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Si años atrás el puto generalísimo Franco paseaba bajo palio como un obispo maricón, la historia se repite con distinto atrezo; en esencia la misma mierda.

El Torra (presidente del gobierno de Cataluña), la semana pasada se montó un teatro paranoico donde el ambientador de la platea olía a rancio y añejo. El tipo en cuestión tras pedir que los catalanes se sacrificaran en una guerra al estilo esloveno, se escondió en el monasterio de Montserrat, que es ni más ni menos, el Valle de los Caídos de los catalanes; y la virgen Moreneta pues, viene a ser el Cristo de Lepanto español.

Bueno, hasta aquí todo normal, porque ya se sabe que todos los iluminados son alérgicos al sacrificio y al dolor que ellos mismos predican.

Dijo el Torra muy pillo él: “voy a ayunar en Monserrat solidarizándome con los pardillos que están en la trena”.

Torra y yo sabemos que no ayunó, y que cambió la sosa ratafia por un buen vino de verdad, con solera y de alto precio.

Es que no nací ayer.

¿Por qué todos los fascistas, falangistas y racistas se acogen a Sagrado? Muy sencillo, se creen ellos mismos unos enviados y que donde mejor están es con los curas y su iglesia, a salvo de palos, tiros, hambre y enfermedad.

Se han de conservar sanos para luego, poder abusar de los que queden vivos.

Iglesia y totalitarismo son siameses, a los que no se puede separar, solo aniquilar juntos.

No hay mucho más que decir. Los que queden vivos tras una guerra que no pidieron serán salpicados por el hisopo de un obispo y a su lado irá un presidente de rostro grave y compungido pero; con la tripa a reventar de embutidos y licores.

Mierda para los dictadores muertos, los vivos y los futuros.

Esto es una porquería iterativa en bucle infinito.

Los putos condes, marqueses, abades y toda la parafernalia del oscurantismo vuelve a asomar su rostro mierdoso con absoluta impunidad.

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En Telegramas de Iconoclasta.

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En Telegramas de Iconoclasta.

Siento una tremenda comezón cerebral. No puedo asimilar esos rebaños de 10, 15 o 20 individuos humanos de todo rango de edad que pasean juntos por las montañas y los caminos.
Me chirrían los engranajes del hostil pensamiento.
Llamadme cabrón si os sentís mejor, yo lo haría si alguien me faltara el respeto como hago con la ralea humana, sinceramente.
Me la pela. Escribo y sufro/disfruto sin pudor alguno. Me joda o no.
No puedo aceptar vivir en una ciudad apestado todo el día por la chusma y cuando llega un momento en el que podría disfrutar de libertad, seguir con ellos, con esa plaga.
Qué cobardes son.
Qué poco valen como individuos.
Es lógico que cuando un pastor llama a las reses a manifestarse, acudan en grandes manadas adonde se les manda.
Solo sé que respiro aliviado de estar solo, de respirar libre soledad y ser absolutamente independiente de cualquier ser humano.
Si fuera como ellos y en algún momento de lucidez me diera cuenta de mi gregarismo bovino y cobardía, me suicidaría.
Los grupos y colectivos, son la humana indignidad de la sociedad. Solo el individuo es digno y susceptible de no ser exterminado.
Deberían leer esto con una navaja en la mano y clavarla profundamente en el cuello. Los cortes en la muñeca no suelen ser muy efectivos: cuando cortas un tendón (entre ellos están las venas) duele un millón. Es insoportable y el corte no acaba de profundizar
No es digno ir en rebaño en plena naturaleza, es el mayor acto de cobardía que se comete cotidianamente en todos los putos fines de semana.
El mejor día de la semana es el lunes. Los animales y los árboles respiran aliviados de tanto cobarde ramoneando en grupos gritones y sin elegancia.
Los lunes hay un silencio especial que no se parece en nada a ningún otro día de la semana. Mis pensamientos parecen hacerse audibles fuera de mi cráneo y me gusta esa potencia intelectual.
Por primera vez en mi vida, adoro los lunes desde que soy libre.
A veces me retrato a mí mismo para asegurarme que no soy como ellos y que realmente estoy solo y no loco.
Espero ansioso que llegue mañana y su gélido silencio.