El jerarca nazi canadiense debería esnifar menos farlopa.
¿Qué cojones de sacrificio hace nadie al vacunarse, más que cuidarse a sí mismo?
Han elevado a grado de sacramento la vacunación ante el altar de la cruz gamada de la Nueva Normalidad Sanitaria Nazi. El único sacrificio que podría ver es que si a cambio de una vacunación gratis, han tenido que mutilarse la polla o el coño.
Es ofensivo hasta para los vacunados laicos.
Yo me he vacunado varias veces del tétanos y nunca me he sentido especialmente santo, o sacrificado. No me he postrado ante las rodillas de un jerarca y le he dado gracias con una felación o cunillingus por ello.
El timo nazi del coronavirus lo han convertido en un dogma islámico puro y duro. O inquisicional si se observa desde el punto de vista de las arengas chochas del Papa (no debería ningún enfermo de senilidad gobernar nada).
Bueno, pagar un impuesto más o menos qué más da… Que el dinero se lo gasten luego en quimioterapia y radiación.
La religiosidad nazi del coronavirus
Publicado: 12 enero, 2022 en Chusma, Citas, Conclusiones, Histéricas, Lecturas, Reflexiones, TerrorEtiquetas:cine, Citas, Humor, Iconoclasta, manuscritos, Música, Reflexiones de Iconoclasta, romanticismo, sarcasmo, Ultrajant
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