Posts etiquetados ‘cobardes’

Vacas y humanos

Ya no existen seres solitarios, se han extinguido.
Ahora los creadores, en realidad, son simples colectivos. Los “creadores” precisan de compañía y halagos. Justamente lo contrario de lo que significa crear.
El miedo a la soledad define a la humanidad de la misma forma que define a los rumiantes como especie.
Seres cobardes que no soportan una horas de soledad. Se ha convertido en vergüenza tomar a solas un café.
Se ha creado en la población una necesidad de constante comunicación, no dejar tiempo para la soledad. Y es que no existe nada tan peligroso para el poder como el individualismo.
Nadie disfruta de la soledad (no son representativos los escasos humanos que puedan disfrutar de ella), la cobardía y la vanidad se han convertido en forma de vida.
Hasta tal punto que mueren en grupos, en manada.
La humanidad ha sido dominada con espectáculos masivos cada vez más elaborados, llegó la televisión, luego internet, y por fin el golpe maestro: el teléfono móvil. La razón de sus vidas, la tabla de salvación de un intelecto pobre.
Las distancias se han acortado y las capacidades individuales de supervivencia, cultura y criterio, se han retraído hasta tal punto, que apenas hay diferencia entre las expresiones de los adolescentes y los adultos.
La manada se retroalimenta de emociones que no son suyas, porque es necesario tener amigos como sea, con total hipocresía.
Se identifican los seres entre ellos por miedo, por desesperación a caminar solos, sin que nadie los vea teclear mensajes.
Follan y se reproducen por una conveniencia de compañía. Porque ser un mediocre, es una mala compañía para uno mismo.
El amor ha retrocedido entre los idiotas como lo hace el mar al anochecer.
Los asesinatos, las desigualdades sociales y la pobreza se han convertido en temas que exponer en las redes sociales como escaparate para ser admirados; pero no saben lo que es una simple devaluación monetaria.
Ya no hay creación, porque en algo íntimo no hay nadie que presione el botón de “me gusta”.
Se acabaron las cartas escritas a mano íntimas y discretas, desde lugares lejanos.
Se han globalizado los idiotas, y ahora tienen todos la misma identidad, las mismas esperanzas y sueños, los mismos gustos, las mismas quejas…
Mientras se odia a los judíos por defenderse de los palestinos, se toman cervezas durante horas. A veces ni siquiera hablan. Los ves en grupo llevarse la botella a la boca, como las vacas comen forraje, en silencio y observar si la pantalla tiene un aviso de mensaje.
Se calientan porque no tienen otra cosa que decir, porque no les gusta discutir; es mejor estar de acuerdo en la ignorancia y el miedo. Y follan rápidos; porque al final, comen la misma mierda, son la misma cosa vacía y pretenden olvidarlo con un sexo aburrido, rápido y de aliento apestoso.
Los gobiernos y las grandes multinacionales han conseguido llevar a la manada humana justo al punto y momento que siempre han deseado.
Han convertido a la chusma en seres predecibles y sin opinión, de sexo fácil; como animales de granja.
Alimentados con mierda, chat y videos.
Se recrean en sí mismos pensando que son guapos e inteligentes, el celular es un espejo que no funciona bien y les lleva a sobrevalorarse.
Gentuza que se conforma con un “me gusta” que ponga a salvo su vanidad. Y que les tengan por autores de algo. Comparten la misma basura, de tal modo, que internet es una gran repetición de todos los tópicos y toda la ignorancia planetaria.
Al mirarse en el espejo todas las mañanas, no puedo explicarme como no se suicidan al ver lo que son. Imagino que la ignorancia alimenta una injustificada vanidad.
La tristeza de todas esas mentes debidamente acotadas, sus incapacidades para sostener criterios y su cobardía hacia la soledad se ven compensadas y consoladas con un zumbido en el bolsillo, un sonido que anuncia un chat de otro ser que come mierda como ellos en ese mismo instante, en un trabajo similar, y por ello precisa decir obviedades y banalidades que lo salven de la imbecilidad propia.
Perros que se lamen el culo el uno al otro.
Todo está controlado para que los más pobres y los ignorantes (no necesariamente pobres) hagan héroes de asesinos millonarios que son igual de mediocres y lerdos que ellos mismos; porque les da esperanza ver que un subnormal pueda ser millonario.
Me da vergüenza como hombre que suene mi teléfono en público, que alguien me vea teclear con expresiones idiotas ante la pantalla; tal y como yo los veo.
Mi libreta y mi bolígrafo salvan mi dignidad y me dan ese precioso tiempo en soledad necesario para reflexionar y concluir que ahora, el hombre como especie, solo se diferencia de las vacas y ovejas por una cuestión de peso y volumen. En lo demás, follan y piensan igual que esas bestias.
Esto está mal, cada día se hace más difícil encontrar seres humanos a los que no quemar.
Y no me puedo quejar, conozco unos pocos a los que admirar; pero moriremos y no quedará nada.
Cosa que me alegra, porque el hombre debería extinguirse cuanto antes como medida de dignidad y supervivencia del planeta.

