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Si como yo, tienes suficiente tiempo que perder en estupideces; al observar la sucia balsa de un campo parece que ves medusas latiendo en una especie de caldo primigenio, esperando absorber tu alma para formar una conciencia genocida.
Incluso pasaría por la placenta de algún parásito extraterrestre.
Estoy seguro de que si meto la mano en ese agua ignominiosa, seré clonado y luego mi alter ego se dedicará a comer vísceras aún calientes de seres humanos desollados.
Todas esas cosas tan coloridas que alertan de la toxicidad no importan; porque llega el labriego o pastor, mete la mano y se refresca la cara sin ningún pudor.
Y además dirá que es de lo más sano con los mocos radiactivos adheridos a sus cejas y colgando de las orejas.
¡Ah, la gente del campo y su ingenuidad!
Seguro que hacen ricos cocidos con ese agua tan proteínica; los tradicionales, los de toda la vida.
A veces es todo tan absurdo, que no sé si soy yo, o soy el personaje de una mala película de ciencia ficción.

¿Le está pidiendo ayuda el joven pino vencido por el viento? Como si le pidiera a su compañero que no lo deje caer y morir. Que todo se arreglará…

Nunca es buen momento para morir.

Para nadie.

Hay lugares, como los bosques, en los que la vida está tan abigarrada que, no hay espacio para morir.

Y pienso el día en el que la muchedumbre humana sea tan densa que los cadáveres se mantengan derechos. Llevados, arrastrados por la apestosa masa humana con absoluta indiferencia.

Es mentira: sí que hay buenos momentos para morir. Éste es uno que me gusta.

Me subo con cierta urgencia en la bici, quiero alejarme de ese drama. Me perturba más de lo que quisiera mi cochina imaginación.

Y aun así, es una hermosa tragedia.

Existe el viento, lo sé, lo he experimentado; pero dios no.
Nein, nada, cero, niente, nasti de plasti…
Porque si existiera, me habría ayudado cuando el cochino viento me estaba jodiendo: bien apoyando su sacro dedo índice en mis riñones para empujarme, bien cambiando la dirección del viento, que me soplara en el culo en lugar del pecho.
Una subida en bicicleta, con fuerte viento de cara, se convierte en dos subidas. Eso lo saben hasta los cerdos ignorantes que, escriben tuits de cuatro palabras para nada cada día.
Me ha costado veinte minutos más de mi vida llegar al final de la ruta.
He llegado con la boca llena de espumarajos, cual brioso corcel jodido por su jinete que va tan fresco y relajado en la silla. Hijo puta…
He blasfemado hasta quedarme afónico; pero dios no se ha manifestado.
El único que ha aparecido es el diablo, que me ha ofrecido dar un par de grados más de calor al viento helado a cambio de que le besara el culo.
Le he dicho que no soy maricón y he continuado mi puta marcha.
Que jodan a los divinos, a los malditos y al asqueroso y voluble planeta de mierda.

Que si llueve, que si el frío, que si el calor, que si nieva…
Me asomo a la ventana y, a menos que corran ríos de lava afuera, no me quedo en casa.
No pueden hacerme nada que no me hayan hecho ya.
Por otra parte, si dios existiera, tampoco le tendría miedo.
Los quejicosos mueren en su casa y sus gatos se alimentan de sus cadáveres.

A veces es perfecto el decorado. Tanto espacio libre de humanos…
Son breves momentos de soledad, ergo libertad.
O tal vez, espejismos nacidos de mamar tanta mediocridad, de un ansia atávica de verlo todo vacío.
¿Y si los he borrado a todos y no me acuerdo?
Da igual si estoy loco, lo que importa es que creo que ocurrió y yo formaba parte de toda esa inexistencia.

Hay quien precisa en determinados momentos sentir el arte íntimamente.
No es mi caso, yo estoy en él. En algún lugar de este santuario estoy yo.
Formo parte de una magna obra.
Soy afortunado; si me lo merezco o no es algo que no considero, no importa.
Mi vanidad luce diosa.

Como soy de naturaleza optimista, en unos primeros cigarros, pensaba que el bicho estaba muerto.

En el undécimo cigarro, resultó que estaba vivo y durmiente.

¿O tal vez resucitó?

«Una mujer con su hijo viaja en un autobús nocturno lleno de hombres en el paseo de la Zona Franca»

Ni en mis peores pesadillas: ¿Son hombres lobo o es que la madre lleva en brazos al anticristo?
Un autobús repleto de miradas feroces. El mal en estado puro.
Me cago de miedo con solo ver la foto.
¡Me podría pasar a mí!
Por dios y por la virgen…
¡Ah, el amarillismo, populismo, ignorancia y estupidez!
La prensa (el instrumento del dinero y la política) vela para que la hipocresía, el paternalismo barato y la ignorancia de los políticos, se extienda entre los cerebros de la chusma (ciudadanía en general) ávida de morbo, a falta (como es habitual) de cualquier interés o desarrollo intelectual.

Coge una piedra y métela en el bolsillo, dale calor.

Si eres crédulo, estás de acuerdo con que es un trozo de dios o su cadáver.
Busca un templo, siéntate con el cadáver de dios en tu puño.
Si esperas más de cinco minutos para que la piedra cobre vida, busca un psiquiatra o toma veneno, no puede ser peor: tienes el cerebro podrido.

Solo se ama lo que se conoce íntimamente. Porque para amar a mis semejantes indiscriminadamente, dicen que hubo un tal Jesucristo y algunos mesías por el estilo.
No soy un ambicioso de mierda.
Amo a un solo ser y quiero a unos pocos, el resto de millones de seres no me importan en absoluto; ni siquiera considero su existencia habitualmente. Mi pensamiento se extiende a muy pocos seres y rechaza toda otra injerencia que es pérdida de tiempo.
Yo no busco ni trabajo o vivo por un futuro mejor, no me importa lo que ocurra cuando esté muerto.
Quiero un buen presente ahora. Ya. Para quien amo y los pocos que quiero.
No gasto energías o recursos por el futuro, las gasto para mí y ahora. Los del futuro deberán trabajar como yo. O joderse como yo en mi presente.
No me importa quién viva o muera.
Y si algún megalómano siente que tiene que hacer algo por el futuro, es porque se trata de un ambicioso usurero hambriento de poder, o un loco mesías de esos que aparecen en la tele o en la historia a lo largo de los tiempos.
Lo que hoy no pueda follar, como se dice coloquialmente: “mesimportaunamierda”. Que se busquen la vida.
El futuro no es mi problema y siento alergia por los santones.
Yo solo soy un buen tipo, muy sencillo y con poco tiempo.