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Dicen que no se sabe a ciencia cierta el porqué de esta costumbre, como tampoco se sabe a qué se debe que los judíos se mutilen el pene. Yo lo sé y además no se trata de un gran misterio antropológico. Solo requiere saber uno en que mundo vive, quien ha vivido y quien vive.
La ablación del clítoris es anterior al islam y la circuncisión anterior al judaísmo.
Como lo es la envidia, la vanidad, la pereza, la indiferencia, la imbecilidad (lleva directamente a la ignorancia) y la cobardía.
Y como las religiones son oportunistas y se acogen a todo aquello que pueda causar represión, es natural que los sacerdotes de cualquier religión usaran estas mutilaciones como acto de fe y pureza.
En el caso de los judíos, la circuncisión es simple como una pelota: sin prepucio el glande se seca y tiene menos sensibilidad, con lo cual no perdían tanto tiempo violando y follando judías.
La higiene no es pretexto, yo tengo el pellejo y no se me cae la polla al suelo de podredumbre e infecciones, y eso que ya soy mayorcito.
Que luego la convirtieran en un símbolo religioso, es puro oportunismo de los sacerdotes, como ocurre hoy día en cualquier época del año.
En el caso de la ablación del clítoris hay mucha más cobardía, rencor y vergüenza. No hay que buscar oscuras razones si uno conoce a la humanidad. Si a una mujer se le roba el derecho a sentir placer, es porque los machos de esa sociedad no saben follar, o bien son precoces, muy precoces. Y torpes como la puta madre que los parió.
Es natural que quieran mutilar a sus mujeres, ya que éstas sacan más placer orinando que siendo penetradas por sus machos. Y las noticias corren que vuelan.
El miedo y la frustración llevaron a arrancar el placer a sus mujeres para que quedaran ignorantes de que sus machos eran incapaces de hacerlas gozar. Ésta es la razón y no la mierda de excusa de la «pureza en el matrimonio». Los idiotas son ellos, no yo.
En cuanto a la reproducción: también se reproducen los cerdos, nada que alabar. Dejar preñada a una mujer no requiere más que diez segundos en muchos casos.
Hay seres humanos de primera, segunda, tercera y cuarta calidad. Estos machos que obligan a la ablación de sus mujeres, son de cuarta (perfectamente sacrificables y agotan recursos del planeta para no aportar absolutamente nada más que una genética defectuosa).
Hay razas humanas que no deberían existir. Deberían haber ONGs encargadas de esterilizar los genitales de estas ratas humanas.
Vale la pena reseñar que el islam prohíbe esta mutilación, pero como de seres tarados (dignos de campos de concentración nazis) hay sobre todo en África, los musulmanes son los que más la practican.
En menor medida se hace en Europa, América, Australia y Asia.
Los alfaquíes tradicionales de algunas sectas islámicas que se pasan por su ineficaz pene la prohibición del islam, creen que es necesario destrozar y coser la vagina de sus mujeres para «reducir sus deseos sensuales excesivos».
Excusa perfectamente lógica dentro del rudimentario, cobarde e hipócrita pensamiento de estas bestias homínidas que tienen un pene que solo sirve para ser ordeñado y dejar hambrientas a sus mujeres. Las cuales se reirían de ellos en la aldea al verlos entrar cargados con unos monos para comer y prometiéndose con su vecina, que se montarían una buena tijera o tortilla a la mañana siguiente, cuando los machos salieran de caza de nuevo.
La ablación es producto de la vergüenza de una genética tarada, de la envidia y del miedo al ridículo. Los sacerdotes, gentuza con un poco más de inteligencia que la media, obtuvieron con ella una buena herramienta de represión para dar gusto a los deficientes mentales machos.
Así que eso de la tolerancia con otras culturas, que se la metan en el culo, porque llamar cultura a una piara de cerdos envidiosos y asesinos porque no saben follar, no es una cultura, es una basura que hay que limpiar.
No es una cuestión de racismo.
Culturalmente costaría decenas de años erradicar esa costumbre y mientras tanto, seguirían sufriendo y muriendo niñas a manos de las viejas cerdas curanderas que se dedican a esta mierda.
Requiere dejar que estos grupúsculos de seres de cuarta categoría se mueran ellos solitos de hambre y enfermedades o arrasar con algún arma química sus aldeas.
Porque de decenas en decenas de años, hay millones de niñas muriendo gracias a la hipocresía del respeto a la diversidad étnica, donde entran toda clase de bestias que poco tienen que aportar, y peor aún hacen peligrar la humanidad, ya que alguno de ellos podría pasar sus genes defectuosos a otros grupos étnicos. Cualquiera puede viajar en avión a precio low cost.
Y no merece más atención esto de la mutilación ni más razonamientos que solo permiten dar tiempo a que torturen y asesinen a más niñas.
Así que toda esa piara de inútiles de las organizaciones humanitarias y pro derechos humanos que agrupan a un montón de países, se pongan a trabajar de una puta vez y arrasen esa porquería de aldeas y ciudades y salven de una puta vez a las criaturas que sufren.
Y sobre todo, buen sexo y a esforzarse, que follar no es meterla y correrse si eres un poco inteligente.
(Más que nada para que tu santa no se ría de ti demasiado. Hay que echarle ganas, chavales).
Buen sexo.