567b9-ic6662bfirma
Iconoclasta

Una vez la verdad se presenta clara y rotunda, no hay forma de alguna de volver a imaginar la magia. Si alguna vez se creyó en ella, si alguna vez existió.
Solo hay un camino: vivir muy alejado de la verdad. A miles de kilómetros y en lo oscuro.
Donde no interfiera en nuestro pensamiento, en la imaginación. Y demostrar así que la podrida verdad no doblegará ni una sola de nuestras conexiones neuronales.
Ante la verdad se estampa el puño de la indiferencia y el absoluto desprecio, un rotundo directo a los sabios y los inteligentes que la exponen en un alarde pedante e irritante.
Una mierda a los valientes y concienciados defensores de la moral pública debidamente personalizada según sus hipócritas ideas de amistad, amor, cariño y respeto de mierda al planeta.
Cuando al fin tenemos el maldito privilegio de ver la verdad, ya solemos estar preparados para despreciarla. Tenemos el pleno convencimiento de que cualquier cosa que imaginamos es mucho mejor que la verdad.
Los que vemos la verdad, claro, porque la inmensa mayoría nada en mierda creyendo que es néctar de durazno.
Y solo ven la verdad unos pocos, los que no se creen una mierda el dichoso efecto mariposa: si sonríes, en otra parte del mundo comerán langosta y si le das un beso a tu hijo, en Tailandia un viejo se folla a una niña. Y donde hay una patada, en otro lugar hay un terremoto.
Aleteos de mierda…
Y esto es una verdad irrefutable.
Con la imaginación y sin ellos molestando, hacemos cosas más hermosas e intensas que la verdad, mucho menos podridas.
Dios es un efecto mariposa de una mentira clamada millones de veces hasta que los ignorantes la han convertido en un Jesucristo, un hombre de feria, que los drogadictos y locos creían ver caminar por el agua.
Porque la verdad solo sale de cerebros tarados, sin posibilidad de inventar, de imaginar.
La verdad es solo un subproducto de baja calidad de la envidia.
Como lo son sus leyes, su moral, sus tradiciones orales, mamadas de puta de boca podrida o escritas con palabras analfabetas, ininteligibles. De a cincuenta pesos la comida de polla.
La verdad es el excremento que pisamos sin darnos cuenta en la acera. La verdad es el reflejo de un humano maduro integrado en la sociedad que vive mediocremente y quiere que nadie lo supere y mira a su espalda y a los lados con nerviosismo, para que si aparece algo mejor que él, hundirlo en la basura. La verdad es un policía multando, un policía cobarde, un juez corrupto y un profesor que no sabe enseñar nada. La verdad es un padre que no gana dinero, un vago.
La verdad es la puta madre que le da de comer al cerdo y permite con ello que sus genes se reproduzcan.
Y así los sacerdotes, los políticos y los jueces, se convierten en portadores de la verdad que ilustra a los cerebros más elementales.
La verdad es la cobardía a la muerte, y el aferrarse como un piojo a la vida y seguir jodiendo a los demás. La verdad es la cobardía del tiempo y aquellos que quieren volver a edades que no les corresponden, que ya vivieron. Cobardes, cobardes, cobardes… Retrasados mentales.
El mundo está tan lleno de verdad, como subnormal es la especie humana que no sabe escribir dos palabras correctamente en su propio idioma.
La verdad es un analfabetismo institucionalizado que pasa de abuelos a padres, de padres a hijos y de hijos a bastardos que lo son todos.
La verdad es un muerto de hambre que folla a su mujer para que tenga otro niño que mamar de su teta seca. Es un padre del hambre, un animal sin cerebro. La verdad es que no está muerto y es triste que el padre hambruna, siga follándose a su negra para demostrar que tiene leche en los huevos.
La verdad es que los misioneros son buena gente, y de tan buenos, no dejan morir a los que debieran.
La verdad, es que mi cerebro es poderoso, y no se contaminará jamás con la verdad, nunca lo hizo, nunca lo hará.
Espero a la muerte fumando un cigarro relajadamente y cagándome en el dios de todos ellos.
Estáis podridos, yo os maldigo y que vuestra verdad os pudra la sangre en las venas.
La verdad es mi mano en mis cojones.

