Posts etiquetados ‘Citas’

Tridimensionalidad

Si existieran otras dimensiones, no consigo imaginar cuales serían.
Porque una dimensión cualquiera define un tamaño, un área o un volumen, lo que ocupa en el espacio.
Si el tiempo fuera una dimensión, no cabría en el planeta.
El tiempo es solo una convención para contar la vida, un control de cuanto vives y cuanto queda para morir.
El tiempo no se puede almacenar, modificar o detener.
Sin embargo, son apasionantes las fantasías que con él se crean.
No existe ni puede haber ninguna cuarta dimensión.
Con altitud, longitud y profundidad, vamos más que sobrados.
Cualquier otro concepto no sería una dimensión, puesto que no sería cuantificable ni mensurable.
En cualquier caso, en lo cuántico pueden filosofar lo que quieran para entretenerme; pero no hay nada. Lo que de verdad sí podría tener interés, es el poder reducir a las personas de tamaño, sin merma de sus genitales o intelecto (suele ser lo mismo), para poderlos embotellar.
Más allá de las tres dimensiones mensurables, no hay nada.
Tal vez algún vapor en su entropía, pueda crear algo parecido a una cuarta dimensión; pero eso ya es psicodelia.
O sea, la cuarta dimensión no existe, es cero.
Y hay dos cálculos básicos:
3 + 0 = 3
3 x 0 = 0
Tal vez sea vive o muere.
Y mientras eso ocurre: vivir y morir; el tiempo y su adimensionalidad pasa igual e imperturbable independientemente de sufrir o disfrutar.

Monika Vesela

En Telegramas de Iconoclasta.

Bajo el cielo

Qué hermoso…
El sol brilla potente y en pocos segundos, una oscura y pesada nube lo tapa y descarga sus truenos y lluvia sin piedad.
Y no hay donde cubrirse.
Así que todos los animales y árboles estamos bajo el mismo cielo y agua sin importar edades o morfologías.
Y eso me hace bestia, una bestia que por algún azar escribe cosas de lo que fue y lo que es.
De lo que le gustaría que fuera y lo que de verdad ocurrirá.
Y mientras la lluvia moja la ropa, no tengo prisa.
No siento necesidad de apresurarme a ningún sitio.
Tengo suficiente con el sonido de las gotas contra el suelo y las hojas, y con el atávico temor que me recorre el espinazo por el temblor de un trueno.

El explicable y mesurable odio copy

No es malo odiar, es tan terapéutico o más que amar.
Y es más fácil.
Va más con la naturaleza humana.
Para odiar hay que conocer, requiere unas razones concretas.
En cambio, amar es un acto compulsivo, meramente hormonal en muchos casos. Y que obedece en tales casos, a las normas del cortejo reproductivo.
De ahí que muchos machos prefieran pagar a una puta para que les chupe la polla. Y no la madre de sus hijos que no hace esas cosas, o no le gusta imaginar que semejante santa pueda hacerlo.
Bien, porque las madres de sus hijos me comen la mía, mejor y con más ganas que las putas profesionales.
Ya he aportado una razón para ser odiado.
Lo entiendo.
Lo que no entiendo y carece de lógica, es que conociéndome alguien me ama.
La vida, la conducta humana no tiene complicación alguna (las cosas malas no son complicadas). Solo es un conjunto de aleatorias y erráticas conductas sin la menor voluntad por parte de quien las protagoniza.
Y lo único lógico y explicable, es el odio.

Claudia Schiffer

En Telegramas de Iconoclasta.

El sudor

No existe nada más fascinante que sentarme en un banco o en un piedra agotado, sudando. Inclinar adelante la cabeza y ver como el sudor se convierte en un goteo, en un pequeño chorro de mí mismo.
Primero la tierra lo absorbe rápidamente; pero soy poderoso cansándome, ergo sudando. Se acaba formando un charquito.
Y eso soy yo fundiéndome con la tierra.
Yo devolviendo la parte que me toca al planeta.
La sensación de liberación, el refrescante momento en el que se disipa poco a poco el calor acumulado en músculos, piel y huesos.
Sudar en soledad sin que nadie te diga que te seques ofreciéndote un pañuelo.
Porque hay quien se siente un poco angustiado de ver sudar a otro. Tal vez, asqueado. A mí me suda la polla (valga la redundancia) si a alguien le incomoda mi sudor. Tendrá que joderse, o simple y más sencillamente, no mirar de mierda hacia mí.
Yo solo quiero sudar, empaparme de mí mismo y empapar la tierra de mi propio ser.
¿Y si el alma es líquida? Si el alma es sudor, las lágrimas solo son dolor, algo neurálgico simplemente.
Cuando sudo soy solo yo y cada gota que se desliza me acaricia, me refresca.
Me cuido, me consuelo. Soy perfecto…
Tal vez es la forma de llorar del cuerpo, por el dolor, por el esfuerzo.
Mentira. Para eso están las funcionales lágrimas, demasiado salinas para mi gusto.
Es bueno, es mágico, es trascendente sudar en soledad.

