¿Sabes, cielo? Es un asomo de sonrisa una cortesía a ti, por ti; pero malditas las ganas de reír cuando mi reflejo en tus pupilas desaparece.
Porque si no estoy en tus ojos, la grisentería me infecta y no soy nadie.
Así que me hago luz por un segundo y así existir en ti en una fracción de tiempo que por pequeña que sea, me da un latido más de vida.
Si estoy en ti no quiero ser fugaz.
Es desesperante…

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