Archivos de la categoría ‘Humor’

Y como los caudillos del nuevo y normal fascismo español del coronavirus están deseando inyectar a toda su aterrada población el veneno, además de los restaurantes, también se irán a la ruina las sombrererías.

A mí los contagios del coronavirus no me preocupan.
Me sudan la polla.
Nunca he perdido el tiempo con las mentiras del franquismo y mucho menos con las del nuevo y normal fascismo español del coronavirus y sus caudillos Sánchez e Iglesias.
Lo que sí me causa cada día más repugnancia es el gran número de cobardes castrados que, como ratas saliendo de la alcantarilla, salen con sus bozales a la calle; imbécilmente convencidos de los dictados de sus amos caudillos, con la fe que el analfabetismo otorga a los idiotas. Son tantos que siento que voy a vomitar.
Ver a un ejemplar de cabestro con un bozal negro en plena naturaleza, me hace soñar en cómo sería destriparlo a puñaladas, las suficientes para que sus intestinos se convirtieran en exotripas. Como si se apoderara de mí una tentación narcótica, debo frotar las palmas de las manos contra el pantalón porque me pican de una forma inexplicable. Talmente como le ocurriría a algún poseso que pisara dos pajas en forma de cruz.
Estoy convencido, cada día más, de que la naturaleza exige que se derrame sangre idiota, ella sabrá que hacer con esa mierda.
Por lo demás, que se infecte quien deba y se joda como yo me jodo.
Y que me dejen en paz.

Dos madres conversan volviendo a casa después de haber recogido a sus hijos en el colegio.

– ¡Que sí, Tere! Las niñas son mucho más avispadas que los niños a la misma edad. Sofía es mucho más vivaz que su hermano cuando tenía seis años también.

– No sabría que decirte, Fina. Pedrito es hijo único, así que no puedo comparar como tú.

– Ya verás. Sofi ¿a quién quieres más, a mamá o a papá?

– A ti, mami, eres muy linda. ¿Me compras chuches? -responde con rapidez la niña que va de la mano de su madre.

– ¿Has visto que desparpajo tiene tan pequeña, Tere? Mucho más que su hermano. Se lo vamos a preguntar a Pedrito y verás. Pedrito ¿a quién quieres más, a mamá o a papá?

El niño está comiendo una rosquilla de chocolate y medita durante unos segundos antes de responder.

– A la puta de tu hija, que está muy buena.

En muchas películas gore los cerdos son alimentados con humanos vivos o sus cadáveres. En la democracia, son cebados con los votos con los que son elegidos y por los robos, expolios y prisiones que dictan con sus tripas ya satisfechas de miserias.
Y así, en las noches de prisión que decretan los cerdos o caudillos electos, pueden rondar impunemente por las ciudades que les pertenecen con sus fieros lagartos venenosos patrullando criminalmente.

Lo peor que puede pasar ya, es que los cobardes, cuando el Nuevo y Normal Fascismo Español del Coronavirus decrete otras muchas semanas de prisión para los ciudadanos; se mueran de asco los que sobrevivan al hambre.
Lo del miedo, nada nuevo bajo el sol, España tiene superávit de gallinas de toda la vida.
No problem.
Es que a los “periodistas” (con el nuevo fascismo normal español, los periodistas de verdad han muerto), en este caso los de El Independiente, se les seca el cerebro y no saben lo que dicen.
Si a mí me pagaran por mierda escrita, no tendría escrúpulos en hacer lo mismo que ellos.

¡Hala! Otra más de muchas…
Es que no hay mejor y más económico procesador de textos que la tinta y el papel.
Causas una extraña sensación; pero nada es perfecto.
Es que si no plasmo primero mi pensamiento en un soporte sólido y táctil, es como si descargara demasiado rápido la cisterna del inodoro, sin saber qué cosas han ocurrido debajo de mí durante todo ese tiempo.

Enseñar a tu hijo a ser sincero, además de ingenuidad, debería ser un delito de agresión al intelecto y la autodefensa. Y si además lo educas en la cobardía, tendrás a la mejor y más grande de las gallinas calvas.
La idea de la verdad es un mito, cualquier ser medianamente inteligente no necesita que le digan ninguna verdad. Yo lo sé todo de una forma natural e incluso coloquial. Es más, cuando una boca me suelta una verdad, pasa automáticamente a ser mentira; siempre y cuando el sujeto sea merecedor de ello. No soy buen psicólogo, pero mis oídos pésimos para la música, captan las indecentes vibraciones de la mentira en rangos tan altos y profundos que los murciélagos me veneran.
Las mentiras siempre son graciosas y la verdad atufa tanto a mediocridad que resulta deprimente.
Soy suspicaz como un dios, susceptible y sistemáticamente escéptico.
Las putas por ejemplo (profesionales y profesionales sin cobrar y sin saberlo), en toda conversación y con mucha dignidad siempre dicen que van con la verdad por delante. Es irónico ¿no? Porque luego, durante o tras el servicio, te dicen que eres un machote y aún mastican chicle aburridas. No lo dicen para que te lo creas, pero tampoco estamos ante esa sinceridad desgarradora, ser puta no está reñido con ser mediocre también. Ocurre lo mismo con los electricistas como yo.
También hay hombres que alardean de ultra sinceridad; pero yo no me acerco a ellos porque no soy maricón; prefiero a las putas por muy sinceras que sean.
Es una constante que, quien alardea de ir siempre con la verdad por delante, es un mentiroso de mierda. Una cosa es ir con la verdad y otra cosa es que te creas tus propias mentiras y las divulgues como dogmas grabados en piedra por un Moisés que ha fumado demasiada maría.
La verdad es tan voluble que no se puede exigir debido a su mutabilidad.
Hay un dicho: Si no quieres que te mientan, no preguntes.
Estoy de acuerdo.
Así que esos grandes ejemplos vivientes y monumentales, tótems de la más humana sinceridad, que usen sus verdades para hacer el desayuno de sus hijos o para la higiene íntima personal.
Y a trabajar, que la jodida sinceridad ni da de comer ni ganas de follar. Ni siquiera os da carisma, sinceros de los cojones.

Hoy es viernes 13, mal día para las sociedades supersticiosas del cine de habla inglesa. Y como hay globalización, también para los gitanos.
A mí al igual que el martes 13 español, me la pela.
Es viernes 13, y para mayor inri, con coronavirus.
Es un tanto morboso observar a la gente caminar atemorizada y deprimida por dos frentes a la vez, por la enfermedad y la superstición.
Bueno, ambas cosas son nada en este momento, pura estafa y engaño; pero ellos se cagan por la pata abajo, como si Jason, que además lleva mascarilla, (es un maníaco profiláctico, no sé a qué vienen tantos remilgos y miedos) les rondara el cuello con un puñal de trescientos metros de largo cargado de pelotitas de virus.
Hoy definitivamente me da la risa también; a pesar de tanto peligro, Valiente Cabrón son mis apellidos.
Precioso…
¡Buuu!

Esta mierda del compañero de mimos debe tratarse del siguiente acto de la dictadura de la cobardía, el que sigue a los aplausos a los carceleros fascistas del encarcelamiento de la primera ola del coronavirus. Y los aplausos a los sanitarios que nadie conocía, a las cajeras del súper y al barrendero que no barría. Al “quédate en casa, que todo irá bien, idiota”.
Es que me tienen asqueado. La edad mental de la chusma está retrocediendo peligrosamente hacia la deficiencia en la misma medida que la cobardía, el conformismo y la pasividad suben pudriéndoles el cerebro.
Qué coño vacuna… Extinción humana es lo que necesita el planeta.