Posts etiquetados ‘distancias’

¿Has visto, amor? El sol quiere amar a sus montañas como yo te amo, como te observo fascinado y radiante.
Como yo te admiro invisible desde alguna distancia insalvable. Deberías sentir el calor de mis haces de amor en toda tu piel, en el corazón y entre los muslos.
Te ilumino con mis rayos de amor rasgando el cielo como desgarraría tus ropas; para que la pasión llegue precisa y potente a ti. Que se derrame en ti…
El sol quiere ser como yo, sabe de la fuerza de mi amor y rinde honores a sus amadas montañas antes de que la noche lo borre.
Hace de las montañas sus deidades, de la misma forma que tú eres mi diosa.
Y así todos los días rasgamos furiosos sin esperanza de vencer, el telón que la noche y sus nubes ciernen sobre la tierra.
Y es precioso, ¿verdad, amor?
Eres preciosa.
Pinche sol envidioso…

Iconoclasta

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Una simple llamada de amor

Publicado: 16 septiembre, 2015 en Amor cabrón
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Drakhonhé

Fue una maravillosa simpleza. Tan fácil…

Ese día sonó el teléfono, era ella: su amada.

Y su amor tenía la voz triste y apagada.

Estaba indeciblemente sola, parecia cansada.

Y sintió un miedo infinito por ella y la impotencia de no estar allí acunándola, meciendo su tristeza entre los brazos.

Su voz le entró como si un cuchillo rasgara su carne y tocara alguna entraña.

Le dijo con urgencia, con una pasión doliente y desesperada que la amaba, que la esperaba, que la deseaba, que su cuerpo hermoso lo excitaba. Le dijo que quería meter la mano entre sus piernas y ver qué ocurría en su sexo y en su rostro, en su boca…

Ni ella misma imaginaba lo amada que era en esos momentos.

El portento de amar creó sonrisas e ilusiones donde había hastío.

Ella lo sintió y él también.

Se sintieron.

Por favor… Qué emoción.

Y ambos anotaron ese día y esa hora con una aguja de tinta blanca en el corazón.

Ella sonrió mientras él cerraba el puño con fuerza, dando gracias a no sabía quién por haber sido capaz de hacerla feliz por unos minutos.

Qué alegría más sencilla, rápida… Qué sorpresivo fue el placaje del amor contra la tristeza.

Así trabajan los amantes, rompiendo distancias y tiempos con intempestivas confidencias en días que no pueden prever.

Aunque se rompan un poco los corazones y las ansias de los no besos caigan como cristales rotos sobre ellos cuando no pueden decirse todo ese amor.

Ella expulsa el humo de un cigarro hacia el cielo y él también en otro lugar, en otro sol.

Estarán bien hasta el siguiente ataque de necesidad.

Amar es una maravillosa tortura solo para corazones fuertes, para los que desprecian el dolor. Están locos los amantes.

Pobres… Como seres mitológicos que no son. Son solo humanos.

Adiós.

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Iconoclasta