Posts etiquetados ‘sol’

Cuando alimentas la esperanza de que las nubes mantengan el sol cubierto, las muy bordes se van y te dejan indefenso y solo a sus putos rayos.
Y dan ganas de repartir hostias a quien sea.
No está nada bien que te ilusionen y luego te jodan. Es habitual; pero no está bien.
La vida es una cochina metáfora de sí misma.
¡Coño! ¿Dónde está el meteorito de la próxima glaciación?
Es una época de mierda, nazismo, crisis nazista, gripe nazista y calor nazista.
Alguien debería matar a alguien, digo yo. Y digo bien.
Pareciera que dios si existiera, fuera un cochino corrupto que ha aceptado sobornos de las democracias nazis del coronavirus. Y las de la guerra ruso-ucraniana, que son exactamente las mismas.
Parece imposible que una democracia sea nazi y genocida ¿no?
Pues como todo dios ha podido comprobar, se ha convertido este hecho en una vulgaridad más de estas sociedades de adultos infantilizados y globalizados en un gran y poderoso analfabetismo funcional.
Es tan notorio el analfabetismo que la RAE corregirá “analfabetismo” por “hanalfabetismo”, para no herir susceptibilidades de puritanos y maricas.
La mierda nunca cae sola, lleva trozos variados de cosas innombrables, otros deshechos.

Iconoclasta

Foto de Iconoclasta.

Es sorprendente su ímpetu y entusiasmo al recibir el nuevo día hablando, cantando, riendo…
Amanece cuando ella abre los ojos, aunque el sol lleve horas calcinando las pieles.
Amanece cuando inunda con su voz mi mundo, que está en ella.
Literalmente, cuando ella amanece se rasgan mis tinieblas.
Y el sol siente que no ha hecho bien su trabajo.

Iconoclasta

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A veces no odio el sol, a veces no odio que me caliente más de lo que estoy.
Agradezco su tibieza cuando la gelidez me ha enfriado tanto la sangre.
Cuando los dedos de una pierna casi muerta se parecen aterradoramente en su cérea palidez a un cadáver (la carne de mi padre muerto).
¿Has probado alguna vez, tras mirar el fuerte reflejo del sol en la superficie de las cosas y las pieles, a cerrar los ojos rápidamente?
Es como hacer una foto y capturar el calor, un calor amable que hace rojiza la oscuridad de ti mismo y da calor a un pensamiento frío, un poco cansado muchas veces.
Te lleva a suspirar por consuelo y paz.
Así te amo yo, cielo.
Suave, templada y luminosamente.
Como un destello de consuelo y esperanza dentro de ti, donde más profundo podría llegar jamás.
Quiero pensar, necesito desesperadamente creer que soy luz y calor en ti.
Esplender en tu alma…
Sin que te des cuenta, cuando cierres los ojos al mundo, entraré yo y sonreirás porque estaré bien en ti, seré una foto perdida en el tiempo, en tu pensamiento.
El mundo no está bien, nos lo han estropeado todo.
Y yo que me creo fuerte, quiero combatir el mal por ti, en ti, dentro de ti. Una caricia mortecina y cálida en tu alma. Un “todo está bien, amor”. Sin palabras, sin toda esta hemorragia de letras que no consiguen definir tanto amor.
Lo que no evitará que te joda, que me meta en ti furioso como una bestia en celo, con la lengua destilando una baba animal, con mi rabo trémulo, henchido de sangre y semen.
En tu coño.
Coño adentro… Sin piedad…
Lo he intentado, quería ser sencillo, suave, una pequeña existencia esperanzadora en tu pensamiento. Inevitablemente, amarte no es tan sencillo ni sutil. Es brutal.
Primigenio.
Que mi calor llegue a ti, mi amor.

Iconoclasta

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¿Has visto, amor? El sol quiere amar a sus montañas como yo te amo, como te observo fascinado y radiante.
Como yo te admiro invisible desde alguna distancia insalvable. Deberías sentir el calor de mis haces de amor en toda tu piel, en el corazón y entre los muslos.
Te ilumino con mis rayos de amor rasgando el cielo como desgarraría tus ropas; para que la pasión llegue precisa y potente a ti. Que se derrame en ti…
El sol quiere ser como yo, sabe de la fuerza de mi amor y rinde honores a sus amadas montañas antes de que la noche lo borre.
Hace de las montañas sus deidades, de la misma forma que tú eres mi diosa.
Y así todos los días rasgamos furiosos sin esperanza de vencer, el telón que la noche y sus nubes ciernen sobre la tierra.
Y es precioso, ¿verdad, amor?
Eres preciosa.
Pinche sol envidioso…

Iconoclasta

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He visto al Sol salir de su escondite. Asoma feroz, tiñendo el cielo de color naranja, como una sangre rara…
Y lo he fotografiado antes de que me pudiera dejar ciego.
Se esconde tras una pequeña montaña el muy traidor.
Y cuando ves el cielo naranja, no te agaches para anudar los zapatos porque cuando te enderezas de nuevo, ya ha salido.
Es rápido… Y arrasa con sus rayos los bosques, las montañas y los pueblos.
Y revela tu ser secreto y oscuro con impunidad, sin poder protegerte.
Ese ser que nace de mis pies y se extiende por el suelo y las paredes durante lo que dura el día.
Toda esa iniquidad y hostilidad que soy.
Preciso discreción para poder actuar y el Sol es un delator de mierda.

