Ella es la áurea proporción.
Toda ilusión es inalcanzable, es el perfecto y áureo drama.
La medida de su cabello negro como noche sin estrellas, es la exacta y única posible proporción para que caiga sobre sus hombros y en cascada se precipite acariciando sus abruptos pechos.
Un tortuoso sueño que no debe hacerse realidad, la proporción áurea de amor debe ser celosamente guardada en el nebuloso cosmos de la esperanza, que nada la corrompa.
Su arco superciliar es concha de caracol marino, la áurea medida que enmarca un ojo de ébano, el ojo de Horus, que rige la perfección de las cosas. Que vela por mi existencia, que me enamora, que penetra en mis sombras iluminando oscuridades que me hacían temblar.
Su retrato enmarcado en erotismo, tiene la exacta medida de los pináculos de los templos góticos oscuros y penetrantes en pesados y oscuros tiempos.
Mi fascinación es vieja como un cometa.
Sus labios son áureos y áureo el rostro que los contiene.
Mi amor no tiene proporción, es caos inconmensurable, no debiera amar lo que me es prohibido. Soy el desequilibrio áureo.
Ella es mi divinidad, aquello en lo que nunca creí.
Áurea es su espalda y el tercer ojo tatuado que me da paz, que cuida de mí.
Plomo son mis manos en su torso, pesadas, marcando una posesión imposible.
Áureo es su vientre que custodian dos lobos enamorados de ella, que rinden adoración a los sagrado que guarda. Verticales, parecen cobijados bajo la sombra protectora de sus pechos.
Dioses que velan las áureas entrañas que esconden el secreto de la divina y perfecta reproducción.
Hay un pene goteando un fluido denso, ajeno a la imposibilidad, como un animal que de sus belfos escurre la baba de la voracidad observando entre las altas hierbas a su presa. Hay un pene queriendo invadir de vida lo sagrado de la áurea proporción.
Su sonrisa es una elipse de ópalos blancos de áureos volúmenes que podrían haber barrido toda la frustración y la tristeza que mi vida acumula.
Mi boca es un grito vergonzoso de fracaso, la pérfida proporción de la desesperanza.
Soy un alquimista que ha topado con la áurea perfección y maldice el conocimiento que es tormento, que aporta el dolor de una verdad pergeñada en las dunas de los mares de la aniquilación.
Porque mi fin era ella, mi misión.
Y el tiempo el enemigo invencible derramando arena en mis ojos.
Los alquimistas murieron hace siglos, soy solo una esperanza flotante, un vapor de muertos en un gótico cementerio oscuro y tenebroso.
El alquimista y la áurea proporción
Publicado: 17 mayo, 2015 en Amor cabrónEtiquetas:alquimista, Amor cabrón, fascinación, imposibilidad, proporción áurea
Un gen mutante decepcionante
Publicado: 16 mayo, 2015 en Humor, Lecturas, Maldito romanticismo, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, música, Ultrajant
Soy la constante e insistente decepción del mundo y de mí mismo.
Es esta cochina fuerza mía que no se gasta y me arrastra a maravillosos seres especiales con una ilusión ilógica.
La falta de lógica lleva al exceso del amor, entre otras cosas. Y los excesos se resuelven con fulgurantes hastíos.
Y yo dale que te pego, duro, tenaz.
Me auguraron que con la edad me tranquilizaría, ahora tamborileo con los dedos en mi mandíbula viendo una foto mía porque no tengo otras que mirar, y pienso en que la psicología está muy poco cultivada, que no acaban de acertar en prever comportamientos. Los estereotipos están bien como citas de tertulias, pero son completamente futiles.
Soy un isótopo radiactivo a punto de fusión.
Será mejor que alguien piense en una gruesa funda de plomo para hacer mi ataúd, o moriréis todos.
Porque la vejez parece que llegará ardiendo.
Qué mala suerte ser un mutante tan patoso, admiro a Lobezno y sus garras eficaces.
Los X-Men reniegan de mí.
