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¿Cuánto tarda en morir un amor?
Porque los amores mueren o lo que es lo mismo: cuando sentimos que hemos muerto un poco, ese poco es el amor que hace unos segundos sentíamos.
Actualmente el amor está íntimamente ligado a la tecnología, intrincado molecularmente ya. Con lo cual muere en cuestión de segundos. Tarda unos pocos segundos más en nacer y formalizarse; pero su muerte es lumínica.
Muere con la primera duda.
Hay la suficiente información como para crear diez o doce dudas por día (esos banales muñecos infantiles que son los emoticonos son unos grandes creadores de dudas), según la presencia de los amantes en las redes sociales.
Una gran parte de los amores mueren en un par de semanas.
Hay demasiadas cosas, animales, y amistades que amar. Con lo cual, se frivoliza el amor y para los amantes queda un porcentaje tan ridículo de amor que no vale la pena sufrir o perder el tiempo en mantener.
Si a eso le añadimos que los amantes de las redes sociales por ignorancia o por incapacidad, usan las mismas frases ajenas y tópicos que todos encuentran en los buscadores y comunican sus pasiones con cortar y pegar; no tardarán en sentirse frustrados y falsos. No son lo que pensaban, no responden en la realidad con las mismas palabras y emociones que en la pantalla electrónica.
Para un mal follar no hacía falta tanto bombo, se dicen.
Internet forma parte de la cotidianidad; así pues todo nace y muere en la red, salvo algunas valiosas y escasísimas excepciones.
El desengaño, la duda y la frustración viajan en paquetes de gigabytes en pocos segundos.
Un par de siglos atrás, ante la presión de un amor elaborado, carismático y notablemente real, con una comunicación larga y tediosa de cartas que no llegaban nunca, había suicidios. O eso dicen las leyendas.
Ya nadie se suicida por amor, se ha hecho tan banal amar que carece de sentido morir por algo así.
Hay miles de amores muriendo en este momento aplastados por poemas y pensamientos buscados y usados millones de veces.
Y la mona, aunque se vista de seda, mona se queda.
Si un amor es duradero, con toda probabilidad se habrá gestado fuera de internet por imposible que pueda parecer.
En cambio, el sexo no es que sea duradero, simplemente es numeroso. Y vuelta otra vez a lo mismo: a la mediocridad, al adocenamiento.
Y las parejas folladoras de rápido sexo, son tristes y malísimos amantes. Cualquiera que haya follado buscando el goce, el placer real; sabe que se requiere algo más que un par de polvos de roedor para obtener placer, un placer que valga la pena; el buen sexo requiere un aprendizaje con cada amor, con cada cuerpo. No es una cópula ebria y sucia entre orines o en los asientos malolientes de un coche.
Para un polvo rápido, están las putas que lo hacen mucho más rápido y sin perder el tiempo. Vale, también es verdad que hay putillas no profesionales que hacen verdaderas marranadas dignas de pagarse. En cambio, putos para ellas no hay en tanta cantidad, los que podrían hacerlo, suelen estar vomitando o meándose encima en el momento más necesario.
No hay mucho más que decir de la vulgaridad del amor que corre en estos tiempos.
Y por otra parte, escribir demasiado de este tema, infecta el ánimo. Y no se trata de un virus, si no de puro hastío.

Iconoclasta

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¿Dónde te escondes?

Publicado: 10 julio, 2011 en Amor cabrón
Etiquetas:, ,

¿Dónde te escondes?

En un trozo de pensamiento.

¿Dónde te escondes?

Entre los pliegues de mi piel y mi carne.

¿Dónde te escondes?

En tu coño.

¿Dónde te escondes?

En tu húmedo coño.

¿Dónde te escondes?

En tu abierto coño.

¿Dónde te escondes?

En tu bendito coño.

¿Dónde te escondes?

Anido en las heces de mis propios intestinos fermentando emociones.

¿Dónde te escondes?

Estoy en el semen que llena tu sexo, que se derrama por tus muslos.

¿Dónde te escondes?

Entre tus pechos.

¿Dónde te escondes?

Hay planetas que no existen. Estoy en ellos.

¿Dónde te escondes?

En la miseria humana, su desdicha me alimenta.

¿Dónde te escondes?

En ataúdes cerrados.

¿Dónde te escondes?

En el gemido de tu orgasmo.

¿Dónde te escondes?

En la tinta que tatúa tu nombre en mi piel.

¿Dónde te escondes?

En tu boca que lame mi pene recio y duro.

¿Dónde te escondes?

En añicos de ilusiones.

¿Dónde te escondes?

En mi polla.

¿Dónde te escondes?

En los clavos de Cristo, en las mantecas de Buda.

¿Dónde te escondes?

No me escondo, estoy.

¿Dónde te escondes?

Entre los vivos.

¿Dónde te escondes?

En mi lóbrego cerebro.

¿Dónde te escondes?

Entre las páginas de una biblia obscena.

