Un montón de unos pocos idiotas no justifica la imbecilidad humana.
Son millones y millones los que la están justificando.
Observando al azar desde cualquier rincón del planeta, encontrarás muchos de ellos con facilidad y sin temor a equivocarte. Son formidables reproductores (cuantitativamente), como sus directos competidores los roedores.
Dios es una picadora de carne y la carne, los idiotas.

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