Dice el jefe de los vampiros en 30 Días de oscuridad: “Si algo puede romperse, debe romperse”.
Y mata a su vampira, que con toda probabilidad era su feladora favorita.
Estoy de acuerdo con el vampiro filósofo, solo que en la vida real suele demorarse demasiado la rotura y por ello, dura demasiado lo rompible haciendo mierda la justicia a velocidad lumínica.
Se relaja demasiado el maestro rompedor, quien quiera que sea.
Como cada año, me veo inmerso en la vorágine navideña de la luz y el color; pero ya soy viejo y mi visión se ha hecho monocromática.
Y es un alivio para mí y para el mundo; porque un año más y hubiera padecido un ataque agudo de fotofobia maligna que, sumada a mi fascinante y encantadora misantropía, me habrían convertido en un auténtico Santa Cruel en tan put… señaladas fechas.
Mi genética, además de relajarme, protege a la humanidad.
Deberíais besar por donde piso.
gTodos quieren sacar un bocado de la carroña. La sociedad humana es la misma que la de una bandada de buitres. Sin metáforas, es literal. Asesinan a una mujer y se apresuran a apuntarse el cadáver a su bando. Todos quieren ser Laura, la muerta, en estos tiempos de piedades virtuales, oportunistas y virales. Dicen no tener miedo a correr y se apuntan a la congregación de las santas corredoras, los restos corruptos de un cuerpo asesinado. No la mataron por correr o practicar deporte. La han asesinado por el motivo humano más viejo: envidia de posesión. Y el deseo sexual de un retrasado mental con incontinencia. Al asesino hijo de puta le importa una mierda si su presa practica deporte. Sin embargo, los buitres se calzan zapatillas para correr de noche y tener un sórdido y mediocre protagonismo. Y así, banalizan la muerte y el verdadero horror de un crimen. Y dicen que fue por correr… Oportunismos tan mediocres, como mediocres son los días que me obligan a vivir en esta sociedad de mierda. A ver quien hace el cartel más llamativo y consigue más “retuits” y “me gusta”. No todas y todos son Laura, no existe tanta bondad en el mundo, es solo más de lo mismo.
Si años atrás el puto generalísimo Franco paseaba bajo palio como un obispo maricón, la historia se repite con distinto atrezo; en esencia la misma mierda.
El Torra (presidente del gobierno de Cataluña), la semana pasada se montó un teatro paranoico donde el ambientador de la platea olía a rancio y añejo. El tipo en cuestión tras pedir que los catalanes se sacrificaran en una guerra al estilo esloveno, se escondió en el monasterio de Montserrat, que es ni más ni menos, el Valle de los Caídos de los catalanes; y la virgen Moreneta pues, viene a ser el Cristo de Lepanto español.
Bueno, hasta aquí todo normal, porque ya se sabe que todos los iluminados son alérgicos al sacrificio y al dolor que ellos mismos predican.
Dijo el Torra muy pillo él: “voy a ayunar en Monserrat solidarizándome con los pardillos que están en la trena”.
Torra y yo sabemos que no ayunó, y que cambió la sosa ratafia por un buen vino de verdad, con solera y de alto precio.
Es que no nací ayer.
¿Por qué todos los fascistas, falangistas y racistas se acogen a Sagrado? Muy sencillo, se creen ellos mismos unos enviados y que donde mejor están es con los curas y su iglesia, a salvo de palos, tiros, hambre y enfermedad.
Se han de conservar sanos para luego, poder abusar de los que queden vivos.
Iglesia y totalitarismo son siameses, a los que no se puede separar, solo aniquilar juntos.
No hay mucho más que decir. Los que queden vivos tras una guerra que no pidieron serán salpicados por el hisopo de un obispo y a su lado irá un presidente de rostro grave y compungido pero; con la tripa a reventar de embutidos y licores.
Mierda para los dictadores muertos, los vivos y los futuros.
Esto es una porquería iterativa en bucle infinito.
Los putos condes, marqueses, abades y toda la parafernalia del oscurantismo vuelve a asomar su rostro mierdoso con absoluta impunidad.
Los días de niebla, con una visibilidad de doscientos metros, son una gozada. Ideales para, en lo profundo del bosque, acosar, violar, torturar, matar y descuartizar a cualquier ser vivo, sea primate o no. Macho o hembra, joven o adulto. Lo recomiendo. Dios os creo a vosotros, monos y al resto de los animales, para que os despedace y os viole el alma y el cuerpo vivos o muertos. Si nos encontramos entre la niebla, entenderéis sin duda alguna la naturaleza del mal. Feliz día de muerte impune. Siempre sangriento: 666.