Esta mierda de la retórica política y social es la más viva muestra de la inoperancia cerebral de políticos y chusma.
Esa insistencia caricaturesca en expresar que hay “ciudadanos” y “ciudadanas” en lugar de dirigirse a la “ciudadanía” y así ahorrar tiempo en precisar estupideces (como el que un político español se dirija a los españoles y españolas) que un niño de cinco años entendería sin más.
Si quieren referirse sin hacer el ridículo por su ignorancia oratoria y cultural a hombres y mujeres, que se refieran a la “humanidad” o “población”, que aprendan lenguaje y a usarlo con precisión y brevedad. Con claridad.
Mi tiempo es oro y cuando alguien habla de géneros buscando ser mierdosamente correcto, me lo hace perder y le deseo que tenga un infarto en su corazón puto.
Si no hubiera tenido que pasar por unas clases escolares tan rigurosas y represivas en mi infancia, si mi puto trabajo no hubiera sido tan exigente y hubiera cobrado más dinero por él, si no hubiera tenido que soportar a tanto subnormal político y funcionario robar parte de mi trabajo; ahora estaría más relajado.
Exijo su puta corrección, exijo que los políticos ambiciosos (por definición) de mierda, hagan su trabajo y lo hagan bien. Tanto como a mí me han exigido durante toda la vida.
Que se jodan, que les den por culo.
Como me la han metido tantas veces, que los envenenen sería un sueño para mí, por mierdas.
Cada día que pasa siento que debería haber una explosión de violencia que causara daños y muertes para pagar tanta esclavitud y engaño.
La clase política y el funcionariado deben pagar su estupidez e inoperancia como sea, bien con dinero o bien con lesiones importantes y graves.
El camino del dolor y la renovación tras la destrucción es la única forma de cambiar esta sociedad asquerosa que me hace perder tiempo y humor.
Además por otro lado, como ya he recorrido gran parte de la vida, para lo que me queda en el convento me cago dentro.
Que jodan a todas y todos, ciudadanas y ciudadanos.
A los putos políticos y a las putas políticas.
Me encanta hablar claro y mal.
De pequeño quisieron enseñarme que no debía decir palabrotas y escribir con cordialidad.
Me limpio cada día el culo con aquellas palabras de aquellos maestros y maestras de mi infancia de mierda.
Putas y putos…

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