Archivos de la categoría ‘Humor’

Hay razonamientos subhumanos que por un efecto simpático global o insectil, llevan al poder a auténticos subhumanos también.
No trato de resolver algo irresoluble.
Tan solo me limito a remarcar una tendencia de la humanidad que me está dando muchos disgustos para la poca fracción de historia que he de vivir.
Con esto no quiero decir hijos de puta por subhumanos. Líbreme dios a pesar de mi humano ateísmo.
Escribir y hacerlo bien, siempre conlleva, si no alegrías, sí estreñidas risas.

Mientras no se lo trague todo como hacen las diosas del porno, posiblemente no engordará, solo sudará.
Deberé buscar ese gimnasio con final feliz por internet. Igual sale más barato el follar (sí lo sé, soy un cándido iluso) y las mamadas que en una agencia de putas de lujo o escorts.
Es época de predicadores bocazas vendiendo sus follalotodo, aprovechando el tirón de un sociedad infantilizada y con su bozal bien prieto en el hocico que, ha vuelto a creer en salvadores de la humanidad, profetas, curanderos y gurús de internet.
Y no sé qué tiene de secreto follar, no hay más que ver la cantidad desmesurada de chinos que hay en China y en todas partes porque no caben ya. Y porque su gobierno los mata de encarcelamiento, hambre y asco.

¡Vaya! El farón era más de campo que las amapolas…
Un agro-faraón…
Fijo que si hubiera paseado de incógnito por las calles de su Egipto, le hubieran pegado cuarenta latigazos por no estar acarreando piedras en las obras de su propia pirámide.
Mejor que no le hubieran inventado un rostro, le han robado todo el glamour, si alguna lo hubiera tenido.

¿Sueñan los mansos, temerosos y obedientes cabestros con smart-bozales con iluminación led nazi sanitaria?

(¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Novela corta de Philip K. Dick).

Y eso ocurrió hace ya años, cuando el portarrollos del papel de limpiarse el culo se rompió y, muy zorro yo, pensé que el radiador podría realizar la función de soporte.
Algo que cambió drásticamente mi vida e hizo mi cagar más feliz y estimulante.
Aquel día de invierno tomé el rollo de papel calentito del radiador para cortar cinco metros, que es el grueso que aleja con seguridad mis dedos del culo. Con indiferencia, sin ninguna alegría o esperanza en mi rostro viejo y cansado.
Al limpiarme el culo grité sorprendido y un poco asustado. Me levanté del cagadero con los huevos agitados, escudriñando cada rincón de la taza.
Sentí que algo cálido me había acariciado.
Me despegué el trozo de papel enganchado en el culo y estaba caliente como un ser vivo…
Y decidí en una epifanía, que no compraría o usaría jamás de nuevo un portarrollos.
Hoy día, incluso en verano, antes de ir a cagar enciendo la calefacción para que el papel se caliente y así disfrutar la sensación de ser querido y cuidado por un ángel o cualquier otro ser extraterrenal.
Una experiencia cuasi mística.
A veces me siento tentado de limpiarme sin ser necesario e intento entrar en el cuarto de baño con ansiedad dos o tres veces al día; pero me impongo disciplina, soy de naturaleza obscena y debo controlarme porque es un sinvivir.
Así que espero pacientemente que sean los intestinos los que dicten la hora de la ternura. Y como lleva su tiempo, que se caliente el papel, me siento siempre con un ejemplar de Crimen y castigo, que es un libro muy gordo y que nunca se acaba para dar tiempo a que la temperatura del papel sea la ideal.
Los grandes descubrimientos suelen ser siempre un azar o un accidente.

