Archivos de la categoría ‘Citas’

Es una época tan intelectualmente decadente que, a cualquier cosa se le llama arte.
Y como toda decadencia, usa la palabra «arte» para justificar algo que no tiene ningún valor estético o plástico, escudándose en la mayoritaria falta de criterio de los usuarios de las redes sociales.
No se debe confundir una protesta social con arte. Una fotografía pixelada y sin interés alguno, la puede hace cualquiera en su teléfono. De hecho, las televisiones practican ese «arte» en multitud de reportajes cuando pixelan rostros de niños, policías o cualquier otra persona que sea «delicado» mostrar en público.
La protesta social me parece genial, sea o no cierta. Que cada cual se queje y cuestione lo que le pica; es la esencia de la libertad.

La tan cacareada obra de «presos políticos» que ha sido «censurada», es mera crítica y protesta social; sin ningún tipo de arte.
Hay que tener claro lo que es arte, lo que puede conmover la sensibilidad mediante la plástica para bien o para mal. Y en esa obra ha de haber una cualidad especial que la constituya en algo digno de exponerse.
Llamar arte a esta obra, es puro oportunismo y una falta de respeto para otros artistas que sí merecen exponer y son ninguneados durante toda su vida.

Crimen y castigo, de Dostoievski.
Delirante y tronchante descripción personal, habla Razumijin.

En Telegramas de Iconoclasta.

Amber Valletta

En Telegramas de Iconoclasta.

Hoja de Ruta o Plan

¿Por qué esa mierda de “hoja de ruta” y no “plan”? Putos eufemismos de bocas hipócritas e ignorantes. Temen que se asocie la palabra “plan” a una estrategia de ataque y defensa. Y como toda estrategia, puede ser traumática e invasiva; pero una hoja de ruta, no. Es absolutamente “pacífica” y “democrática”. Una “hoja de ruta” invita con su romanticismo pacífico a cerrar y adueñarse de un parlamento cantando un fúnebre himno de secta paternalista y elitista, supremacista y exclusiva.
No es lo mismo para los sectarios, decir u oír “plan” que “hoja de ruta”.
No entiendo cómo no se ofenden a sí mismos con su hipocresía.
La paranoia farisea que no cesa…

Nina Zilli

En Telegramas de Iconoclasta

Mensajería independentista catalana

¿De verdad que los medios de comunicación, políticos, politólogos y ciudadanos se creen y asumen el montaje sectario independentista catalán de los dichosos mensajes captados con una cámara de TV, como reales?
¿De verdad nadie es capaz de ver el teatro de la secta independentista catalana?
¿De verdad cree algún ingenuo que un fugitivo experto como cualquiera en el uso del teléfono va a exponer su pantalla con total claridad y durante el tiempo suficiente a las decenas de cámaras de periodistas que tiene a sus espaldas?
¿De verdad nadie piensa que cuando una secta no puede sobrevivir en un medio legal y democrático, llama al sentimiento de sus fanáticos con mensajes de sacrifico y martirio sufrido?
Si los mensajes que publicaron los medios de comunicación dijeran: “Deberían sacrificar a sus hijos para que Europa se dé cuenta del acoso al que nos vemos sometidos”, desde ayer habría una nueva ronda del famoso Día de los Inocentes del Nuevo Testamento.
Y los fanáticos de la secta, con gusto hubieran metido a sus hijos en una picadora de carne.
En definitiva, si Charles Manson hubiera cometido sus asesinatos llevando un teléfono multimedia, hoy día sería preso político a ojos de la chusma.
¿De verdad la ingenuidad y la decadencia de la población puede digerir tantas pastillas de mentiras con sabor a mierda y pensar que come chocolate?
Es tan obvio de una forma tan burda…
Claro, que cuando de fanatismos o sectarismos se trata, la sutilidad no es necesaria.
La violencia… Esa sí que deja las cosas en su sitio de una vez por todas y limpia la humanidad de cosas que no deben reproducirse.
Me refiero a un oportuno terremoto o cataclismo a falta de suficientes balas.

El graciosillo del anillo

Hay momentos que dan ganas de soltar una buena carcajada; pero como todo lo bueno, es breve.
Mi hijo observa mi anillo y recita con notable sarcasmo:
“Un anillo para gobernar Ripoll”.
Acto seguido toso por la risa, escupo el cigarrillo y pienso en lo graciosillo que es el chaval.
Sin embargo, ya ha puesto en marcha mi imaginación y me veo como un enano de pies peludos y orejas de punta.
Y me pregunto si esto es La Comarca.
Poco a poco, gracias a su jocoso comentario, me denigro inevitablemente.
Por fin, me hago invisible.

Mia Rose

En Telegramas de Iconoclasta.

Natassia Malthe

En Telegramas de Iconoclasta.