El amor son todos esos frágiles filamentos que resisten el frío que congela el corazón con las distancias y el calor que hace hervir con el beso la sangre en los labios. Sutiles caricias blancas que, sin embargo, se deshacen con un gemido suave cuando nadie les dice que son deseadas. Lo que el planeta no puede, lo consigue un mal silencio, una mala palabra… A veces siento una pena suave, de algo que se diluye, un agua en las venas…
Hace frío, hace viento, lloverá, tal vez nevará. Me gotea la nariz y los pliegues de un par de dedos de la mano se han abierto dolorosamente. Observo el horizonte a través de las frías lágrimas que provoca el viento. No es un buen día para el romanticismo, se impone protección y cobijo. Aún así, me basta con leer tus palabras y mirarte para que de repente haga un calor del carajo. No sé si es mi mente prendida de ti o es que tienes el poder de producir severas variaciones climatológicas. Entiéndeme, cielo, caliente me pones siempre; pero sudar aquí y ahora… Tal vez esté un poco susceptible por amarte; pero… La culpa del cambio climático es tuya, bella odiada. ¡Shh…! No se lo diré a nadie.
Me pregunto cómo ha llegado la humanidad a ser tan abundante. Porque la naturaleza está plena de piezas pequeñas, los niños deberían haber muerto, muchos… Me pregunto hasta qué pornográfico límite institucional los gobiernos demócratas y tiranos están dispuestos a crear miedo en sus reses humanas y votantes. Llevarlas a tal estado de temor y desconfianza en sí mismos, que la chusma acepte sus abusos y el dinero que nos roban día a día, a cambio de protección contra las piezas pequeñas. O a los climas apocalípticos que son el pretexto para hacer más pobre a la chusma con sanciones usureras respaldadas por un repugnante populismo. Porque el dinero no se crea ni se transforma, se roba a los cobardes y a los que desconocen el concepto de sentido común, valor, esfuerzo y amor propio. Mierda… Deberían anunciar en las montañas el peligro de las piezas pequeñas. Se me agota el humor y pienso con serena crueldad en seres humanos, el napalm y la combustión de los cuerpos.
El invierno deshojado descubre sin escrúpulos el hostil caos de la tierra, delatando a un mal creador, juzgándolo inepto e indolente. No hay caminos de baldosas amarillas, solo tierra helada embarrada de mierda y cadáveres.
Solo soy un borrón de tinta abrasado por un exceso de luz. Soy oscuridad delatada traicioneramente por un dios que no tiene otro pasatiempo más que, deslumbrarme, prestarme demasiada atención para lo intrascendente que soy. Dios está aburrido y yo acabaré ciego y luego transparente por tanta luz de mierda.
Podría ser el castillo de Frankenstein; pero solo es el vulgar campanario de un monasterio, nada más alejado de la imaginación. Los cuentos son más apasionantes que la mediocre realidad. Es la razón de la creación del vampiro, el hombre lobo, el jovencito Frankenstein e incluso Snoopy.
Sigue el invierno indiferente a fiestas y otros actos sociales. A nacimientos y muertes. Es magnífica su indiferencia, su estoicismo y sus gélidas atmósferas nebulosas. Su fuerza enfriadora que arrincona al sol sangrando contra las cuerdas… Para ser perfecto le falta incinerar a quien se lo merece y no dar templanza a todos esos asquerosos.
No nací ayer. ¿Qué cojones dice la noticia de que acaba de nacer este partido? Este partido fascista (Renaixença Nacional Catalana), nació de los mismos cojones de los monseñores Mas y Puigdemont cuando soltaron sus primeros lloriqueos pacíficos para quedarse con Cataluña para ellos solitos (y los ilustres empresarios catalano-ambiciosos que les pagan para ello). Estos fachas, están tan cerca de Milosevic, que si dan un paso más a la derecha, los nacionalizan búlgaros con honores. A ver si aún hay lelos que ignoran que cualquier nacionalismo es supremacista, racista y dictatorial y violento. Sobre todo para aquellos que no tengan un rancio apellido con aparatosa y rural fonética catalana. Cataluña es la región europea más represiva y la que roba más dinero con impuestos al obrero. Si en el sur de España hay “señoritos”, en el norte también los hay. Son la imagen perfecta para en una enciclopedia, ilustrar las voces: franquismo, usura y racismo. Los de Renaixença son aquellos que cagan leyendo una exquisita y pacífica (cómo no) traducción pompeu-fabriana del Mein Kampf. Putos fascismos repugnantes. Moraleja: el poder de los imbéciles siempre será superior al de los cultos o listos, porque de subnormales siempre hay más (para votar y gobernar). Siempre se impondrá la cantidad a la calidad, el ser humano es mezquino hasta la náusea; donde quiera que crea que es su patria de mierda.
No sé… A veces uno se cansa y pretende escapar, sin pretenderlo, de tanta tecnología. Y da cuerda a la caja de música. Es inevitable sentir cierta ternura por ese Mozart de resina que toca orgulloso (¿sabe que está muerto?) y su melodía mecánica de La flauta mágica. Y le das cuerda otra vez, para que se sienta bien el músico que tan generosamente toca para ti. Cuando por fin y lentamente se detiene parece que el mundo queda suspendido en un suspiro de silencio. Bravo, Maestro.
Me gusta sentir un frío paralizante y llegar ansioso a casa para refugiarme en tu calidez, en la húmeda y cálida viscosidad de tu coño. De tus muslos teológicos. No soy más que un patético aventurero que llega por fin al centro del mundo, tú; sorteando los riesgos y las indignidades de la mediocridad. Cansado y helado. En invierno es absurdo pensar en el calor; pero cuando llegue el verano (si sobrevivo a la congelación), me dirigiré a casa con la obscena intención de meterme en ti y que las pieles brillen empapadas de sudor. Amantes radiando un amor atómico… Tengo una forma concreta de amarte para cada estación. Para follarte… No es estrategia, amor. Surge espontáneo de pensarte una y otra y otra y otra vez. Eres mi carnal plegaria para sobrevivir al hastío vital.