Una vez muerto no te amaré ¿lo sabes, verdad?
Me quedan un par de segundos y a ti muchas horas para ser contadas.
Una vez muerto no sufriré la tristeza de tus no-besos.
Y tú… No sé, tampoco importa. No habrá inquietud o duda alguna en mi cadáver.
Morir es absolutamente solitario, íntimo hasta la absoluta exclusión de todo.
Lo que ocurra después solo atañe a los vivos.
Es lo bueno de morir.
No es bueno, es tranquilizador.
Mis labios secos no acaban de conseguir suficiente saliva para hidratarse. No es síntoma de muerte, siempre ha sido así amarte, nunca ha sido suficiente.
Siempre sediento de ti…
Silenciosa e incontenidamente sediento en mi fría oscuridad.
Pasan los segundos que dibujan el marco dorado e ígneo de una puerta de emergencia mágica, el neón titila con letras moradas: Es tarde.
Te he amado mientras he vivido.
Corto y cierro.
Citas, Humor, Iconoclasta, Música, Pablo López Albadalejo, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, Ultrajant,

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