«Allá hay un buen rincón para morir, mi amor.
Ya lo hemos hecho todo, lo hemos logrado todo.
No necesitamos nada más.
Muramos juntos, mi amada. En la oscuridad, donde nadie nos encuentre; hasta que nuestros huesos se confundan.
No dejemos que nada ni nadie contamine o estropee lo que hemos creado.
He tenido tanta suerte amándote, que sé que se ha agotado.
Ven conmigo, mi amor, también te veo cansada.
Amar así es agotador.
La muerte es lo único que aún está de nuestro lado».
Ella aferró con una débil mano la de él.
«Lo sé, mi vida. Se acabó la suerte.
Voy contigo a la oscuridad».
Bajaron las escaleras rotas de un mausoleo en ruinas, se abrazaron en la oscuridad y murieron en un suspiro. Con un suspiro de amor.
Cosas que solo ocurren en la mente: amores míticos, de leyenda.
Tengo mi propia mitología.
Mi secreto, una ingenuidad atesorada desde el principio de los tiempos. Porque el mundo comenzó a existir cuando nací.
Un consuelo oscuro que me lleva a soñar con ser un épico y denodado amante.
No puede hacer daño una triste ilusión.
No debería.
Ellos sí que son valientes.
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Se acabó la suerte
Publicado: 23 diciembre, 2014 en Lecturas, ReflexionesEtiquetas:Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
La maldición de la navidad
Publicado: 21 diciembre, 2014 en Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
Atención: el espíritu de la navidad ya está acechando; como cada año habrán transformaciones drásticas que harán de la chusma gente bendita de un corazón tan grande y bondadoso como mi erección matinal.
Se amarán todos durante unas horas y serán completamente inconscientes de su hipocresía.
No hay suficientes balas de plata ni ajos para combatir esas transformaciones.
Solo la pornografía podría ser un refugio seguro y liberador durante unos minutos contra toda esa bondad y beatitud del carajo.
Hay que aguantar estoicamente durante unas horas, hasta que se emborrachen y embrutezcan y se deshaga así la falsa piel de la bondad.
Por si acaso, no estaría de más llevar una estaca de madera escondida en la cintura, por si algún «bondadoso/a» se resiste demasiadas horas a ser el miserable que es habitualmente.
Es que en navidad es tan habitual infravalorar la sinceridad y la naturalidad…
Incomprensible, en Binibook
Publicado: 21 diciembre, 2014 en LecturasEtiquetas:binibook, descargas, escritor, lecturas, literatura, Pablo López Albadalejo, Relatos de Iconoclasta, Ultrajant
Vivir intensamente
Publicado: 20 diciembre, 2014 en Lecturas, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
Vivir intensamente.
Os equivocáis, no sabéis nada. No habéis aprendido, ni tenéis capacidad para ello.
Vivir intensamente es imponer el propio pensamiento sobre el rumor de cientos de voces, de motores y música barata.
Vivir intensamente es enmudecer a la humanidad y caminar con el pensamiento a todo volumen.
Yo soy la intensidad y el resto, lo ajeno, lo que no puede anular mi pensamiento.
La ciudad y lo que contiene es un mal derechazo de un pugilista mediocre. No ganará nunca.
El punto de partida
Publicado: 20 diciembre, 2014 en Lecturas, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
Nunca se vuelve al punto de partida, no se puede comenzar algo de nuevo.
Los puntos de partida se pierden a la partida.
Es estúpido decirlo, ¿verdad?
Pues eso, cuando creas por un momento que has vuelto al punto de partida, visita al neurólogo.
Has caído más bajo de lo que pensabas y no te das cuenta por algún daño cerebral degenerativo.
La vanidad de la determinación
Publicado: 20 diciembre, 2014 en Lecturas, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
El mundo a veces es maravillosamente impredecible.
Acabas sintiendo repugnancia por lo que creíste amar. Y aparecen seres que no conocías a los que tienes que acabar amando.
Y el asco que sientes por aquello que se convirtió en miseria y suciedad, se torna rápidamente en indiferencia. Sientes que no es necesario partir, que duele marchar por esos seres que han marcado tu vida y han combatido la repugnancia.
El tiempo que uno creía haber perdido, simplemente se convierte en una anécdota. Y ríes.
Para conocer esos seres se requiere fuerza y determinación. Aquello que ya no está de moda entre la moral de los mediocres: nobleza. Mantener un ideal de ética y amor, aunque duela.
No es una reflexión edificante, es un canto a la experiencia. Algo inusual en estos tiempos, en este planeta.
Es algo serio y grave como la bala que sale del cañón de un fusil.
Porque nadie sin inquietudes, sueños y determinación puede transmutar la repugnancia en un cúmulo de seres a los que amar y recordar siempre. Es algo que te ganas a pulso.
