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Por fin… Lo mejor de la peli es la primera escena. No hay que aguantar todo el ladrillo.
Es una escena definitivamente hermosa. He visto de frente, de culo y de lado mear a mujeres borrachas, putas y ambas cosas; y ninguna lo ha hecho con tanto arte, elegancia y provocadora y cruda sensualidad.
Me pone un montón.
Cine en estado puro, al menos el inicio.
Sin sarcasmos.

(Clase magistral gratis para ellos, en genérico y neutro no inclusivo)
Como en España los políticos no tienen puta idea de lo que es la economía ni gestionarla y los jueces son alérgicos al trabajo serio, ambos se dedican a jugar con desperdicios.
A ver si aprenden: el problema es que Franco a pesar de estar embalsamado apesta.
Bien, muy fácil, lelos: se saca el despojo del dichoso valle sin más idioteces ni pérdidas de tiempo y se arroja a un vertedero.
En seguida emergerá un gitano (o “tirado”, véase la jocosa Cerdos y diamantes) de entre las montañas de mierda que, se lo llevará a su chabola y lo rellenará con bolsitas monodosis de farlopa.
Y ahora a trabajar, lelos.

(A Hilda que me inspiró con su pregunta sobre el pellejo seco de Franco y su exhumación)

¿Crisis climática? Y una mierda.
Desde que nací, se viene diciendo todos los veranos “Este calor no es normal”.
La crisis no es climática, es una crisis de superpoblación de una calidad genética nefasta.
Eso es lo que pasa.
La publicidad invasiva (con niñas idiotas llorando, bomberos diciendo gilipolladas y politiquillos con semblante grave y mamada bajo el atril) de la “crisis climática” es solo una forma de desarrollar el timo climático, el gran robo a la chusma que aceptará con resignación tener que pagar a sus señores un nuevo diezmo, porque al final son los vasallos los que cagan demasiado y lo ensucian todo.
Idos a la mierda, timadores chapuceros.

Yo crecí con Julio Verne y Kafka el metamórfico, el Tío Gilito, Donald, El Club de los Jóvenes Castores, Bugs Bunny, El Correcaminos, el Gallo Claudio, Mortadelo y Filemón, Zipi Zape, Rompetechos, La Masa, Mitek, Flash Gordon y Zarpa de Acero. Esporádicamente con El Jabato y el Capitán Trueno. Todo de lo más normal y adecuado a mi época.
Aún hoy día, no puedo creer que haya alcanzado tanta perfección, crueldad, sadismo y perversión intelectual con tantas trampas que me pusieron para que fuera un idiota más.
Siempre doy gracias a mi cerebro poderoso cuando evoco mi infancia y adolescencia. Tal vez la muerte temprana de un padre ayude a ser un distante sociópata; pero yo ya era bastante cabrón de pequeño. Mi éxito intelectual siempre estuvo garantizado, no tuvieron ni la más mínima oportunidad conmigo aquellos hijoputas domadores de ovejas.
Y aquel puto médico de mierda, perdió el tiempo; no podía matarme con aquel escaso cerebro que tenía.

Angelito

Publicado: 30 junio, 2019 en Sin categoría
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Por alguna razón se sienten orgullosos, cada cual se da sus dosis de vanidad como puede.
Será precioso, tierno y todo lo que quieras el angelito; pero siento escalofríos de terror si imagino que podría pasarme a moi: tener que soportar la estampa angélico-orgullosa en el vagón durante un largo trayecto de paradas y sin fumar. Esos pantaloncitos son un arañazo continuo en las retinas.
¿Y si le diera por volar zumbando orgullosamente por el vagón? A eso no lo espantas con un periódico o con la mano.
El metro puede llegar a ser un lugar inquietante.

En Telegramas de Iconoclasta.

La chusma tiene un don natural para sentirse a gusto entre la mierda.
Es algo que encuentro normal entre los primates, pero yo no siento mi culo entre toda esa porquería.
Me da asco solo verlos.
Yo no me podría sentir como ellos, en el salón de su casa.
Hay que nacer muy adocenado para revolcarse con tanta naturalidad en la mierda.
Tal vez, las verbenas son el necesario baño de porquería para que muchas reses urbanas no se me depriman, no olviden lo que son y obtengan un asomo de libertad acorde a su naturaleza con unas horas de fogatas y desperdicios.

«Por el calor os ponéis ropa fresquita y bebéis con frecuencia». Las instituciones han agotado su imaginación para hacer a las cobardes ovejas más estúpidas y dependientes. Lo siguiente será decirle a sus lelos votantes: «Y no os olvidéis de respirar, nenas».
Deben tener unos baremos estadísticos sobre la idiotez de la población para mearse de risa.

Cordón sanitario es uno de los eufemismos más lelos de la actual política española. Es vergonzoso que los políticos que deberían demostrar calidad y claridad en el lenguaje, y sobre todo sobria determinación, se dediquen a buscar eufemismos por bloqueo, aislamiento o mejor aún: boicot u obstrucción.
Los políticos, sobre todo los españoles, padecen un serio problema de lenguaje. Tienen sobre todo, una forma paternalista y “dulce” de expresarse para no estresar a sus votantes que, nace de una espantosa hipocresía. Como una madre y un padre estúpidos que buscan mil maneras de explicarle a su hijo cosas de la forma más suave para no crearle un trauma y malcriarlo y convertirlo así en una oveja dócil y de voz meliflua.
Cordón sanitario es la máxima expresión de una sociedad pobre, cobarde e indecisa.
Es lo más patético que he oído en muchos años, algo así como el lenguaje pseudo protector y paternalista de los más puercos dictadores.
Incluso me salen sarpullidos en las palmas de la mano (como estigmas divinos) cada vez que un orador imbécil pronuncia “cordón sanitario” como si fuera un médico de mierda.
Es que me jode hasta la sola voz de estos políticos basura.
No es odio, es asco lo que les tengo.

Todo ser humano al nacer es recibido con honores de aristócrata y prodigio para morir anodino.
Es por esa manía de sobrevalorar al neonato y celebrar que sus genes serán tan potentes como los de mamá y papá, e incluso mejores (si el niño despide chorros de inteligencia láser, papá y mamá algo tendrán que ver ¿no?).
Y luego está la otra manía, que al final es la que cuenta: la de ir creciendo y con ello, haciéndose más mediocre hasta conseguir la invisibilidad absoluta.
Hay excepciones; pero lo único que cuenta son las estadísticas. Como en las elecciones.
No es de extrañar que se hayan inventado tantas cosas de Jesucristo (él incluido). Llegando incluso, a prostituir la historia con esas ridículas coletillas de “A.C. y D.C.”, y no me refiero a la banda de heavy metal australiana, genios.
Lo que sí es cierto y un efectivo prodigio de táctica digna de admirar es aquello de “una mentira mil veces contadas, se hace verdad”.