Horas tristes

Hay en el día horas tristes y horas para la sonrisa.
Las tristes son las que te deseo y no estás.
Las horas de la sonrisa, no las marca mi reloj.
Tu no presencia marca todas mis horas, ergo todos los días son oscuros.
Qué tonto soy, porque acuno esta tristeza como un privilegio.
Y pensándolo bien, mejor la tristeza; porque cuando intento sonreír siento molestias en las orejas, supongo que me falta piel en el rostro.
Sonríe, por favor, no es una hora alegre; pero hago lo que puedo, lo intento.

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