Iconoclasta

Momias patéticas

Publicado: 2 octubre, 2008 en Conclusiones

Da pena ver restos tan antiguos, cadáveres y cultos que no encontraron nada más allá de la muerte.
Son tan frágiles las momias…
Frágiles y patéticas, porque entre sus restos, entre vendas y podredumbre están las muertas esperanzas intrincadas.
No necesitaron sus órganos tan celosamente guardados.
Vasos canopos… Cicateros ricachos guardando celosamente vuestras asaduras.
Todo fue una gran mentira creada por el miedo hacia la muerte, por ignorancias.
Y por una ambición desmedida.
Sed sinceros viejos muertos; queríais eternizar vuestra riqueza y vuestro poder.
Da un poco de pena al veros ahí, corruptos e inanimados. Muertas y vanas creencias cuyos ritos tanto tiempo y energía os llevó cumplir para nada.
Dan pena los vivos que aún creen que hubo magia en aquella farsa con la que moríais.
Nunca debieron engañarse los poderosos antiguos y pensar que la muerte era una esperanza, una puerta a otra vida.
Os prometieron que os recibiría Isis y vosotros, enfermos e ignorantes ambiciosos, lo creísteis.
La muerte es el fin e Isis y Osiris personajes de un cuento cándido e infantil.
Adiós viejas momias, no os contemplan los dioses, sólo nosotros, esclavos de nuestro tiempo, como vosotros lo fuisteis del vuestro aunque no os reconocierais como tales.
Sobrevalorados faraones y emperadores, no teníais magia, sólo inspirabais terror en los esclavos. Y una vez muertos, os lo robaron todo. Hasta vuestra alma polvorienta.
Patéticos payasos revestidos de yeso y oro.
Me embarga cierta sensación de tristeza verlos ahí presentes y corruptos tras tantos años. Ha habido tanto tiempo para que sus dioses los revivieran…
Isis la mentirosa, la resucitadora, os dejó plantados.
Y pensar que soy yo el que os mira, el que es testigo de vuestra corrupción y muerte eterna e irremisible. Soy la prueba viviente de que no hay dioses.
Seres como yo rompieron y saquearon vuestras tumbas, esparcieron vuestros secos cuerpos y derramaron vuestras vísceras, se llevaron vuestros tesoros. Rasgaron vuestras curtidas pieles.
Vanidosos muertos…
La prueba de vuestra muerte es que no os sentís humillados al estar expuestos a los ojos de todos nosotros. Si estuviera viva vuestra alma, os taparíais los rostros avergonzados.
Tantas tumbas pretenciosas creadas con sangre y piel esclava. Tanto esfuerzo por no dejar de ostentar vuestro poder.
Ahora soy un dios que os mira, soy el dios con el que creíais encontraros, os miro a través del cristal de la urna que os protege del polvo y la polilla, y pienso en todos esos años de espera.
Y aunque no tengáis ya ojos para mirar, ni piel para sentir; aunque vuestra vieja alma no sea más que una pátina mohosa adherida a vuestros huesos, miradme como un dios, porque a vuestros ojos lo soy.
Soy un dios creado por vuestra muerte, por vuestra ambición enfermiza de ser más que nadie. Yo, hijo de esclavos y parias. Soy el dios que os mira.
Que se ríe ante la guasa del destino.
Curioseo vuestras intimidades, os imagino creyendo las mil y una mentiras de una vida ultra-terrena y se me escapa la risa, al fin y al cabo los dioses son inmisericordes.
Es difícil mantener la pena hacia vosotros, enseguida se muta en risa y burla cuando pienso en vuestra vanidad. Narcisistas de la muerte…
Somos deliciosamente malvados e injustos los dioses. No nos rezasteis bastante.
Yo, un desgraciado sin un collar de oro con el que adornar mi cuello, siente pena y luego cierta emoción malvada, cierta malicia, al saber lo que fuisteis y en lo que no os habéis convertido. Vuestros fracasos y la poca pena que siento, os convierte en patéticos restos de ambición, miedo e ignorancia.
De la pena a la burla sólo hay un pensamiento. De la vanidad al ridículo una venda vieja y podrida.
Fuisteis maestros del engaño.
De una inocencia pueril.
Qué pena dais, mis patéticos muertos.
Yo os bendigo.
Yo soy vuestro Isis y Osiris; un esclavo…



Iconoclasta

El hombre es imbécil

Publicado: 18 septiembre, 2008 en Conclusiones