agotaron penetrando la tierra, saliendo por tus resquicios en busca de luz.
A ti tampoco te contagia la vida, eres tenaz en tu muerte longeva.
¿Qué habrán visto tus piedras a lo largo de tantos años para que rechaces la vida una y otra y otra vez?
Yo podría ser muro, lo dice el tuétano de mis huesos, podría pasar eras geológicas sin sentir.
Hay sílex entre mis huesos. Lo sé porque cuando miro tus piedras, quisiera encajar.
Shhh… Silencio.
Lo hice mal, nunca debí dejar de ser piedra, nunca debí permitir que el hielo se derritiera con el calor de la vida.
Porque ahora soy un pétreo lamento entre la vida de los árboles y la imbatible muerte de las piedras, de los muros…
No puedes negar la fuerza de mi pensamiento, muro; por muy muerto que estés, tu musgo y tus raíces se mueven imperceptiblemente con las frecuencia de mi frustrante demencia.
Soy un fantasma, un alma en pena en el limbo que hay entre las piedras y la vida, un fósil que no cuaja.
Pesa tanto vivir.
Yo fui piedra…
Piedad.

Iconoclasta

– ¿Y si te dijeran que toda la humanidad ha desaparecido y estás solo?
-Diría que ya estaba solo; pero ellos nunca lo supieron. Y que tendría suficiente tabaco para lo que me resta de vida.
– ¿Y ya está? ¿Tan sencillo?
-Créeme, no ha sido sencillo negar la existencia de ellos, todos. Hay años dolientes que escaman mis uñas. Lo digo con cansancio.
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