El águila ha volado amenazante sobre la garza que tomaba el sol en el prado junto al rebaño de vacas; la garza ha graznado molesta y el águila se ha alejado orgullosa a otro prado, supongo que a buscar otra garza que invadiera su territorio y se comiera sus ratones.
El buey le ha dado un testarazo a una vaca que pacía junto a él y he pensado que se habría tirado un pedo. Sé que era un buey por los huevazos que le colgaban, y sé que era una vaca, por las tetas. Soy un auténtico biólogo de campo.
Se masca la violencia en los territorios del Nazismo Español Homosexual Sanitario, el nazismo consigue cabrear incluso a las gallinas, que también las he escuchado un poco revueltas.
Que además sea un viernes 13, de esos que tanto temen los anglosajones, no mejora las cosas. Definitivamente, el incruento y tonto martes y 13 español, el de ni te cases ni te embarques ha sido desbancado por la esnob superchería foránea.
Y mientras esto sucede, en el pueblo una oruga procesionaria que se arrastra como una babosa sin elegancia ni alegría algunas, formada por innumerables y amorfos cabestros con bozal (mascarilla en jerga nazi) acude a su veterinario (médico le llaman) para obtener su baja laboral de una semanita también vacacional por el coronavirus que les cuelga seco por debajo del bozal.
La depresión post fiestas navideñas, debe curarse con reposo.
Hay que reconocer que el invento del coronavirus ha creado grandes ventajas lúdicas y sociales a los cabestros del bozal. Sin él, y solo con las gripes habituales que colapsaban cada año las urgencias antes de que se decretara el coronavirus, sus bajas no duraban tanto tiempo ni se regalaban tan fácilmente.
Si no fuera por la magnífica violencia de la naturaleza, este viernes 13, sería de una mediocridad espantosa.
En definitiva, es un día ideal para no dejar de masturbarme, como todos los días.
Con una paja, toda esta angustia existencial se diluye entre semen y el humo del cigarrillo y se me entornan dulcemente los párpados en un obsceno relax.
Soy un bohemio convencido.


N.A.: si no he pisado la babosa después de fotografiarla, es porque temía al viernes 13: resbalar, caerme y romperme otra pata. No soy supersticioso, solo más listo que una ardilla de esas que se comerá el águila cabreada.

Esto es una pesadilla.
España vuelve a repetir por tercera vez el año chino/español del cerdo y con bozal.
La dictadura nazi penitenciaria homosexual sanitaria española, es tan indigna como aburrida, monótona; sin sorpresa alguna (para mal o para mal).
Y suerte de las limosnas de la UE, sin ellas se celebraría el año chino/español de la rata por su gran y popular consumo.

Hay un proverbio que dice: “Si algo puede empeorar, irá a peor”. El gobierno español es algo que se ha propuesto cumplir, como una promesa sagrada a algún dios corrupto. Y es muy minucioso con ella el hijoputa.
Sin embargo, con “No hay mal que cien años dure”, se ha propuesto batir un récord Guinness histórico de longevidad. Luchar contra este proverbio, es también otra misión sagrada en la que trabajan decenas de miles de funcionarios, sus jerarcas, sus burócratas, ministros, presidentes nazi autonómicos y el mismísimo Caudillo Penitenciario Fascista Español Homosexual Sanitario.
Es una cofradía de templarios semanasanteros nazis ociosos; pero infantiles, de esos que no se hacen mucho daño porque juegan con espadas de plástico del espesor de un globo de feria y siempre llevan la nariz empolvada.
No hay nada más que destacar del año nuevo de la actual sociedad española más que lo de siempre: libertad, ética, cultura y dignidad siguen siendo los combustibles habituales en toda España y sus taifas guiris o autonómicas.
Al final el chino Xi, se va a enfadar con sus mandados españoles (el gobierno actual) porque no tienen respeto por la numerología de los años que toca a cada animal del calendario o zodíaco chino. No se debe repetir tantos años el mismo (el cerdo) para luego al próximo y por capricho, decretar el de la rata, cuando le toca al ornitorrinco. Porque así no hay quien folle y hay* que organizarse.
*(Sí “hay” es lo correcto, genios. No “ahí”, ni “ay”)

Utilidad intelectual para el fin de año e inicio de otro igual, en este caso 2023:

Morir no es forma de vivir”.

Por gentileza del Clint Eastwood en El fuera de la ley.
Benditas sean las resumidas, claras y coloquiales verdades de un cine que aún no se ensució de censura nazi sanitaria.