Hay una gran dosis de vanidad en estas palabras, tanta como esfuerzo, tiempo y voluntad nos cuesta cumplir con los sueños que perseguimos.
Nos merecemos la mirada franca y cansada de ceño fruncido que el espejo nos devuelve a las mañanas.
Un cuento de navidad lineal, en Binibook
Publicado: 19 diciembre, 2014 en LecturasEtiquetas:binibook, descargas, escritor, lecturas, literatura, Pablo López Albadalejo, Relatos de Iconoclasta, Ultrajant
Diálogos impíos
Publicado: 19 diciembre, 2014 en Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
-Resulta que es cierta mi fragilidad, mi trauma. Para actuar de esta forma soy otra yo, es posible que quienes me conozcan esos días nunca lleguen a tocarme realmente.
En algunas ocasiones vi el desespero luego en estos hombres ante la imposibilidad de re visitarme, ante mi imposibilidad de darles cualquier espacio. Usar gente es un acto disfrutable, pero cruel.
-Tú eliges, extiendes tus encantos y asistimos a ello. Luego tu juicio y exigencia. Es razonable. Además, al final es difícil encontrar algo bueno. No es cruel en verdad.
Cumple años Paola Rey
Publicado: 19 diciembre, 2014 en Humor, Lecturas, ReflexionesEtiquetas:humor, Iconoclasta, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, Ultrajant
Incomprensible
Publicado: 18 diciembre, 2014 en Amor cabrónEtiquetas:absurdo, amor, Amor cabrón, deseo, desequilibrio, Iconoclasta, incomprensión, locura, Pablo López Albadalejo, sexo, tormento, Ultrajant
Ha reventado algo muy adentro, como si una bolsa con agua caliente se hubiera roto de repente y diera un calor extra al corazón y los pulmones.
Una molestia mortificante que mantiene contraído el estómago; pero no es el estómago, es algo mucho más profundo. Imagino que es donde reside el alma.
¿Por qué envía el cerebro tan lejos y recóndita el alma? Te llevas las manos al abdomen para nada. No hay consuelo, ni siquiera me acerco al alma emocionada y contrita.
Atendiendo al estómago, no puedo frenar esa agua tibia que se derrama por todo el cuerpo para llegar a la entrepierna.
Una erección, por extraña que sea, distrae de la metafísica. Es el obsceno anclaje a la realidad.
Lo que me hace suponer que mi pene es más poderoso que mi pensamiento.
Y concluyo de la forma más lógica que soy idiota.
Un idiota con las entrañas inundadas de esperanza e ilusiones y con la polla tiesa…
Es de risa…
No reniego de mi naturaleza básica y simple como una canica.
Está bien así.
Me quejo de mis pretensiones intelectuales. Debería ser más elegante y no escribir de esperanzas y amor con esto tan duro entre las piernas.
Debería callar y simplemente masturbarme.
Soy malo conmigo mismo, despiadado.
Todo va junto, es un lote: amor y sexo.
Tampoco hay tanto misterio. Me canso de pensar.
Siento rabia de tener cerebro y usarlo demasiado.
Estoy furioso, porque mi temperatura interna ha subido y el agua que me inunda dentro me asfixia.
No soy un romántico, soy un hijoputa que ama y folla.
Que la mete y lame.
¡A la mierda! Si te amo te la meto.
Que nadie me joda más. Sobre todo yo mismo.
Toda esta calidez que sobrecalienta mis órganos va dirigida a la polla. No es amor, o tal vez sí; pero me duele de dura que está. Y eso no mejora mi humor.
Ni mi equilibrio mental.
Ahí, en algún lugar profundo de mi estómago está el amor, un núcleo duro, inconfundible.
Como un tumor inoperable.
El amor se esconde profundo.
Tal vez por ello te la quiera meter. Follarte es buscar el tuyo, querer golpearlo con todas las venas de mi rabo. Así de básico, así de sencillo.
La obscenidad va de la mano de la sinceridad.
Y el romanticismo solo esconde la semántica de follar y correrse. Eufemismos que hacen perder un tiempo precioso.
Y cuanto más pienso en ello, más me desboco.
Me torno tan profundo como irracional.
Es hora de mostrar la locura. El rabo duro y mis manos en el abdomen buscando un consuelo.
A la mierda el civismo y atávicos prejuicios.
Yo solo doy amor y semen.
Y por favor, solo pido unas horas de paz para alejarme de esa metafísica que contrae mi estómago y esa irracionalidad que mantiene el glande empapado.
Quiero dejar de ser incomprensible por unas horas, solo quiero ignorar que existo entre palabras, risas, humo y comida.
O llantos, da igual…
Algo sencillo, algo sincero para variar.
O simplemente odiar, odiar es sencillo y fácil. No se necesita un riego sanguíneo tan potente como para mantener una erección.
Me basta con ignorar que soy incomprensible a mí mismo.
Que Linda Ronstadt cante Blue Bayou…

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