
El Ángel Caído, de William Hjortsberg.

El Ángel Caído, de William Hjortsberg.


No quisiera ser Dios para hacer el bien o impartir justicia y amor.
Ni siquiera para crear nada.
Solo quisiera ser Dios para ordenar que un padre mate a su hijo, que un hijo mate al padre y los hermanos se arranquen los ojos por mi sagrada voluntad.
Por el poder de mi divino mandato.
La máxima expresión de poder… Y babeo como Dios.
Decirle a mi hijo: “que te maten, que te maten entre dolores inimaginables”.
Leer la biblia estimula la imaginación, la ambición de poder y al igual que al “celoso y temible Yahvé”, una descontrolada erección.

“Un médico y dos biólogas procedentes de Barcelona son coautores del avance.
Catalunya en California.”
(Titular periodístico en prensa escrita. 12/07/2018, La Vanguardia)
Ejemplo de titular de prensa que en connivencia con los políticos y la estrategia mundial de anular todo tipo de creatividad individual. Usurpa los méritos de tres individuos para achacar el mérito a una región, a una comunidad.
Por si fuera poco, ¿qué hacen en California en lugar de estar en Catalunya?
Muy sencillo, en Catalunya no hubieran podido pagar ni un alquiler de vivienda para vivir.
No estudió ni se esforzó Catalunya, España o California por esta gente; el mérito es de ellos. La inteligencia y la creatividad es de ellos, no de un país de mierda; que todos lo son.
Cada día siento más náuseas al leer la prensa y sentir la aberrante mentira que anida como un gusano en la mente de la chusma y en la política de mierda como un virus que pudre la libertad, la creatividad y la fuerza del individuo.
Solo hay que saber leer y entender para darse cuenta del nivel de porquería que tengo que ver cada día. Un insulto a mi inteligencia.
Me cago en el puto Dios.

«Soy un cowboy del espacio azul eléctrico.
A dos millones de años luz de mi casa estoy.
Quisiera volver, no termina nunca esta misión.
Me acuerdo de ti como un cuento de ciencia ficción.»

La subnormalidad absoluta y el populismo de la incultura ha tocado fondo en la política y en la prensa con el nombramiento de una nueva fiscal general española. No se sostiene por ningún lado dar género a un nombre neutro.
Periodistas y políticos en la Nueva España de la Ignorancia (aunque no tiene nada de nuevo la ignorancia española) dicen y escriben: Fiscala general.
Si fueran consecuentes con su analfabetismo, deberían escribir y decir: fiscala generala.
Con lo cual los fiscales deberían pasar a ser «fiscalos» y los generales «generalos».
No sé para qué cojones sirve un ministro de cultura, ni siquiera la RAE.
La mierda tiene la ductilidad de la mantequilla, se extiende en el tiempo inagotablemente.
Menos mal que YO me preocupé de educar y aleccionar contra la estulticia, cuidadosamente a mi hijo.