Hijo putas corporativistas…
El viento
Publicado: 16 mayo, 2015 en Amor cabrón, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, música, Ultrajant
El viento es el mensajero de los enamorados, comunica azotando la piel y el cabello en la intimidad de la soledad de los parajes y mares, la dulce melancolía de amar y ser amado, haciendo héroes de mujeres y hombres en el camino; pero cuando vira rugiente, arranca el alma de los solitarios entre la multitud, metiendo la agonía del fracaso entre el ropaje y congelando el corazón en un latido a medias que parece muerte.
El viento no miente. Es la frecuencia exacta de la certeza que habla directamente con el instinto. Es hermoso en su belleza y tragedia.
Serio como el filo de un cuchillo.
Que el viento sople, traiga vida o muerte.
Benditas y malditas las pasiones que arrastra.
Se hizo tarde
Publicado: 15 mayo, 2015 en Conclusiones, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, música, Ultrajant
– ¿Hay una edad sin retorno? ¿Una edad en la que los errores que cometas ya no podrán ser reparados?
– Sí, cuando una pierna se vuelve negra y duele porque está casi muerta. Y tu ánimo es una mirada asqueada cubierta con una sonrisa cínica.
– ¡No jodas! Estoy perdido, es prácticamente la peor noticia que me han dado jamás. ¿Me pongo una media blanca? Lo malo es que da mucho calor.
– El cáncer es castigo por haber tenido una vida de mierda. Hay curas, santones y una horda de analfabetos que lo afirman. Millones de tarados no pueden estar equivocados. Te puedes poner la media en la polla si quieres, pero no serás perdonado por tus errores. Ser un tullido es penitencia, no perdón.
– ¿Y si follo mirando a una imagen religiosa?
-Alá te dirá que has comido cerdo en mal estado, Buda te exhortará a que medites las imbecilidades que piensas y que provocan tumores y Cristo te dirá que te perdonará a lo largo de los siglos amén; pero cuando hagas el misionero te van a rechinar los dientes igual, esa rodilla y lo que le cuelga pide a gritos una buena amputación.
– ¿Alguna buena noticia? No sé, una esperanza de unos días menos dolorosos?
-Llega el verano, el sudor se suma al dolor. No hay esperanza, no hay solución y no hay reparación de errores.
-Joder… ¿Tienes un cigarro?
-Cientos.
-Pues que se metan sus perdones en el culo junto con mi pierna de mierda.
-Por fin has entendido.
-Solo era por hablar.
-Fuma y calla.
-Qué mala pata.
-Deja de joder.
– ¡Já!
El sol en tu cuerpo
Publicado: 14 mayo, 2015 en Amor cabrónEtiquetas:Amor cabrón, divinidades, montañas, sol
¿Has visto, mi amada, lo que hace el sol con las montañas? Les arranca el aliento, las somete, evapora sus humedades.
Eso haré contigo, mi amor, te cubriré, te arrancaré el alma metido dentro de ti embistiéndote como si fuera el último día de mi vida, haré que de tu boca se escapen gemidos formando nubes de vida, de tu sagrado ser, nubes que difuminarán los pezones de tus montañas paganas.
Arrollándote con mi deseo, con mi hambre paleontológica.
Los lobos de tu vientre aullarán y yo seré un sol abrasando tu cuerpo, bebiéndote.
Bombeando en ti hasta que la niebla nos cubra y llegue la serena inconsciencia de los derrotados.
Seré sol en tu cuerpo, en tu alma, en tu vida…
Que aúllen los lobos de tus blasfemas montañas ante la brutal violación de las leyes de la cordura.
Que aúllen los lobos a la atávica violencia de la posesión, seamos bestias con las bestias.
Astros junto a las deidades.
Ilustración (lobos) de Sacrila.
Cumple años Staci Silverstone
Publicado: 14 mayo, 2015 en Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, música, Ultrajant
Espadachín muerto
Publicado: 14 mayo, 2015 en Absurdo, Conclusiones, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, música, Ultrajant
Qué ternura, parece un espadachín muerto.