¿Dónde te escondes?

No me escondo, no tengo miedo.

¿Dónde te escondes?

No me escondo, anido.

¿Dónde te escondes?

Soy dios, me escondo en la humana banalidad.

¿Dónde te escondes?

En las llagas de los enfermos.

¿Dónde te escondes?

Donde todo el mundo teme, donde nadie quiere estar.

¿Dónde te escondes?

En la bendita muerte.

Iconoclasta

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Las 44 dudas, las 44 desesperadas respuestas

Publicado: 23 octubre, 2010 en Amor cabrón
Etiquetas:, ,

Las 44 dudas, las 44 desesperadas respuestas.

Por Aragón (las preguntas), respuestas de Pablo López.

¿Hola? Hola mi amor.

¿Me oyes? Y te siento en la piel.

¿Alcanzas a verme? Con dolorosa lejanía.

¿No quieres hablar? No puedo.

¿No te importa si igual te hablo? Me duele. Sé que va a doler, te temo un poco.

¿No te apetece escucharme por falta de valor o exceso de rabia? Miedo a perderte, rabia hacia la vida.

¿Has olvidado las buenas costumbres y las posiciones correctas para tratarme? Sí, lo olvidé amarte me hace animal.

¿Qué? Perdóname.

¿Has dicho algo? ¡Perdóname!

¿Podrías repetirlo una vez más? ¡Perdóname…!

¿Acaso no merezco una oportunidad? Sí, en todas las vidas.

¿Otra vez caíste en las trampas de tus fantasías? Sí, en una fantasía tan real…

¿No soy yo la que debería temer a tus labios que endulzan a cualquiera? No.

¿Por qué esta vez pusiste en mi mente, en mi boca y en mi alma deseos que no he creado? Los puse en la mía, cielo.

¿Callas? De dolor y vergüenza de mí.

¿No dices nada? Perdóname… No sigas, ya comprendí, ya me avergoncé.

¿Temes aceptar que tengo razón? Tienes razón, no tengo miedo de aceptarlo, mi amor.

¿El orgullo es mayor porque sabes que te equivocaste? No hay orgullo, sólo miedo.

¿Tenias tantas ganas de pelear que era más fácil inventar un pretexto? No, mi amor. Sólo se presentó ante mí la posibilidad que más temía en este mundo.

¿Te das cuenta de que la perfección existe y extrañaste los días malos para ensuciar los nuestros? Nada podría ensuciarlos. Te pido yo piedad.

¿Adios? ¡No!

¿Lo sabías? No sé nada, sólo te amo.

¿Me creíste capaz? No, cielo. Me creí poca cosa.

¿Vendiste mi pensamiento así de fácil? No lo vendí, creí darle la libertad que se merece.

¿Lograste convencerte de que no sirves para esto? Creí ser intrascendente y no pesar en ti.

¿Tuviste la valentía de ponerme de lado y tomar tus propias decisiones? Sí, cielo. Sí. ¡Qué dolor…!

¿Pensaste tanto en ti, en tu dolor que olvidaste que tu adiós era el fin de mi alegría? Lo olvidé, cielo. No sigas, por favor. Es llorar…

¿Recordaste en medio de toda tu rabia mi agonía pausada en respiraciones cortadas y saladas? No lo recordé, cielo. No lo recordé…

¿No? Perdóname…

¿Lloras? Más que nunca.

¿De verdad? Sí.

¿Podrías ayudarme? No haría otra cosa más que vivir para ti.

¿Harías una pausa para acariciar el corazón? La he hecho, estoy llorando, perdona si me demoro demasiado en mi caricia lenta.

¿Ves cómo se apaga mi fuerza? Piedad, mi amor. Otra vez… Estoy pagando mi estupidez con lágrimas ardientes, cielo. Puedo morir si te apagas.

¿Ya no? Ya no, sólo quiero abrazarme a ti, de repente me siento muy cansado. No quería ser débil.

….

¿Si? Te amo.

¿Tal vez? Sin duda, con todas mis fuerzas.

¿No ves la mano que se asoma pidiendo un poco de compasión? Por favor, que coja la mía que también asoma.

¿Ves lo que hace tu mujer por amor? Lo siento en mis entrañas.

¿Me podrías perdonar esta vez? No puedo llorar más esta mañana, mi amor. El perdón lo pido yo. Por favor. No más preguntas.

¿Podemos ir a dormir? Dormiremos y nos besaremos al alba.

¿Haremos el amor? Hasta quedar exhaustos.

¿Ríes? Ahora no puedo, mi reina.

¿Eh? Reiré, mi amor. Sólo necesito llorar unos minutos en ti. Estoy tan nervioso, me tiembla todo.

Aragón / Iconoclasta

Es un texto basado en una primera idea y autoría de Aragón sobre un hecho real (Ver Las 44 dudas). Gracias a ella existe este texto. Por ella existo yo (Iconoclasta).

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