La felicidad es un estado de gracia buscado por los pusilánimes. Yo no quiero felicidad, quiero hacer y tener cosas que deseo sin aparatosas ingenuidades e histrionismos escandalosos de dicha de mierda.
Por otra parte, la muerte es lo que lleva a trascender (por decirlo de algún modo), la felicidad es solo una banal y temporal sobreproducción hormonal.
Hay cadáveres de saltamontes felices sin pudor a los que no se presta atención.

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