 


Iconoclasta

Dicen que no se sabe a ciencia cierta el porqué de esta costumbre, como tampoco se sabe a qué se debe que los judíos se mutilen el pene. Yo lo sé y además no se trata de un gran misterio antropológico. Solo requiere saber uno en que mundo vive, quien ha vivido y quien vive.
La ablación del clítoris es anterior al islam y la circuncisión anterior al judaísmo.
Como lo es la envidia, la vanidad, la pereza, la indiferencia, la imbecilidad (lleva directamente a la ignorancia) y la cobardía.
Y como las religiones son oportunistas y se acogen a todo aquello que pueda causar represión, es natural que los sacerdotes de cualquier religión usaran estas mutilaciones como acto de fe y pureza.
En el caso de los judíos, la circuncisión es simple como una pelota: sin prepucio el glande se seca y tiene menos sensibilidad, con lo cual no perdían tanto tiempo violando y follando judías.
La higiene no es pretexto, yo tengo el pellejo y no se me cae la polla al suelo de podredumbre e infecciones, y eso que ya soy mayorcito.
Que luego la convirtieran en un símbolo religioso, es puro oportunismo de los sacerdotes, como ocurre hoy día en cualquier época del año.
En el caso de la ablación del clítoris hay mucha más cobardía, rencor y vergüenza. No hay que buscar oscuras razones si uno conoce a la humanidad. Si a una mujer se le roba el derecho a sentir placer, es porque los machos de esa sociedad no saben follar, o bien son precoces, muy precoces. Y torpes como la puta madre que los parió.
Es natural que quieran mutilar a sus mujeres, ya que éstas sacan más placer orinando que siendo penetradas por sus machos. Y las noticias corren que vuelan.
El miedo y la frustración llevaron a arrancar el placer a sus mujeres para que quedaran ignorantes de que sus machos eran incapaces de hacerlas gozar. Ésta es la razón y no la mierda de excusa de la “pureza en el matrimonio”. Los idiotas son ellos, no yo.
En cuanto a la reproducción: también se reproducen los cerdos, nada que alabar. Dejar preñada a una mujer no requiere más que diez segundos en muchos casos.
Hay seres humanos de primera, segunda, tercera y cuarta calidad. Estos machos que obligan a la ablación de sus mujeres, son de cuarta (perfectamente sacrificables y agotan recursos del planeta para no aportar absolutamente nada más que una genética defectuosa).
Hay razas humanas que no deberían existir. Deberían haber ONGs encargadas de esterilizar los genitales de estas ratas humanas.
Vale la pena reseñar que el islam prohíbe esta mutilación, pero como de seres tarados (dignos de campos de concentración nazis) hay sobre todo en África, los musulmanes son los que más la practican.
En menor medida se hace en Europa, América, Australia y Asia.
Los alfaquíes tradicionales de algunas sectas islámicas que se pasan por su ineficaz pene la prohibición del islam, creen que es necesario destrozar y coser la vagina de sus mujeres para “reducir sus deseos sensuales excesivos”.
Excusa perfectamente lógica dentro del rudimentario, cobarde e hipócrita pensamiento de estas bestias homínidas que tienen un pene que solo sirve para ser ordeñado y dejar hambrientas a sus mujeres. Las cuales se reirían de ellos en la aldea al verlos entrar cargados con unos monos para comer y prometiéndose con su vecina, que se montarían una buena tijera o tortilla a la mañana siguiente, cuando los machos salieran de caza de nuevo.
La ablación es producto de la vergüenza de una genética tarada, de la envidia y del miedo al ridículo. Los sacerdotes, gentuza con un poco más de inteligencia que la media, obtuvieron con ella una buena herramienta de represión para dar gusto a los deficientes mentales machos.
Así que eso de la tolerancia con otras culturas, que se la metan en el culo, porque llamar cultura a una piara de cerdos envidiosos y asesinos porque no saben follar, no es una cultura, es una basura que hay que limpiar.
No es una cuestión de racismo.
Culturalmente costaría decenas de años erradicar esa costumbre y mientras tanto, seguirían sufriendo y muriendo niñas a manos de las viejas cerdas curanderas que se dedican a esta mierda.
Requiere dejar que estos grupúsculos de seres de cuarta categoría se mueran ellos solitos de hambre y enfermedades o arrasar con algún arma química sus aldeas.
Porque de decenas en decenas de años, hay millones de niñas muriendo gracias a la hipocresía del respeto a la diversidad étnica, donde entran toda clase de bestias que poco tienen que aportar, y peor aún hacen peligrar la humanidad, ya que alguno de ellos podría pasar sus genes defectuosos a otros grupos étnicos. Cualquiera puede viajar en avión a precio low cost.
Y no merece más atención esto de la mutilación ni más razonamientos que solo permiten dar tiempo a que torturen y asesinen a más niñas.
Así que toda esa piara de inútiles de las organizaciones humanitarias y pro derechos humanos que agrupan a un montón de países, se pongan a trabajar de una puta vez y arrasen esa porquería de aldeas y ciudades y salven de una puta vez a las criaturas que sufren.
Y sobre todo, buen sexo y a esforzarse, que follar no es meterla y correrse si eres un poco inteligente.
(Más que nada para que tu santa no se ría de ti demasiado. Hay que echarle ganas, chavales).
Buen sexo.