Su cola es la espada perdedora y su cuerpo un dije de turquesas perdido en el camino.
Esa gracia casi teatral de morir con sus garras extendidas. Eres un héroe…
Sé que no es de admirar, pequeño, sé que es muerte pura.
Pareces tan vivo… Como el mosquetero de un película que se hace el muerto con su espada muy cerca tras un duelo aciago.
No me río, sonrío triste. No es burla, hay ternura.
Pronto estaré yo por allí y mi cadáver no será tan inocentemente gracioso, ni provocaré ternura.
Adiós amiguito.
El saludo de una niña
Publicado: 14 mayo, 2015 en Conclusiones, Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Citas, Humor, música, Ultrajant
Ha levantado la mano del manillar y me ha saludado con un «hola». Tal vez tuviera doce años, iba en un grupo escolar de unos veinte niños haciendo una excursión en bicicleta.
No les prestaba atención, soy poco dado a prestar atención a los humanos, pero ella ha levantado la mano, para atraer mi mirada.
Sin ser necesario, solo una cuestión de sorprendente simpatía.
Tal vez se ha dado cuenta de que camino solo, olvidando que hay humanos.
Sinceramente, pienso en mi diosa, de humanos estoy harto.
No soy cómodo para ser saludado.
Su sonrisa era arrebatadora, no sé como era su rostro, porque el sonido del «hola» y su mano flaca levantada , es lo único que he visto.
No recordaría su rostro, tampoco importa .
Se ha hecho extraña como un sueño.
Qué manía tienen algunos humanos de hacerse merecedores de admiración por ese carisma, por esa generosidad innata.
Me ha hecho sonreír de una forma natural, en una respiración, sin darme cuenta.
Y he pensado por unos segundos que será muy querida y la otra cara de la moneda: somos muchos los que no nos merecemos un saludo tan cordial y espontáneo.
Quien quiera que sea y lo que será, le deseo lo mejor de una larga vida.
Ten cuidado, mucha suerte, pequeña extraña.
Hasta nunca.
El amor que todo lo confunde, de Iconoclasta
Publicado: 13 mayo, 2015 en Libros, TerrorEtiquetas:novela, reflexión
El amor que todo lo confunde, una novela de Iconoclasta.
Una pareja tan degradada, unos cerebros tan podridos…
El amor entre un psicópata asesino y una deficiente mental, el sexo y la sangre.
Y ahogada en todas esas miseria, un amor aberrante.
«Yo soy su muñeco de plastilina y para mí ella es una tía real a la que me follaría hasta subida en un cubo lleno de vísceras, revolcándola entre los restos de la jornada de una casquería; entre hígados y riñones podridos, entre cabezas de cordero anidadas por larvas blancas; entre ojos empañados por cataratas de muerte afilada que derraman lágrimas de sangre por el suelo. Y cuando al dejar ir la carga de mis cojones grito, las cabezas quieren cerrar los ojos, pero no tienen párpados que los protejan. Siento que las avergüenzo, que sienten asco de mí incluso muertas.»
(de El amor que todo lo confunde)
En ISSUU:
http://issuu.com/alfilo15/docs/el_amor_que_todo_lo_confunde_edici_
En Binibook:
http://binibook.com/details.php?id=1716
El árbol humano, una novela de Iconoclasta
Publicado: 13 mayo, 2015 en Libros, TerrorEtiquetas:árboles, Terror
«La soledad es su naturaleza, o una parte de ella. Porque su otra naturaleza se marchita de pena entre savia y fibras que no acaba de asimilar como suyas.
Las noches son el descanso de los árboles, la fotosíntesis es agotadora.
El vegetal se retira y da paso al hombre.
Al hombre más solo del mundo.» (Iconoclasta)
Para leer en:
http://issuu.com/alfilo15/docs/el___rbol_humano_libro
y
http://binibook.com/details.php?id=1656