Escaleras

Las escaleras son el símbolo de lo que el hombre no puede hacer por sus propios medios.
A falta de una anatomía apta, el ser humano dispone de una envidia feroz.
Son la muestra más cotidiana de sus imposibilidades y del tiempo que emplea la humanidad en fabricar cosas para llegar a lugares que no precisa; pero envidia.
Es lo malo de los seres humanos, su ambición nacida de la envidia genera escaleras y carreteras y bloques de pisos altos que son ni más ni menos que pocilgas.
Granjas humanas… Los cerdos no precisan escaleras; pero los seres humanos sí. Alguien debió pensar que era necesaria la escalera para almacenar idiotas en un desván.
Al final de la escalera, debería haber una picadora de carne.
Pero no es así, todo aquello que es humano, es imperfecto y decepcionante.
Triste.

London Keyes

En Telegramas de Iconoclasta.

Emrpesarios enjaulados

He oído en la terraza del bar, mientras me ponía hasta el culo de cocacola, patatas bravas y tabaco; a un empresario cantar sus excelencias. Y no he pensado en pegarle una patada en la barriga para que callara y dejara de darme dolor de cabeza.
A mí me gusta la literatura; pero que nadie se fíe, una buena patada a tiempo, vale más que mil palabras.
Deberían vender empresarios enjaulados como animales de compañía y alerta de robo o invasión de la propiedad.
No callan ni debajo del agua.
Su eterna canción Mimimimi (mi dinero, mi esfuerzo, mi dinero, mi empresa, mi dinero, mi ego, mi dinero…), puede ser irritante; pero te acostumbras como a los ruidos que emiten forofos del fútbol y borrachos (que suelen ser forofos) día sí y día también.
La ventaja del empresario enjaulado, es que lo puedes meter en una habitación oscura con un trapo y cerrarla durante días.
Aún así, no son como los jilgueros que cantan siempre igual. Los empresarios enjaulados tienen otro trino: El Porque (porque yo sí que trabajo, porque si no fuera por mí, porque pago muchísimos impuestos, porque les pago demasiado para lo poco que me trabajan…). O sea, que en ratos de aburrimiento suicida, le tiras de la polla o de los pezones al empresario/a y te suelta un par de gracias que te entretienen un rato.
Y como no son mascotas muy agradables, te puedes deshacer de ellas en cualquier momento, como quien abre la jaula del periquito para que salga volando y caiga bajo las ruedas de un coche, o como hacen con los perros y gatos que abandonan en la carretera, para que sirvan de alfombra también a los coches. A los abuelos les hacen algo parecido; pero los dejan en los meaderos de los bares de autopista.
Hay quien lleva al empresario al veterinario para que le extirpe las cuerdas vocales; pero ¿qué sentido tiene tener a un gordo/a que no dice nada en una jaula?
Vamos a ver, pedos y eructos no son necesariamente lenguaje.
Bueno, en esto de las mascotas exóticas hay gustos (malos) para todos, como los cerdos vietnamitas, los lagartos, serpientes, arañas, escolopendras repugnantes y putas de lujo (preciosas).
Yo prefiero la silenciosa camaradería de mi cigarro y que se vaya a tomar por culo cualquier otro exotismo.

20170811_143241 Vic desde el tren copy

A través de la ventana del vagón los paisajes pasan veloces.
Tan rápidos que confunden mi visión y a veces juraría que me he visto ahí fuera y me he saludado con la mano, apoyado en mi bastón y la gorra goteando sudor por la visera.
Porque yo habito esos parajes, me gusta el cielo abierto y los grandes horizontes, como me gusta el oscuro bosque, los ríos y el mar.
Para ser libre no se ha de temer al sol, al frío o las distancias. Para ser libre hay que ser fuerte. Si eres fuerte no te pierdes y haces tuyo el planeta.
He pensado desde el tren, enviarme una foto del lugar en el que nos hemos cruzado el saludo.
He sonreído al recibirla con cierta nostalgia.