Iconoclasta

Mercé Rodoreda dijo y dijo mal (con buena intención):

“El hombre de hoy no es heroico. Le basta con sentirse poderoso”.

Es un error, los escritores llevados por el romanticismo y un exceso de filantropía cargada con sobredosis de psicología de salón, se equivocan muchísimo. Hay que desconfiar de esa idealización.

En este caso, el error se encuentra en: “el hombre de hoy”. La segunda afirmación de la escritora, es totalmente verdadera, y por supuesto se cumple en toda época.

El hombre como especie, como humano sea macho o hembra; jamás ha sido heroico, en ninguna época.

Han existido y existen héroes. Yo mismo soy uno; pero eso no incluye a la especie humana.

Los héroes tienen nombre, identidad propia y méritos exclusivos, personales e intransferibles. A la chusma no se le puede dar el mérito de los individuos éticos y valientes que existieron en otro tiempo, o sus contemporáneos.

Es un error romántico, sin malas intenciones; pero me molesta que mi forma de ser le dé puntos extras a la humanidad aborregada, cobarde, servil, conformista y envidiosa.

Nacen escasos individuos con inteligencia y habilidad; que no usurpen los mediocres sus méritos. La humanidad solo avanza con una buena vara azotando sus lomos.

La genialidad (y por tanto heroísmo) es producto del individualismo y se pudre entre la mente del hormiguero. El trabajo en equipo mata a la creación.

Edison descubrió la lámpara eléctrica, y Einstein sentó las leyes de la relatividad. No lo hizo la humanidad. Que nadie se sobrevalore de una forma tan pueril e infantil.

La humanidad es una piara de cerdos que hociquean gruñendo cansinos buscando trufas sin acabar de encontrarlas, hasta que viene alguien inteligente y se las pones en el hocico.

Si la humanidad se adjudica los grandes logros y descubrimientos, se adjudica de igual forma que es asesina como Hitler, Mussolini, Franco, Pinochet, Stalin, Idi Amín…

La Capilla Sixtina tiene un autor exclusivo que nada tiene que ver con la humanidad.

