No se les puede decapitar sin que se derrame la sangre por el suelo. O salpique la ropa y zapatos.
Y ese hedor, cuando se acumulan más de tres cabezas, evoca el de un matadero de cerdos.
No entiendo cómo pudieron soportar tanta mierda en la cacareada Revolución Francesa.
La chusma siempre se ha sentido como cerdo en el barro cuando de espectáculos sangrientos se trata. Margaritas a los cerdos… Literal.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s