Iconoclasta

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No sé que pensar de este momento hermoso.
Quiero soñar que el árbol da gracias al sol con mensajes encriptados en volutas de vapor, en jirones de vida. Que lo invita a un trago de su propia savia por el calor necesario que le regala tras la noche helada.
Soy un extraño entre ellos dos, un pequeño ser que ve cosas más grandes de las que debiera. Porque estaría más tranquilo si no supiera de la inmensa vida de otras cosas y seres. No haría la mía tan ínfima.
Demasiado grandes en su poder y en su edad.
Grandes en sus vidas interestelares y profundamente clavadas en la tierra.
Soy tan efímero, tan desarraigado de todo…
He tenido un casual privilegio de estar tan cerca de ellos.
El planeta no habla conmigo, no soy parte de él. Solo asisto a encuentros de amigos de una forma accidental.
Mi pensamiento no trascenderá, no será vapor; al menos visible para nadie.
No habrá la huella de un tullido en la tierra que ha asistido, sin pretenderlo, a la charla de dos seres de una trascendencia inabarcable.
Mi piel se abrasa con el sol y se hiere con las cortezas de los árboles.
Mis piernas se rompen con chasquidos que no me dejan dormir cuando los evoco en el silencio y la oscuridad de la noche, cuando me enfrento a mi pensamiento.
Mis ojos padecen con los rayos del sol y el frío.
Hay una belleza letal en el planeta, hay una íntima complicidad que me hace forastero.
Y hay tanto tiempo que me falta vida.

 

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Iconoclasta
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Una mañana hermosa pequeña

Es una mañana preciosa, fría como mi pensamiento; que no es precioso.
Solo eficaz.
La niebla es alta y hace velo en el rostro de las montañas.
El sol luce blanco y relajado, sin presiones sobre mis hombros y ojos. Tanto, que una luna llena de gris plata se dibuja nítida en pleno día, suavizada como la piel del melocotón.
Nadie lo puede estropear, ninguna palabra, ninguna presencia. Está tan lejos la belleza, tan inalcanzable…
No deseo tocarla, me conformo con que me cubra.
El sol y la luna no parecen fuerzas antagónicas. Simplemente charlan sobre mi cabeza, mirando distraídamente el planeta. Como si la batalla planetaria fuera un trabajo y ahora descansan los dos operarios fumando un cigarrillo en el patio.
A mí no me miran, no me mira nadie. Ni lo quiero, soy un animal oculto que no deja que su animalidad y humanidad puedan ser detectadas.
Solo soy árbol de raíces incómodas e irritadas, de savia roja como la sangre oxigenada de ira.
A veces todo es perfecto, el decorado…
Tal vez debería anotar este día como efemérides, recordar que un día la luna y el sol se tomaron un café sentados en una mesa cálidamente desdibujada por una fría bruma.
Fría como mi pensamiento que jamás se toma un café charlando con la bondad si la tuviera.

 

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Iconoclasta
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El sol en tu cuerpo

Publicado: 14 mayo, 2015 en Amor cabrón
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El sol en tu cuerpo

¿Has visto, mi amada, lo que hace el sol con las montañas? Les arranca el aliento, las somete, evapora sus humedades.

Eso haré contigo, mi amor, te cubriré, te arrancaré el alma metido dentro de ti embistiéndote como si fuera el último día de mi vida, haré que de tu boca se escapen gemidos formando nubes de vida, de tu sagrado ser, nubes que difuminarán los pezones de tus montañas paganas.

Arrollándote con mi deseo, con mi hambre paleontológica.

Los lobos de tu vientre aullarán y yo seré un sol abrasando tu cuerpo, bebiéndote.

Bombeando en ti hasta que la niebla nos cubra y llegue la serena inconsciencia de los derrotados.

Seré sol en tu cuerpo, en tu alma, en tu vida…

Sacrila def

Que aúllen los lobos de tus blasfemas montañas ante la brutal violación de las leyes de la cordura.

Que aúllen los lobos a la atávica violencia de la posesión, seamos bestias con las bestias.
Astros junto a las deidades.

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Iconoclasta

Ilustración (lobos) de Sacrila.