La población es una masa de tarados hipócritas que no saben ni hacerse una paja con una película pornográfica.

El hombre no pisó la luna, lo hizo un astronauta, un tal Armstrong.

La chusma no es valiente y mucho menos heroica.

El heroísmo, la especie humana, lo tiene tan metido en el culo que necesita el espéculo y unos buenos fórceps para sacarlo de sus intestinos.

En cambio, que se crean poderosos sí es cierto. Los hay que lo son, que nacieron para engañar, para ser profetas y vivir sin trabajar, presidir países y dictar sentencias, para escribir estupideces de conformismo y felicidad que hasta los perros saben. Esos los hay. No son inteligentes, el azar trata bien a los idiotas.

Los humanos básicos y sin ápice de creatividad o inteligencia son los que se sienten orgullosos cantando sus himnos de mierda y besando sus apestosas banderas. Firmes, con la mano en el pecho, o mirando a un cielo lleno de divinos engaños. Sumisos; pero pegando a su mujer y a sus hijo porque no tienen suficiente inteligencia ni habilidad para salir de la miseria. Su propia mierda los frustra. Son los que sacan la lengua para escribir dos palabras sencillas con un lápiz roído y sudan por ello. Eternizando con sus genes la estupidez y el borreguismo.

Y estos seres que jamás serán valientes, que solo se alimentan, follan, envidian y dicen que han ganado un partido deportivo con un vaso de cerveza en la mano. Además de idiotas, son falsos hasta el asco. Dicen ser los mejores; pero su esfuerzo se limita a levantar una cerveza, a no saber escribir, ni expresarse y a criar a sus hijos entre el infecto reguetón y comida barata que los hace a todos más profundamente vacunos.

Eso ocurre hoy día, siglos atrás simplemente comían y dormían encima de sus propios excrementos.

El hombre siempre se ha sentido poderoso; pero no lo será nunca, solo algunos privilegiados por la suerte consiguen canibalizar a otros. Como las garrapatas en las orejas del perro.

El hombre común y los otros, lo que están por encima de los obreros, se conforman con tejer un edredón de vistosos colores relleno con excrementos para sus hijos. Sin heroísmo.

Poderoso es el que hace lo que quiere y necesita, sin tener en cuenta leyes y costumbres, olvidándose de tradiciones y con una única fe: creer en si mismo. Poderoso es el que consigue algo sin ser parásito. Y de estos poderosos, tal vez haya uno o dos por cada cien millones de habitantes.

El heroísmo es solo una virtud con la que nacen muy pocos o ninguno en cada generación. Poderosos, son en esta sociedad las tenias que gobiernan y dictan leyes, los tumores que regalan paraíso e infierno.

Es todo tan sencillo y superficial, que da asco.

La inteligencia de los mediocres solo sirve para sumar y memorizar toda la basura que les enseñan y por fin acatan. El héroe no memoriza, siente, presiente y se mueve por canales no previstos.

El 95 % de la población no conoce sus propias reglas ortográficas, escriben con precariedad y por la misma razón sus lecturas son erróneas, basadas en su propia ignorancia.

De ahí es imposible que puedan salir héroes, porque esa masa inculta, es la que elegirá a su amo para que le enseñe donde mear o como y cuando se ha de follar a su mujer y tener hijos.

Los héroes no son cien palurdos tartamudos y con menos intelecto que una mosca, que en tiempos de guerra dan su vida por algo que no entienden y sus amos les han de colocar un trapo de colores delante de las narices para que actúen como ellos quieren.

El heroísmo requiere voluntad y raciocinio, no es extraño ver vomitar a un héroe ante un presidente o una bandera.

Y para evitar mamar los genitales de los gobernantes, no hace falta ir a una universidad para obtener algo de ética y cultura. Se requiere una genética muy distinta a la humana.

El héroe no acepta que le digan lo que tiene que hacer, es libre y lo sabe todo. Es natural en él.

Nunca ha sido heroica la raza humana, Sra. Mercé Rodoreda.

Se lo asegura un héroe.

Buen sexo.

Iconoclasta

Safe Creative #1207091942779