Posts etiquetados ‘Citas’

El rico da gracias a Dios por su inagotable riqueza.

El pobre se hinca ante Dios para agradecer el pan duro que puede roer y por su dignidad de mierda.

La religión es el nexo que une a los puercos con los idiotas en un mismo local sin que se maten. Eso sí, con bancos bien diferenciados, cuanto más cerca se está del paquete genital del Crucificado, más poder se ostenta.

 

La vida no es una competición, es una lotería donde los hijos de puta acaparan toda la suerte.
Porque es una constante universal que cuanto más puerco, mejor vives.
Yo no tengo suerte; para mí la vida solo es dura.
Dura porque te tengo constantemente en la mente y no te tengo en brazos lo que quisiera.
Cargar con tu amor es duro, es difícil caminar hacia donde no estás, es tan árido…
Y se hace duro mi rabo cuando pienso en tu coño, en tus jadeos… En tus pezones que se endurecen como piedras entre mis labios.
Es tan duro follarte como hermoso, porque te susurro al oído obscenamente mil veces “puta» y te corres. Te corres oprimiendo mi glande clavado en ti. Lo siento hasta en mis cojones que hierven.
Hay momentos en los que quisiera que te doliera mi polla como represalia a toda esta dureza que me obligas a vivir. Y luego me viene un vómito a la boca cuando pienso en la posibilidad de tu dolor.
No… No hay competición alguna, solo un azar amañado; y tú mi amor, traes la dureza necesaria para que mi vida tenga sentido y mi rabo palpite dolorosamente duro a cada instante que te pienso.
Tal vez, en un instante de serenidad, pueda concluir que la vida también es lascivia. Es toda la dulzura que puedo otorgar en este estado de amarte y desearte.

En Telegramas de  Iconoclasta.

No soy especialmente peligroso. Soy sexualmente agresivo con quien amo y deseo; pero si no la tengo dura soy físicamente inofensivo. El celo marca mis días.
Sin embargo, esa verja eléctrica los mantiene a salvo de mí. De mi pensamiento certero, afilado por la verdad, templado por la hipocresía que mamé al nacer y ahora parece agua de tan natural.
Tal vez, ese pastor eléctrico evita con su campo magnético que mi pensamiento les deprima y se suiciden por la presión del impío conocimiento que emito sin poder evitarlo.
Soy prácticamente dios, el verdadero. El que calla la muerte a pesar de sentirla reptar cada día por la piel. La mía y la de todos los seres vivos.
El que calla muy astuto el amor falso y prostituto que existe como una epidemia y es vacuna contra la cobardía a la soledad.
Soy un dios discreto que da dos monedas a la puta vida por una mala mamada.
Está bien, me conforta que estén a salvo de mi pensamiento quirúrgico y amputador.
No soy malo del todo, solo que si pudiera ocultar la verdad, sería perfecto.
Caballos, por vuestro bien, no traspaséis la línea hasta que me haya ido o muerto.

En Telegramas de Iconoclasta.

Es tan tentador sentarse con ellas en la hierba…
Si yo fuera ternero, no me gustaría que un humano me molestara.
De hecho, siendo humano, no soporto que se acerquen y ocupen espacio a mi alrededor los de mi propia especie.
Se acaba con esta reflexión la tentación de tumbarse con ellas y compartir el cielo y la tierra durante un tiempo.
Hasta el romanticismo bucólico debe tener un límite para no caer en la idiocia.
Hay otro límite más: no morirán en ese majestuoso paisaje y no vivirán demasiado.
Cosa que me hace sentir incómodamente cómplice de asesinato.
La sinceridad y el conocimiento son los mejores antídotos contra el ingenuo romanticismo.
Sin embargo, nada ni nadie a pesar de la envidia, puede evitar o negar que sean preciosas.
¿Tenderse en la hierba con ellas como un compañero cómplice de su asesino?
No, no puedo ser tan hipócrita.
Les digo adiós y me trago la verdad que sabe a hiel.
La verdad es innecesaria, no aporta beneficio alguno.
Y sabe a mierda.